Quien obtiene la sabiduría posee el favor de Dios



23Desde la eternidad fui formada, desde el comienzo, antes que la tierra.
24Cuando no existían los océanos fui dada a luz, cuando no había fuentes repletas de agua.
25Antes que se asentaran los montes, antes que las colinas fui dada a luz.
26Aún no había hecho la tierra ni los campos, ni el polvo primero del mundo.
27Cuando asentaba los cielos, allí estaba yo, cuando fijaba un límite a la superficie del océano,
28cuando sujetaba las nubes en lo alto, cuando consolidaba las fuentes del océano,
29cuando ponía su límite al mar para que las aguas no lo traspasaran, cuando fijaba los cimientos de la tierra,
30yo estaba como artífice junto a Él, lo deleitaba día a día, jugando ante Él en todo momento,
31jugando con el orbe de la tierra, y me deleitaba con los hijos de Adán.
32Ahora, hijos, escuchadme: "Bienaventurados los que guardan mis caminos".
33Escuchad la instrucción y haceos sabios, no la desdeñéis.
34Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, guardando las jambas de mis portales.
35Pues quien me encuentre, encontrará la vida, y obtendrá la complacencia del Señor.
36Pero quien peca contra mí, se daña a sí mismo. Cuantos me odian aman la muerte. PROVERBIOS (8, 23-36).  

8, 23    Desde la eternidad fui formada

ASUMIÓ HACERSE HOMBRE. Esto significa tanto como: "Estableció la causa y el fundamento de la creación". Y conforme a esto: "Todo se sostiene en Él y Él es anterior a todas las cosas". También el Señor mismo afirma: "Yo soy el principio de la creación de Dios". Como deseaba, efectivamente, constituirse en cimiento de la Iglesia, Dios asumió hacerse hombre, a fin de que ella se sustentara en Él sin tambalearse. De igual forma y como su propósito era también dotar de existencia a la Creacón, se ajustó al orden de la misma introduciendo la relación de la que acabamos de hablar, pues se convirtió en principio y causa de las cosas futuras. Sin embargo, dice, aunque fui creado de acuerdo a este orden, no obstante "Dios me engendró antes que todas las cosas, lo cual significa que es el Hijo. DÍDIMO EL CIEGO, Comentarios a los Proverbios, Fragmento, 8, 23.

8, 25    Antes que las colinas fui dada a luz

La Sabiduría antes del tiempo. Ha sido engendrado antes de que existiese la tierra el que ha sido constituido antes de los siglos; y no sólo antes de que existiese la tierra, sino también los montes y las colinas. Y en estas cosas, porque la Sabiduría habla de sí misma, dice más de lo que se oye. HILARIO DE POITIERS, Sobre la Trinidad, 12, 37.

EL HIJO ÚNICO ES ENGENDRADO DESDE SIEMPRE. Veamos lo que es es nuestro Salvador: "Resplandor de gloria". El resplandor de la gloria no ha sido engendrado de una vez para no ser más engendrado, sino que, al igual que la luz es generadora de resplandor, así también es engendrado el "resplandor de la gloria" de Dios. Nuestro Salvador es Sabiduría de Dios; ahora bien, la sabiduría es resplandor de la luz eterna. Por tanto, si el Salvador es engendrado sin cesar -y por eso dice: antes que todas las colinas me engendra; y no: antes que todas las colinas me ha engendrado, sino: antes que todas las colinas me engendra-, si el Salvador es engendrado sin cesar por el Padre, también tú, si posees el espíritu de adopción, Dios te engendra sin cesar en el Salvador en cada una de tus obras, en cada uno de tus pensamientos; y así, engendrado, vienes a ser un hijo de Dios engendrado incesantemente en Cristo Jesús, "al cual pertenece la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén". ORÍGENES, Homilías sobre Jeremías, 9, 4.

8, 27-28     Cuando asentaba los cielos, allí estaba yo

LA SABIDURÍA DE DIOS HIZO EL CIELO. La Sabiduría se expresó y creó el cielo, el cielo [sic], el día y cuanto existe; por el poder del Verbo fueron hechas todas las cosas, porque Dios era el Verbo. PRUDENCIO, Libro de los cantos del día, 11.

8, 30-31    Yo estaba como artífice junto a Él

LA CREACIÓN EN CIERTA FORMA COMO UN ESBOZO, ESTUVO SIEMPRE PRESENTE. No podemos suponer ni siquiera un momento en que la facultad bienhechora no haya realizado el bien. Pero resulta que no siempre han existido los objetos de tal bien, es decir, actos de creación y de criatura, por eso la facultad divina, beneficiando según el orden y el mérito, había dispensado sus beneficios gracias a su providencia. De ahí que entendamos que no haya existido momento alguno en el que Dios no haya sido creador benéfico y providente...
Dios ha sido siempre Padre, teniendo siempre a su Hijo unigénito, que, conforme a lo que habíamos dicho anteriormente, es llamado también sabiduría. Ésta es la sabiduría de la que se alegraba siempre Dios cuando creó el mundo, y por la que también Dios se alegra continuamente. Ahora bien,  en esta sabiduría que estaba siempre con el Padre, estaba también contenida y prevista, bajo la forma de ideas, la creación; y no hubo un momento en que la idea de lo que iba a existir no estuviera en la sabiduría. ORÍGENES, Los primeros principios, 1, 4, 3-4.

8, 35     Pues quien me encuentre, encontrará la vida

LIBRE ALBEDRÍO. Así como el morir está en la potestad del hombre, siempre que quiere, pues no hay nadie que no pueda matarse a sí mismo, por ejemplo, no comiendo, pues para conservar la vida no basta la voluntad si falta la ayuda de los alimentos o de cualesquiera otras defensas; del mismo modo, el hombre en el paraíso podía matarse por su propia voluntad abandonando la justicia; pero, en cambio, para conservar la vida de la gracia, de poco le valía querer si no le ayudaba aquel que le había creado. Sin embargo, después de aquella caída es mayor la misericordia de Dios, puesto que el mismo libre albedrío, sobre quien reina el pecado juntamente con la muerte, ha de ser liberado de la servidumbre. Y de ningún modo puede librarse por sí mismo, sino sólo por la gracia de Dios, depositada en la fe de Cristo; de suerte que la voluntad misma, como está escrito, sea preparada por el Señor, para que, así dispuesta, reciba los demás dones de Dios y por ellos llegue a la vida eterna. AGUSTÍN, Manual de la fe, de la esperanza y de la caridad, 28, 106.


LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 126-129
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ

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