Cuidado con los pecados y los delitos


16Seis cosas hay que detesta el Señor, y siete son las que abomina su alma: 
17ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente,
18corazón que maquina planes maliciosos, pies presurosos para correr al mal,
19testigo falso que profiere mentiras, y sembrador de discordias entre hermanos.
20Guarda, hijo mío, el precepto de tu padre, no abandones la enseñanza de tu madre.
21Átalos siempre a tu corazón, cíñelos a tu cuello.
22Te guiarán en tu caminar, cuando estés acostado velarán por ti, y te harán pensar cuando te despiertes.
23Porque el mandamiento es una antorcha, la ley, una luz, y un camino de vida, las amonestaciones de la instrucción
24para guardarte de la mala mujer, de la lengua suave de extranjera.
25No desees en tu corazón su belleza, ni te dejes cautivar por sus miradas.
26La ramera se conforta con una hogaza de pan, pero la que tiene marido va a la caza de quien quiere.
27¿Se puede llevar fuego en el ragazo sin que se prenda la ropa?
28¿Se puede caminar sobre brasas sin quemarse los pies?
29Pues lo mismo el que se acerca a la mujer del prójimo, no quedará indemne quien la toque.
30¿No se desprecia al ladrón aunque robe para saciarse cuando tiene hambre?
31Si es sorprendido, restituirá el séptuplo, tendrá que dar todos los bienes de su casa.
32Quien adultera con una mujer que carece de inteligencia, quien lo hace se pierde a sí mismo.
33encontrará golpes e infamia, y no se borrará su afrenta,
34porque los celos encienden al marido, y no tendrá clemencia el día de la venganza;
35no aceptará compensación alguna, ni se aplacará aunque multipliques tus sobornos.
7.1Hijo mío, guarda mis palabras, conserva contigo mis mandamientos.
2Guarda mis mandamientos y vivirás, y mi ley, como la niña de tus ojos.
3Átalos a los dedos, escríbetelos en la tabla del corazón.
4Declara a la sabiduría: "Tú eres mi hermana". Llama al discernimiento: "Amigo",
5para que te proteja de la mujer ajena, de la extranjera de palabras suaves. 
6Estaba yo junto a una ventana de mi casa, mirando tras la celosía,
7y vi entre los ingenuos, distinguí entre los mozos, a un joven falto de inteligencia.
8Pasaba él por la plazuela, junto a la esquina, y se encaminaba hacia la casa de ella,
9ya anochecido, caído el día, a medianoche, en la oscuridad.
10Salió a su encuentro una mujer con aspecto de ramera y furtivas intenciones.
11Bullanguera y rebelde, no paraba los pies en casa.
12Unas veces en la calle, otras en las plazas, junto a cualquier esquina, estaba al acecho.
13Lo agarró, lo besó, y le dijo con descaro:
14"Tenía que ofrecer unos sacrificios de comunión, y hoy he cumplido mis votos.
15Por eso he salido a tu encuentro deseando verte, y te he encontrado.
16He cubierto mi lecho con colchas, con sábanas bordadas de Egipto.
17He perfumado mi cama con mirra, áloe y cinamomo.
18Ven, embriaguémonos de caricias hasta la mañana, deleitémonos de amores,
19que mi marido no está en casa, partió para un largo viaje,
20tomó consigo la bolsa del dinero, y no volverá a casa hasta la luna llena".
21Lo sedujo con muchos discursos, con el halago de sus labios lo provocó.
22Al instante se marchó tras ella, como buey que va al matadero, como ciervo atrapado en un lazo
23hasta que una flecha le atraviesa el hígado, como pájaro que se lanza a la red sin percatarse que le costará la vida.
24Ahora, hijos, escuchadme, prestad atención a los dichos de mi boca.
25Que no se descarríe tu corazón por los caminos de ella, no te extravíes por sus senderos,
26porque ha abatido muchas víctimas, y eran fuertes todos los que mató.
27Su casa tiene rampas al seol, que descienden a los antros de la muerte.
 PROVERBIOS 6, 16-7, 27


6, 16-19    Seis cosas hay que detesta el Señor, y siete son las que abomina su alma

MALAS ACCIONES DE LOS MIEMBROS DEL CUERPO. "Ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente". [Salomón] acentúa las acciones malas de algunos miembros del cuerpo. Lo mismo que el ojo, la lengua y las manos actúan en los cuerpos, así también actúan la reflexión, el impulso y la deliberación del alma. Y no enumeró estos sentidos en nosotros de manera involuntaria, sino para que aprendamos a ser moderados con ellos, evitando el mal ejemplo. Esas personas que beben la sangre del Señor, al realizar acciones perversas están derramando sangre inocente. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario a Proverbios, 6, 17.

UN CORAZÓN IMPURO HACE A LOS MIEMBROS IMPUROS. "Corazón que maquina planes maliciosos". En efecto, si el corazón es impuro, también los demás miembros [del cuerpo] son impuros, de manera que hace llegar el veneno hasta las extremidades... Aquí [Salomón] entiende por "hermanos" a los que han conseguido la gracia de la adopción y están sometidos a Cristo, como padre. Cuando los pensamientos injustos y lascivos llegan a ellos intentan turbarlos, los inflaman con ira para que odien y con la concupiscencia que les induce a realizar acciones impuras. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario a Proverbios, 6, 18.

LA DISCORDIA, LO PEOR DE LOS SIETE PECADOS. Él enumera aquí siete pecados capitales. Sin emabargo los considera menores en comparación con la siembra de discordias, porque es un pecado mayor romper la unidad fraterna, fruto de la gracia del Espíritu Santo. Se puede tener "ojos altaneros, lengua mentirosa, manos que derraman sangre inocente, corazón que maquina planes maliciosos, pies presurosos para correr al mal". Pero esto no se puede juzgar del mismo modo que lo que dice después sobre la lengua mentirosa; pues se puede mentir, pero sin que vaya en contra del prójimo. El mismo san Agustín habla de ocho clases de mentiras en su libro sobre la mentira. Se puede, digo, hacer mal a uno mismo o a otros sin atentar contra la paz de la Iglesia. Pero es más grave lo que hicieron Donato, Arrio y sus seguidores porque, sembrando discordias, rompieron la concordia de la unidad fraterna. BEDA, Comentario a los Proverbios, 1,6.

6, 23 El mandamiento es una antorcha, la ley, una luz

LA LEY DE DIOS NOS ILUMINA. Salomón escribió: "Porque el mandamiento es una antorcha, la ley, una luz". Lo mismo que la ley que hay en el mundo llega y permite disipar las tinieblas a nuestros ojos corporales, así también la Ley de Dios, cuando es aceptada en la mente y en los corazones de la gente, los ilumina ciudadosamente y no permite que se dejen vencer por los golpes de la ignorancia o caer en medio del pecado. CIRILO DE ELEJANDRÍA, Comentario al Ev. de Lucas, 55.

6, 26-28    La que tiene marido va a la caza de quien quiere

EL PELIGRO DE LA CERCANÍA. Se debe destacar al mismo tiempo, la prudencia del Apóstol. Pues no dijo: Es bueno no tener mujer, sino "es bueno no tocar a una mujer"; como si ya el tocarla fuera peligroso, como si aquel que la toca no pudiera evitar lo que arrastra el alma preciosa de los hombres, lo que arrebata el corazón de los adolescentes. ¿Podría alguien llevar fuego en el ragazo sin quemarse? ¿O caminar sobre brasas sin arder? Pues lo mismo se quema al instante el que toca el fuego, así también el rozarse un hombre y una mujer hace sentir la propia naturaleza, y da a entender que son de sexo distinto. JERÓNIMO, Contra Joviniano, 1, 17.

UN BREVE PALACER NO MERECE UN CASTIGO ETERNO. "El precio de una ramera es apenas un pedazo de pan; pero la que tiene marido es una trampa para tu vida". Y esto, ved, hermanos cuán malo es, ya que por el espacio de una hora, en el que un infeliz se une a una ramera, se convierte en un extraño para la vida eterna y se hace sujeto de castigo eterno por el fuego. Y aunque se extendiese por espacio de cien años la infeliz delectación de la lujuria, no sería justo que por cien años de placer la infeliz alma soportara los eternos suplicios.

6, 30-32 Quien adultera con mujer carece de inteligencia

ROBAR POR AVARICIA ES PEOR QUE ROBAR POR HAMBRE. Si los esclavos fuesen ladrones, podría suceder que en extrema necesidad estuvieran obligados a robar, porque aunque se les dé la paga normal, ésta no satisface ni la necesidad ni la norma legal, pues puede cumplir la norma y no satisfacer el hambre. Por otra parte, la indigencia hace menos culpable la falta misma, porque, en la hipótesis de que alguien, a pesar suyo, se encuentre obligado a robar, es digno de perdón. También la sagrada Escritura parece excusar, al menos en parte, las ofensas de todos los miserables, cuando dice: "¿No se desprecia al ladrón, aunque robe para saciarse?". SALVIANO EL PREBÍTERO, Sobre el gobierno de Dios, 4, 3, 14.


7, 4    Declara a la sabiduría: "Tú eres mi hermana"

LA SABIDURÍA YA NO ES EXCLUSIVA. Es conveniente, además, que, hasta que no lleguemos a la perfección, la virtud del alma permanezca dentro de nosotros y sea propia; pero, llegados a la perfección y teniendo ya idoneidad para enseñar a otros, no debemos tener encerrada la virtud en el seno como si se tratase de la esposa, sino que, como hermana, hemos de darla en matrimonio a otros que la deseen. Así, a estos que son perfectos le dirá la palabra divina: "Di que la sabiduría es tu hermana". ORÍGENES, Homilías sobre el Génesis, 6, 1.

7, 6-23    Un joven falto de inteligencia

LA SEDUCCIÓN DE LO MUNDANO ES CONTRARIA A LA NATURALEZA. Ella se esfuerza en robar los corazones: inquieta en casa, deambulando por las plazas, pródiga en besos, carente de pudor, vestida con lujo y repintada en su cara. Puesto que no puede tener gracia verdadera de la naturaleza, con el insolente truco de una belleza artificiosa produce una atractiva apariencia externa, no su verdadera figura... Toma al asalto los muros de la mente humana con estas engañadoras palabras: "Tenía que ofrecer unos sacrificios de comunión, y hoy he cumplido mis votos. Por eso he salido a tu encuentro deseando verte, y te he encontrado. He cubierto mi lecho con colchas, con sábanas bordadas de Egipto. He perfumado mi cama con mirra, aloe y cinamomo. Ven, embriaguémonos de caricias hasta la mañana, deleitémonos de amores". Por boca de Salomón vemos descrita esa clase de prostituta. Ciertamente, ¿qué es lo más parecido a una meretriz sino el placer que se insinúa en ti por la ventana de tu casa, aproximándose primero con los ojos, y después entra, mientras tú contemplas la plaza, es decir, las calles públicas que recorren los paseos antes y no deseas contemplar con tu mente los profundos misterios de la Ley? Ella es, en verdad, la que con lazos muy resistentes trenza una relación íntima con nosotros, para que el que se recline permanezca atado. Ella disimula el ofrecimiento, la prostitución de su cuerpo, con la excusa de un engaño indigno, para seducir el ánimo de los jóvenes, alegando la ausencia del marido, es decir, el desprecio de la Ley. Ahora bien, la Ley está ausente en los pecadores, porque si estuviera presente no se cometería culpa alguna. Por eso dice: "Mi marido no está en casa, partió para un largo viaje llevando consigo la bolsa del dinero". ¿Qué diré al respecto sino que los ricos piensan que no hay nada que no esté supeditado a su dinero y que pretenden que la ley exista para su beneficio? El placer exhala su fragancia, porque no posee el perfume de Cristo; es decir, muestra tesoros, promete reinos, ofrece amores duraderos, asegura abrazos nunca experimentados, ciencia sin maestros, discursos sin tropiezos, una vida sin preocupaciones, un sueño dulce y un placer inagotable. Dice: "Enredándolo con su enorme adulación y atándolo con los lazos de sus labios lo ha conducido hasta su propia casa. Y él la ha seguido cayendo en su trampa"... Todo allí es confuso y no hay nada conforme al orden armonioso de la naturaleza. AMBROSIO, Sobre Caín y Abel, 1, 4, 14.      



LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 105-112
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ