Invitación a adquirir la sabiduría



1Escuchad, hijos, la instrucción paterna, atended para tener discernimiento;
2porque os doy buena formación, no abandonéis mi enseñanza.
3También yo soy hijo de mi padre, entrañable e irrepetible para mi madre.
4Él me enseña diciéndome: "Que tu corazón retenga mis palabras; guarda mis mandatos y vivirás.
5Adquiere sabiduría, adquiere discernimiento, no te olvides ni te apartes de los dichos de mi boca.
6No la abandones y te guardará, ámala y te protegerá.
7Lo primero es la sabiduría. Adquiere sabiduría, y con toda tu fortuna adquiere discernimiento.
8Ensálzala y te ennoblecerá, si la abrazas te glorificará.
9Pondrá en tu cabeza una diadema de gracia, te ceñirá una corona de honor". (PROVERBIOS 4, 1-9)

4, 1    No abandonéis mi enseñanza

LA MISMA ENSEÑANZA QUE LA DE PABLO. Pablo escribía a los corintios: "Sed imitadores míos". Lo que prescribió para cada uno, al mismo tiempo lo mandaba para todos y en cualquier parte, porque era el maestro de todos los gentiles por su fe y por su verdad.
Este mandato vale para todos los justos. Salomón decía lo mismo en los proverbios: "Escuchad, hijos, la intrucción paterna, atended para tener discernimiento; porque os doy buena formación, no abandonéis mi enseñanaza. También yo soy hijo de mi padre, entrañable e irrepetible para mi madre". ATANASIO, Carta festiva, 2, 1.

4, 5    Adquiere sabiduría, adquiere discernimiento

ÁBRENOS SEÑOR LAS PUERTAS DE TU TESORO. Señor, ábrenos las puertas de tu tesoro por las oraciones de nuestras súplicas; permite que nuestras oraciones hagan de embajador, para que nos reconcilien con tu Divinad. Presten atención todos los sabios, todos los que son doctos "adquieran sabiduría y discernimiento", al ver que tú eres instruido y sabio. EFRÉN DE NISIBI, Himnos preservados en armenio, 1, 1.

LA SABIDURÍA CRECE CON LA EDAD. Con la edad casi todas las virtudes del cuerpo se alteran, y mientras la sabiduría es la única que crece, todas las demás van decreciendo: los ayunos, el dormir en el suelo, el andar de acá para allá, el hospedaje de los peregrinos, la defensa de los pobres, la resistencia para estar de pie en la oración, las visitas a los enfermos, el trabajo manual con el poder hacer limosnas, y, por no alargar el discurso, todas las actividades corporales van disminuyendo al quebrantarse el cuerpo.
Con esto no pretendo decir que en los jóvenes y en los hombres de edad madura -al menos en aquellos que con esfuerzo y aplicado estudio, a la vez que con la santidad de su vida y la frecuente oración a Dios han adquirido la ciencia se haya enfriado esa sabiduría que en la mayoría de los ancianos empieza a marchitarse por la edad. Lo que quiero decir es que la adolescencia ha de sostener muchos combates del cuerpo, y entre los incentivos de los vicios y los halagos de la carne queda ahogada como fuego en leña demasiado verde y no logra desplegar todo su esplendor. La vejez, por el contrario, otra vez lo advierto, la vejez de quienes adornaron su juventud con nobles artes y meditaron en la ley del Señor día y noche, se hace más docta con la edad, más práctica con la experiencia, más prudente con el andar del tiempo, y termina recogiendo dulcísimos frutos de los esfuerzos pasados. De ahí que aquel sabio de Grecia, viéndose morir a los ciento siete años cumplidos, se dice que lamentaba tener que abandonar la vida presente cuando empezaba a ser sabio. JERÓNIMO, Cartas, 52, 3. 

4, 6-8    Si la abrazas te glorificará

OBSERVAR LAS VIRTUDES ES HONRAR LA SABIDURÍA. ¿Qué quiere decir "exáltala"? Rodéala de pensamientos sagrados, porque tienes necesidad de una gran defensa, ya que hay muchas cosas que maquinan contra esta posesión. Y si está en nuestro poder reforzarla, y si hay virtudes en nuestro poder que exaltan el conocimiento de Dios, ellas serán nuestra defensa como, por ejemplo, la ascética, la meditación y el coro de las demás virtudes. El que observa estas virtudes honra la sabiduría, y el premio es ser elevado hasta ella y ser abrazado por ella en la morada celestial. HIPÓLITO DE ROMA, Fragmentos sobre los Proverbios, 4.

EL PAPEL DEL GUSTO Y DE LA VISTA EN EL AMOR ESPIRITUAL. Lo mismo que el gusto y la vista son sentidos diferentes para el cuerpo, así también, respecto a lo que Salomón denomina "sentidos divinos", la capacidad visual y contemplativa del alma es distinta de la facultad de gustar y percibir la cualidad de los alimentos espirituales.
El Señor es gustado en cuanto que es el pan bajado del cielo para ser alimento del alma; y es visible en cuanto que es Sabiduría, de cuya belleza se ha enamorado [Salomón] quien dice: "Yo me he enamorado de su belleza", y nos ha ordenado: "No la abandones y te guardará". Por esta razón se encuentra en los salmos la sentencia: "Gustad y ved que bueno es el Señor". ORÍGENES, Comentario al Ev. de Juan, 20, 43, 405-406.

EL AMOR A LA VERDADERA SABIDURÍA. Quien quiera creer a Salomón y tomar por compañera y asociada a su vida a la verdadera sabiduría de la que dijo: "ámala y te custodiará, hónrala para que te abrace", se preparará, como corresponde a un tal deseo, revistiéndose de una estola inmaculada, para que al celebrar la fiesta nupcial junto con los que se alegran de este matrimonio, al estar vestido con el traje nupcial, no se vea excluido de quienes son dignos de participar en el banquete.
Es obvio que este discurso vale por igual para hombres que para mujeres en lo que respecta al afán por este matrimonio. Pues como dice el Apóstol, "ya no hay varón ni hembra"; "Cristo está en todo y todo está en Él". Con razón, pues, el amante de la sabiduría propone una meta divina a su deseo, que consiste en la verdadera sabiduría, que es Dios. Así pues, hemos explicado suficientemente con lo ya dicho qué cosa es el matrimonio espiritual y hacia que meta se orienta el amor puro y celeste. GREGORIO DE NISA, Sobre la virginidad, 20, 4.


LA BIBLIA COMENTADA
POR LOS PADRES DE LA IGLESIA
ANTIGUO TESTAMENTO; V. 10; pp. 83-86
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ