Llamada a no despreciar la sabiduría



20La sabiduría pregona en público, alza su voz en las plazas;
21Llama en lo alto de los sitios bulliciosos, a la entrada de las puertas de la ciudad proclama sus dichos:
22"¿Hasta cuándo los ingenuos amaréis vuestra ingenuidad,
los insolentes codiciarán su insolencia, y los necios desatarán el saber ?
23Volveos a mi corrección, que voy a derramar mi espíritu sobre vosotros, y os daré a conocer mis palabras.
24Puesto que llamé y rehusasteis, extendí mi mano y nadie prestó atención,
25despreciasteis todos mis consejos y no quisisteis mi corrección,
26yo me reiré de vuestra desgracia, me burlaré cuando os llegue el terror,
27cuando os llegue el terror como una tromba, vuestra desgracia como una tempestad, y os sobrebenga angustia y opresión".
28Entonces me llamarán y no responderé, me buscarán y no me hallarán,
29Porque detestaron el saber, y no eligieron el temor del Señor.
30No aceptaron mi consejo, desdeñaron todas mis correcciones.
31Por eso comerán el fruto de sus caminos, y se saciarán de sus intrigas.
32Pues la desorientación mata a los ingenuos, y la dejadez pierde a los necios.
33En cambio, quien me escucha vivirá seguro y tranquilo sin temer mal alguno. (Proverbios 1, 20-33) 

1, 20    La sabiduría pregona en público

ES PREFERIBLE ALABAR A LOS MUERTOS, NO A LOS VIVOS. Está escrito: "La sabiduría se da a conocer en la muerte"; es decir, la vida del sabio se elogia al final de la vida. Por eso dice también en otro lugar: "No alabes a nadie antes de la muerte". Y si alguien dijera: Alaba después de la muerte, porque en la alabanza de los vivos lo que se ofrece es una alabanza inútil y se une una nota de adulación al que alaba. No obstante, el alabar a un difunto es inútil por muchas razones; en primer lugar, porque necesariamente toda la gloria se refiere al que hace el agradecimiento, puesto que está ausente quien puedo ser agradado por nuestra alabanza. En segundo lugar, porque únicamente permanece la admiración de la virtud, pues se quita toda sospecha de adulación. Por tanto, la albanza de un difunto que se proclama en la santa asamblea de los fieles está llena de edificación y exenta de jactancia. HILARIO DE ARLÉS, Vida de san Honorato, Prefacio. 

LA SABIDURÍA SE CONFIRMA EN EL MOMENTO DE LA PARTIDA. ¿Dónde se encuentra el mandato: "Quien persevere hasta el final se salvará?". ¿Dónde está el oráculo de la divina palabra: "La sabiduría es celebrada al final de nuestra vida"? Si la sabiduría, enseña el Señor, es provechosa en cualquier momento de nuestra existencia, cualquier hombre debe ser particularmente sabio en el momento de la muerte. No se puede elogiar la sabiduria de quien la ha tenido durante años de su vida y no la confirma con una santa despedida de este mundo: "La sabiduría es celebrada al final de nuestra vida. SALVIANO EL PRESBÍTERO, Contra la avaricia, 4, 1.

1, 23    Os daré a conocer mis palabras

OBEDECER LO QUE DIOS HA DECRETADO. Por tanto, obedezcamos a su santísimo y glorioso nombre huyendo de las amenazas referidas anteriormente por la Sabiduría contra los desobedientes, para que vivamos confiados en su nombre santísimo y grandioso. Aceptad nuestro consejo y no tendréis que arrepentiros. Porque vive Dios y vive el Señor Jesucristo y el Espíritu Santo, la fe y la esperanza de los elegidos: el que con sentimientos de humildad junto a una perseverante moderación, si echarse atrás, obra las sentencias y mandamientos dados por Dios, ése estará colocado y será ilustre entre el número de los salvados por Jesucristo, por medio del cual a Él la gloria por los siglos de los siglos. Amén. CLEMENTE DE ROMA, Carta a los Corintios, 58, 1-2.  

1, 24-28    Puesto que llamé y rehusasteis

BENÉFICA CORRECCIÓN. La reprensión divina es valiosísima. A este propósito [el Señor] dice también a través de David: "Una generación rebelde y revoltosa, generación de corazón voluble y de espíritu desleal a Dios". "No han guardado la alianza hecha por Dios y han rehusado caminar según su ley". Tales son los motivos de su exasperación, por los que el juez ejerce la justicia contra quienes han rehusado elegir una buena conducta. Los trata con gran dureza para ver si puede detener el impulso que los lleva a la muerte... Él sabe que se convierten por temor y que despreciam su amor por ellos. De ordinario, suele menospreciarse el bien que se tiene constantemente, mientras que se aprecia mucho el recuerdo que aviva el amoroso temor de la justicia. CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, El Pedagogo, 1, 85, 4-86, 3.  

DIOS NO RECONOCE A LOS PECADORES. "Entonces me invocarán los impíos y no los oiré; madrugarán a buscarme y no me hallarán". Vedlas: claman que se les abra, e impulsadas por el dolor de su repulsa, una y otra vez llaman al Señor, diciendo: "Señor, Señor, ábrenos". Ofrendan ruegos, mas no son conocidas, porque el Señor entonces abandona como desconocidos a los que no reconoce ahora como suyos por el mérito de la vida. GREGORIO MAGNO, Homilías sobre los Evangelios, 1, 12, 5. 

NO TODA ORACIÓN ES PETICIÓN A DIOS. ¿Cómo se entiende lo que dice la Escritura en muchísimos lugares: "Me invocarán y no los oiré", siendo así que también es cierto "es misericordioso para con todos los que le invocan", sino [entendiendo] que algunos que invocan [en realidad] no le invocan? De éstos, pues, se dice: "No invocaron a Dios". Invocan pero no a Dios. Invocas a lo que amas. Invocas a todo lo que llamas hacia ti; invocas a todo lo que quieres que a ti venga. En efecto, si invocas a Dios para conseguir dinero, heredad, gloria mundana, invocas a estas cosas que intentas conseguir, constituyendo a Dios en ayudador de tus concupiscencias, mas no en oidor de tus deseos. (Según tú), Dios es bueno si da lo que pretendes. Pero qué, si quieres algo malo, ¿no será más misericordioso si te lo niega? En fin,  si no te lo concede, Dios es un mito para ti y dices: ¡Cuánto rogué, rogué sin cesar y no fui oído! ¿Qué pedías? Quizá la muerte de tu enemigo. ¿Y si él pedía la tuya? El que te creó, también le creó a él; eres hombre, lo es él; sin emabargo, Dios es juez, oye a ambos y a ninguno de los dos escucha. Te entristeciste porque no fuiste oído en tu petición contra él; alégrate porque él no fue escuchado en la suya contra ti. AGUSTÍN, Enarraciones sobre los Salmos, 85, 8. 

1, 32    La desorientación mata a los ingenuos

LA RUINA DE LOS SIMPLES Y DE LOS NECIOS QUE RECHAZAN LA SABIDURÍA. Dijo Salomón: "Su aversión matará a los pequeños, y la prosperidad de los necios les perderá". También Pablo amonesta diciendo: "Los que compran, como si no poseyesen, y los que se sirven de este mundo, como si no se sirviesen de él". Está claro que se dice esto para que aquello que tenemos en abundancia lo pongamos a nuestro servicio en la medida en que no nos aparte, por el afán de placer, de los bienes supremos. No ocurra que, aliviando la fatiga de la peregrinación interior, se presenten tales bienes como un refugio para los que estamos en el destierro, y nos alegremos en lo que es transitorio como si fuéramos felices. GREGORIO MAGNO, La regla pastoral, 3, 26.  


 La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 10, pp. 59-63
Obra preparada por
J. ROBERT WRIGHT
Editor general 
THOMAS C. ODEN
Director de la edición en castellano
MARCELO MERINO RODRÍGUEZ  

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