Cuidado con el mal y la violencia




8Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre,
9que son diadema de gracia para tu cabeza y collares para tu cuello.
10Hijo mío, si los pecadores intentan seducirte, no te dejes,
11aunque te digan: "Ven con nosotros, vamos a acechar al íntegro, a poner trampas al inocente porque sí;
12nos lo tragaremos vivo, como el seol, entero, como quien baja a la fosa;
13hallaremos toda clase de preciosidades, llenaremos nuestras casas de botín;
14Participa de nuestra suerte, compartiremos la misma bolsa".
15Hijo mío, no hagas camino con ellos, aparta tu pie de su sendero,
16que sus pies corren al mal, se apresuran a derramar sangre.
17Pues en vano se tiende una red a la vista del que tiene alas.
18Pero ellos acechan a su propia sangre, se ponen trampas a sí mismos.
19Ahí llevan las sendas de todos los avariciosos: a quitar la vida de quien la posee. (Proverbios 1, 8-19)

1, 8-9    Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre

PREMIO A LA FIDELIDAD. Si cumples con un corazón fiel la ley de tu padre y observas los mandamientos de tu madre, recibirás una corona de gracias en tu cabeza y un collar de oro en el momento de la resurrección de los justos. Y si peleas de un modo digno de tal corona, serás glorificado en el reino celestial e imperecedero, y serás coronado por Cristo: ningún atleta es coronado si no ha competido con fuerza y legalmente. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario a Proverbios, 1, 9.

1, 11-13    Vamos a cechar al íntegro, a poner trampas al inocente

REFERENCIAS A CRISTO Y A LA IGLESIA. Este discurso de los varones impíos, que leemos en los Proverbios: "Escondamos injustamente en la tierra al varón justo y traguémosle como lo hace el infierno. Borremos su memoria de la tierra y echemos mano a su preciosa heredad", no es tan oscuro como para no poder entenderlo de Cristo y de su Iglesia. Algo semejante puso Jesús en boca de los malos colonos en la parábola evangélica: "He aquí el heredero: venid, matémosle, y será nuestra la heredad". AGUSTÍN, La ciudad de Dios, 17, 20.

1, 16    Sus pies corren hacia el mal

NUESTROS PASOS DEBEN IR TRAS EL EVANGELIO. Bueno es que pies y manos lleguen a la perfección... Los pies, para que no se apresuren a verter sangre y a hacer el mal, sino que estén prontos para el Evangelio y para el galardón de la vocación suprema, para que reciban a Cristo, que lava y purifica los pies. GREGORIO NACIANCENO, Discurso teológico, 40, 39.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 10, pp. 55-58
Obra preparada por
J. Robert Wright
Editor general
Thomas C. Oden
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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