El rey mesiánico





1Saldrá un vástago de la cepa de Jesé, y de sus raíces florecerá un retoño. 2Sobre él reposará el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor. 3Y lo inspirará con el temor del Señor. No juzgará según las pariencias, ni decidirá según los rumores; 4sino que juzgará con justicia a los desvalidos, y decidirá con rectitud a favor de los pobres de la tierra. Golpeará al país con la vara de su boca, y matará al impío con el golpe de sus labios. 5La justicia será el ceñidor de su cintura, y la fe, el ceñidor de sus caderas.
6Entonces el lobo convivirá con el cordero, el leopardo se tumbará con el cabrito, ternero y león joven engordarán juntos, y un niño pequeño los guiará. 7La vaca pacerá con la osa, sus crías se recostarán juntas, y el león, como el buey, comerá paja. 8El niño de pecho jugará junto al agujero del áspid y el destetado meterá su mano en la madriguera de la víbora. 9Nadie hará mal ni causará daño en todo mi monte santo, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor, como las aguas que cubren el mar. (Isaías 11, 1-9)

11, 1    Sadrá un vástago de la cepa de Jesé

LA SEMILLA DE JESÉ. Fue profetizado que Cristo sería engendrado del "fruto del vientre" de David y de la simiente de Salomón, "de la raíz de Jesé". EUSEBIO DE CESAREA, La demostración evangélica, 7, 3, 52.

11, 2-3    Sobre él reposará el Espíritu del Señor

EL ESPÍRITU REPOSA EN ÉL. La Escritura no dice que esas potencias del Espíritu, ahí enumeradas, vinieran sobre Él como si estuviera falto de ellas, sino que habrían de reposar en Él, es decir, terminarían en Él, de forma que en vuestro pueblo no habrá en adelante profetas, como antiguamente los hubo; y esto podéis comprobarlo con vuestros propios ojos. JUSTINO MÁRTIR, Diálogo con Trifón, 87, 3.

REFERENCIAS AL APOCALIPSIS. Un ángel grande y fuerte, según atestigua la Escritura, clama en el cielo: ¿Quién es digno de abrir el libro y de descifrar sus signos? Y nadie podía ni en el cielo ni en la tierra abrirlo y leerlo. Juan llora mucho y se lamenta, que de todas las criaturas racionales nadie se considere digno de abrirlo y examinarlo. Uno de los ancianos lo consuela y le dice: No llores, Juan, he aquí que venció el león de la tribu de Judá, de la raíz de David, para abrir el libro y descifrar los sellos.
¿Cuál es este libro, que nadie es capaz de recibir de la mano del que viene por los siglos, a no ser el que entra sin mancha de pecado y practica la justicia? Poco es que esté sin mancha, poco que sea un cordero, si no hubiera sido degollado, a no ser que hubiese coronado la pueraza de su vida con el testimonio de su pasión, teniendo siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios. No hay duda que son: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y virtud, espíritu de ciencia y piedad y espíritu de temor del Señor. ¿Cuál es este libro? Creo que es el juicio. El Padre no juzga a nadie, todo el juicio se lo entregó al Hijo. PAULO DE OSORIO, Libro apologético contra los pelagianos, 15, 5.

11, 6    El lobo convivirá con el cordero

EL LOBO Y EL CORDERO. El profeta también predice que tipo de personas formarán la Iglesia que habrá de ser establecida. No sólo los hombres honrados, los mansos y los buenos, sino también los violentos, los inhumanos y los que eran como lobos, leones y toros se reunirán en un rebaño, y formarán todos una sola Iglesia. Escucha como el profeta puso de manifiesto la variedad de este rebaño cuando dijo: "Entonces un lobo apacentará con un cordero". De este modo pone de relieve la sencillez de vida de los dirigentes [de la Iglesia]. JUAN CRISÓSTOMO, Demostración contra los paganos, 6, 6.

11, 7    La vaca pacerá con la osa

EL REGALO DEL AGUA. Tanta es la virtud de las aguas que hasta ellas llegan los leones y los corderos, y a ellas se adapta con razón la conocida profecía sobre la santidad de la Iglesia: "Entonces lobos y corderos pastarán juntos, el león y el buey comerán juntos la hierba". No hay por qué extrañarse, pues también en la Iglesia las aguas consiguen que los criminales, una vez purificada su maldad con el agua, se comparen con los inocentes. AMBROSIO, Exámeron, 5, 2, 6.

11, 8    El niño de pecho jugará junto al agujero del áspid

LA MADRIGUERA DE LA VÍBORA. Por suerte, el Creador prometió, por medio de Isaías, que incluso los niños pequeños meterían la mano en el agujero del áspid y en el nido de las víboras, sin recibir daño alguno. Y ciertamente sabemos, salvando la sencillez de las Escrituras, que ni estos mismos animales -los espíritus malignos que en sentido figurado se describen como escorpiones y serpientes- podrán dañar donde se encuentra la fe. Su mismo príncipe es designado por el Creador con el nombre de serpiente, de dragón y de cualquier otro de los más crueles animales. El Creador dio este poder en primer lugar a su Cristo, como dice el salmo noventa en relación a él: "Pisarás el áspid y el basilisco y hollarás al león y al dragón". Y también Isaías dice: "Aquel día el Señor Dios blandirá su espada santa, grande y fuerte", es decir, a su Cristo, "contra aquel dragón, la serpiente grande y tortuosa, y lo matará aquel día". Tertuliano, Contra a Marción, 4, 24, 9-10.




La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12; pp. 143-161
Obra preparada por
Steven A. McKinion
Editor general
Thomas C. Oden
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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