Los justos designios de Dios en las aflicciones humanas




1Elhú continuó diciendo: 2"Espera un poco y te instruiré, que tengo mucho que decir en favor de Dios. 3Tomaré mi saber desde lejos para dar razón a mi Hacedor.
4En verdad, mis palabras no son falsas, tienes ante ti a un sabio perfecto.
5Dios es grande, no se retracta, es poderoso por la firmeza de corazón.
6No deja vivir al impío y defiende el derecho de los pobres; 7no aparta sus ojos de los justos, los sienta sobre el trono con los reyes y quedan enaltecidos.
8Si son atados con cadenas y aprisionados con lazos de angustia, 9es para descubrirles sus obras y los delitos de su soberbia, 10para abrirles el oído a la advertencia, diciéndoles que se conviertan de la iniquidad.
11Si escuchan y son dóciles terminarán sus días con felicidad, sus años con bienestar.
12Si no escuchan, pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta.
13Los de corazón perverso acumulan rencor y no suplican a Dios cuando se sienten encadenados; 14mueren en plena juventud, su vida termina en la adolescencia.
15Dios libra al pobre con su misma pobreza, y le abre el oído con la tribulación.
16También a ti te arrancará de la angustia, tendrás un lugar desahogado, sin aprietos, y serán pingües los alimentos de tu mesa.
17Pero tú has colmado el juicio de los malvados; juicio y justicia caerán sobre ti.
18Cuida de que no te seduzca la abundancia y de que no te desvíe el soborno.
19¿Brota tu súplica al menos en la angustia? ¿O hay sólo un despliegue de fuerza?
20No suspires por la noche para que las gentes cambien de sitio.
21Procura no inclinarte a la maldad, que por eso has experimentado la aflicción. (Job 36, 1-21)

36, 5-7    Dios es grande

LA HUMILDAD ES RECOMPENSADA, LA SOBERBIA ES CONDENADA. Dios no rechaza a los poderosos porque él también es poderoso... También el poder temporal es útil, pues tiene ante Dios el mérito del buen gobierno de la sociedad; pero a veces, por el sólo hecho de estar por encima de los demás, el que ocupa el poder se engríe pensando que él es más. Y cuando todo está supeditado al bien común de los ciudadanos; cuando se pone en ejecución con prontitud la voluntad de las disposiciones dictadas; cuando todos los súbditos alaban al que bien gestiona y nadie critica lo que se ha hecho mal; cuando tantas veces alaban hasta lo que deberían denunciar, halagado el poderoso por los que tiene debajo, se enorgullece de sí mismo; y mientras fuera lo adulan hasta la náusea, por dentro está equivocado. Olvidado de sí se desparrama en las alabanzas que le llegan de fuera, y se cree que es el que le dicen por la calle, no el que debería saber que es por dentro. Desprecia a los súbditos y no reconoce que por naturaleza son igual que él; se cree también que su vida tiene más méritos, y que sobresale de los que supera por su poder; está convencido de que sabe más que nadie, viendo que los aventaja en poder... "No deja vivir al impío y defiende el derecho de los justos". La Sagrada Escritura acostumbra a llamar pobres a los humildes, y en el evangelio se les denomina con el calificativo añadido de "espíritu", cuando dice: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos". Y porque las riquezas dan a conocer a los poderosos, son pobres en sí mismos los que no tienen soberbia en su corazón. Llama impíos a quienes bien se apartan de la fe verdadera, bien contradicen con sus malas costumbres lo que fielmente creen...
"No aparta sus ojos de los justos, los sienta sobre el trono de reyes y quedan enaltecidos". Podría pensarse que el Señor aparta sus ojos de los justos, dado que ahora son torturados sin que vengue la crueldad injusta; pero mira a sus siervos tanto más cuanto la maldad del perseguidor que los aflige es injusta. Viendo lo que aquí soportan con humildad, ya está previendo con qué los recompensará en la otra vida su misericordia. Por tanto, "no aparta sus ojos de los justos". Mira que éste gime humildemente y aquél se ensoberbece y triunfa en la iniquidad; éste tiene el corazón contrito y aquél se gloría de su perversión. ¿Quién de éstos está lejos de la mirada divina, el que soportó la injusticia o el que la causó a quienes la padecen? ¿el que mantuvo la gracia divina en la oscuridad de la tristeza o el que con el goce exterior dentro perdió la lumbre de la justicia? Es estupendo el testimonio de la Sagrada Escritura que llama reyes a los santos pues, superando todas las tentaciones de la carne, ora sofocan el apetito de la lujuria, ora moderan las ansias de la avaricia, ora doblegan la soberbia de la gloria, ora vencen la sugestión  del odio, ora extinguen el fuego de la ira. Por lo tanto son reyes, pues han sabido superar con espíritu regio el impulso de sus tetaciones, sin sucumbir a ellas por el consentimiento. Y puesto que pasan de un poder de sumisión al poder de la recompensa, está bien dicho: "Los sienta sobre el trono de los reyes". Por ser reyes de sí mismos, en un tiempo hubieron de experimentar fatigas, pero se sientan perpetuamente en el trono de un reino de elevación interior; y porque aquí no consintieron aceptar dispensas en la maldad, allí se les encarga hacer a otros un juicio digno. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 26, 26, 44-28, 53.

36, 8-10    Abridles el oído a la advertencia

LA MISERICORDIA DE DIOS CON EL ARREPENTIDO. [El Señor] visita a los cautivos esposados y, por su buena disposición para con Él, los suelta de las cadenas y los hace volver de nuevo a su enseñanza. En cambio, cuando los impíos crean hallarse en el colmo de su grandeza, tendrán sus propias obras como recompensa, mientra los justos serán recompensados con las suyas. "Y dijo: Se convertirán de la iniquidad; si escuchan y son dóciles, sus días acabarán en bien y sus años en dicha". Si se convierten y sirven a Dios, ya no recibirán castigo, sino salvación, vida eterna y gloria dichosa. JULIANO ARRIANO, Comentario sobre Job, 36, 5-11.

36, 11-12    Expirarán sin darse cuenta

EL CASTIGO DE LA MALDAD OBSTINADA. "Si escuchan y son dóciles terminarán sus días con felicidad, sus años con bienestar. Si no escuchan, pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta". Por felicidad se entiende el obrar rectamente y por bienestar la retribución divina. Por tanto, los que quieren obedecer a los preceptos divinos acaban sus días con felicidad y sus años con bienestar, porque realizan el curso de esta vida con buenas obras, y su consumación es una feliz recompensa. Pero "si no escuchan, pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta", pues en la retribución los golpeará la venganza, y al fin verán que la vida ha sido una necedad. Hay algunos que ni siquiera con los tormentos se apartan de las malas costumbres. De éstos dice el profeta: "Los heriste, pero no se dolieron, los destruiste, pero no escarmentaron". Y con la figura de Babilonia se dice de ellos: "Le hemos hecho curas a Babilonia, pero no sana". Y de ellos se dice todavía: "Los dejé sin hijos, dispersé a mi pueblo, pero no se han convertido de sus caminos". Alguna vez con el castigo se vuelven más malos; porque, heridos por el dolor, o se endurecen con contumacia pertinaz, o, lo que es peor, exasperados, encima se precipitan en la blasfemia. Con razón se dice que pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta, porque los pecados que con los azotes deberían corregir, con los azotes los aumentan. Y si ya aquí sienten las penas del castigo, allá no evitarán los suplicios de una pena justa. En efecto, la necedad consiste en que la inquidad los encadena de tal modo que ni siquiera el castigo los aparta de pecar. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 26, 57.

36, 13    No suplican a Dios

UNA REFERENCIA RECLIMINATORIA A ELIHÚ. "Los de corazón perverso acumulan rencor y no suplican a Dios cuando se sienten condenados". Da la impresión de que Elihú indirectamente ataca al mismo santo Job con toda claridad, como si estuviese actuando con sagaz indignidad, simulando ser una buena persona. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 36.

36, 14-15    Su vida termina en la adolescencia

UNA RETRIBUCIÓN JUSTA. "Morirán en la tempestad de su alma, y su vida terminará entre los afeminados". Como había dicho más arriba: "Dios no se abate ante los poderosos", aquí ha dicho rectamente que uno que en su desprecio enciende en sí la ira del vengador, morirá entre los afeminados. Es decir, merece ser privado de toda fuerza [viril] por las desgracias que le ocurran. "Dios librará al pobre de su angustia y revelará su oído en la tribulación". A través de las voces de los hechos mismos les enseñará que no ha olvidado el clamor de los pobres. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 36, 14-15.

36, 16     Tendrás un lugar desahogado

UNA DESCRIPCIÓN DEL INFIERNO Y DEL CIELO. "También a ti te arrancará de la angustia, tendrás un lugar deahogado, sin aprietos". Elihú descibe así el infierno, el cual no tiene fondo por su gran capacidad... Y la boca del infierno es apropiadamente llamada "angosta", pues es muy ancha para dejar pasar, pero estreha para dejar salir ya que retiene dentro a los muertos y no les permite volver a la vida... "Y serán pingües los alimentos de tu mesa". Así se refiere a la felicidad y encanto del paraíso. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 36.




La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 234-238
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguuez 

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