Los efectos de la voz de Dios en la naturaleza




1"Por esto se me estremece el corazón a punto de salirse de su sitio.
2Escuchad bien el estrépito de su voz y el ruido que sale de su boca.
3Por todo el cielo lanza su fulgor y su brillo alcanza el extremo de la tierra.
4Tras Él ruge su voz, Dios hace tronar con voz de majestad y no retiene sus rayos cuando se ha escuchado su voz.
5Dios hace tronar con voz maravillosa, hace cosas grandes que no conocemos.
6Manda la nieve: "¡Cae sobre la tierra!", y la lluvia del aguacero: "¡Arrecia!".
7Recluye a todo hombre bajo sello para que todos reconozcan sus obras.
8El animal entra en su guarida y se cobija en sus cubiles.
9De los recintos del sur viene el huracán y de los vientos del norte el frío.
10Al soplo de Dios se forma el hielo y la superficie del agua se congela.
11Él lanza desde el nublado los rayos y las nubes esparcen su fulgor.
12Éstas giran y giran siguiendo sus mandatos para ejecutar en la faz de la tierra todo lo que Él les impone: 13o como castigo severo a su tierra, o como signo de favor, consigue sus objetivos". (Job 37, 1-13)

37, 1    Se me estremece el corazón

EL ASOMBRO DE ELIHÚ. La creación -dice- es efectivamente de Dios; pero cuando yo me percaté de cómo los hombres se perjudican unos a otros, mi corazón se perturbó y apenas si me retuve de admirar, yo también, de una parte su perversidad y de otra su resignación. JULIANO ARRIANO, Comentarios sobre Job, 36, 33b-37, 1.

37, 2-4    El estrépito de su voz

EL TRUENO DEL CASTIGO. [El autor] habla del trueno que se produce en el momento de infligir el castigo a los pecadores; se oye por doquier y todo el que lo oye alaba a Dios. ISO'DAD DE MERW, Comentario al libro de Job, 37, 2.

37, 5-8    Manda a la nieve

LA CREACIÓN NOS INVITA A LA HUMILDAD. Ésta es la razón -afirma- de la grandeza de sus criaturas, la razón del frío y del calor, la causa de la irregualridad de los vientos. ¿Era imposible crear un conjunto armonioso? [Si Dios no lo ha hecho] es para impedir por todos los medios el orgullo y la soberbia de la mente. Se trata de que cualquier persona reconozca su debilidad. "¿Quién puede resistir -dice [la Escritura]- delante de su frialdad?". Todo el universo se ha creado para esta finalidad y para ella existe. En efecto, este [orgullo] es el que principalmente nos ha alejado de la confianza en Dios, por ello es por lo que Dios lo ha organizado todo teniendo en cuenta lo contrario, tanto la creación como la constitución misma del cuerpo y el curso de la vida, de manera que todo existe en el bien de la humildad, para que aprendamos a conducirnos con moderación y reconozcamos nuestra propia debilidad. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 37, 7b.

37, 11    Las nubes esparcen su fulgor

UNA IMAGEN DE LA PREDICACIÓN CRISTIANA. "Él lanza desde el nublado los rayos". ¿Quiénes y cuáles son los elegidos sino el trigo de Dios que hay que almacenar en los graneros del cielo?... Pero este trigo -hasta que llegue a madurar el fruto- aguarda el agua de las nubes para crecer, porque el alma de los buenos se riega con la palabra de los predicadores, para que el tempero de la caridad no se seque con el sol de los deseos carnales...
"Y las nubes esparcen su fulgor". Esparcir las nubes su fulgor es que los santos predicadores difundan de palabra y de obra ejemplos de vida. Pues por mucho que difundan la luz de una verdad interior, no lograrán convertir todos los corazones como desean. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 27, 30. 54-31, 55.

37, 12-13    Todo lo que Él les impone

PALABRAS PROFÉTICAS DE ELIHÚ. Y puesto que obedecen conforme a lo que se les manda, hay que decir justamente: "Siguiendo sus mandatos para ejecutar en la faz de la tierra todo lo que Él les impone". Pues encuentran camino para la predicación tanto más expédito cuanto se dejan conducir a ella no por la propia voluntad, sino por la voluntad que los envía... El Señor, por tanto, conduce a sus nubes bien en una tribu, bien en su tierra o en cualquier otro lugar de su misericordia, donde mande que se encuentren sus nubes. En algún tiempo envió a los predicadores del Antiguo y Nuevo Testamento sólo a la tribu de Judá, y reprobó a casi todo Israel por el mal gobierno de los reyes. Otras veces hizo que también sobre su tierra llovieran estas nubes, porque después de castigarlo con la cautividad volvió a dar la gracia de antes a este mismo pueblo de Israel. Otras veces quiso que brillaran las nubes en un lugar de su misericordia, pues también a los gentiles mostró milagros espléndidos por obra de los predicadores santos, para librar del yugo del error por pura misericordia a los que oprimía la ira de la perfidia congénita.
Pero observa como Elihú, que percibió con el espíritu profético los acontecimientos futuros y dijo muchas cosas sublimes, siendo hombre arrogante lastrado con el peso de su engreimiento, es incapaz de sostener lo que dice. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 27, 34, 58  




La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 7, pp. 241-244
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

Los justos designios de Dios en las aflicciones humanas




1Elhú continuó diciendo: 2"Espera un poco y te instruiré, que tengo mucho que decir en favor de Dios. 3Tomaré mi saber desde lejos para dar razón a mi Hacedor.
4En verdad, mis palabras no son falsas, tienes ante ti a un sabio perfecto.
5Dios es grande, no se retracta, es poderoso por la firmeza de corazón.
6No deja vivir al impío y defiende el derecho de los pobres; 7no aparta sus ojos de los justos, los sienta sobre el trono con los reyes y quedan enaltecidos.
8Si son atados con cadenas y aprisionados con lazos de angustia, 9es para descubrirles sus obras y los delitos de su soberbia, 10para abrirles el oído a la advertencia, diciéndoles que se conviertan de la iniquidad.
11Si escuchan y son dóciles terminarán sus días con felicidad, sus años con bienestar.
12Si no escuchan, pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta.
13Los de corazón perverso acumulan rencor y no suplican a Dios cuando se sienten encadenados; 14mueren en plena juventud, su vida termina en la adolescencia.
15Dios libra al pobre con su misma pobreza, y le abre el oído con la tribulación.
16También a ti te arrancará de la angustia, tendrás un lugar desahogado, sin aprietos, y serán pingües los alimentos de tu mesa.
17Pero tú has colmado el juicio de los malvados; juicio y justicia caerán sobre ti.
18Cuida de que no te seduzca la abundancia y de que no te desvíe el soborno.
19¿Brota tu súplica al menos en la angustia? ¿O hay sólo un despliegue de fuerza?
20No suspires por la noche para que las gentes cambien de sitio.
21Procura no inclinarte a la maldad, que por eso has experimentado la aflicción. (Job 36, 1-21)

36, 5-7    Dios es grande

LA HUMILDAD ES RECOMPENSADA, LA SOBERBIA ES CONDENADA. Dios no rechaza a los poderosos porque él también es poderoso... También el poder temporal es útil, pues tiene ante Dios el mérito del buen gobierno de la sociedad; pero a veces, por el sólo hecho de estar por encima de los demás, el que ocupa el poder se engríe pensando que él es más. Y cuando todo está supeditado al bien común de los ciudadanos; cuando se pone en ejecución con prontitud la voluntad de las disposiciones dictadas; cuando todos los súbditos alaban al que bien gestiona y nadie critica lo que se ha hecho mal; cuando tantas veces alaban hasta lo que deberían denunciar, halagado el poderoso por los que tiene debajo, se enorgullece de sí mismo; y mientras fuera lo adulan hasta la náusea, por dentro está equivocado. Olvidado de sí se desparrama en las alabanzas que le llegan de fuera, y se cree que es el que le dicen por la calle, no el que debería saber que es por dentro. Desprecia a los súbditos y no reconoce que por naturaleza son igual que él; se cree también que su vida tiene más méritos, y que sobresale de los que supera por su poder; está convencido de que sabe más que nadie, viendo que los aventaja en poder... "No deja vivir al impío y defiende el derecho de los justos". La Sagrada Escritura acostumbra a llamar pobres a los humildes, y en el evangelio se les denomina con el calificativo añadido de "espíritu", cuando dice: "Bienaventurados los pobres de espíritu, porque suyo es el Reino de los Cielos". Y porque las riquezas dan a conocer a los poderosos, son pobres en sí mismos los que no tienen soberbia en su corazón. Llama impíos a quienes bien se apartan de la fe verdadera, bien contradicen con sus malas costumbres lo que fielmente creen...
"No aparta sus ojos de los justos, los sienta sobre el trono de reyes y quedan enaltecidos". Podría pensarse que el Señor aparta sus ojos de los justos, dado que ahora son torturados sin que vengue la crueldad injusta; pero mira a sus siervos tanto más cuanto la maldad del perseguidor que los aflige es injusta. Viendo lo que aquí soportan con humildad, ya está previendo con qué los recompensará en la otra vida su misericordia. Por tanto, "no aparta sus ojos de los justos". Mira que éste gime humildemente y aquél se ensoberbece y triunfa en la iniquidad; éste tiene el corazón contrito y aquél se gloría de su perversión. ¿Quién de éstos está lejos de la mirada divina, el que soportó la injusticia o el que la causó a quienes la padecen? ¿el que mantuvo la gracia divina en la oscuridad de la tristeza o el que con el goce exterior dentro perdió la lumbre de la justicia? Es estupendo el testimonio de la Sagrada Escritura que llama reyes a los santos pues, superando todas las tentaciones de la carne, ora sofocan el apetito de la lujuria, ora moderan las ansias de la avaricia, ora doblegan la soberbia de la gloria, ora vencen la sugestión  del odio, ora extinguen el fuego de la ira. Por lo tanto son reyes, pues han sabido superar con espíritu regio el impulso de sus tetaciones, sin sucumbir a ellas por el consentimiento. Y puesto que pasan de un poder de sumisión al poder de la recompensa, está bien dicho: "Los sienta sobre el trono de los reyes". Por ser reyes de sí mismos, en un tiempo hubieron de experimentar fatigas, pero se sientan perpetuamente en el trono de un reino de elevación interior; y porque aquí no consintieron aceptar dispensas en la maldad, allí se les encarga hacer a otros un juicio digno. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 26, 26, 44-28, 53.

36, 8-10    Abridles el oído a la advertencia

LA MISERICORDIA DE DIOS CON EL ARREPENTIDO. [El Señor] visita a los cautivos esposados y, por su buena disposición para con Él, los suelta de las cadenas y los hace volver de nuevo a su enseñanza. En cambio, cuando los impíos crean hallarse en el colmo de su grandeza, tendrán sus propias obras como recompensa, mientra los justos serán recompensados con las suyas. "Y dijo: Se convertirán de la iniquidad; si escuchan y son dóciles, sus días acabarán en bien y sus años en dicha". Si se convierten y sirven a Dios, ya no recibirán castigo, sino salvación, vida eterna y gloria dichosa. JULIANO ARRIANO, Comentario sobre Job, 36, 5-11.

36, 11-12    Expirarán sin darse cuenta

EL CASTIGO DE LA MALDAD OBSTINADA. "Si escuchan y son dóciles terminarán sus días con felicidad, sus años con bienestar. Si no escuchan, pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta". Por felicidad se entiende el obrar rectamente y por bienestar la retribución divina. Por tanto, los que quieren obedecer a los preceptos divinos acaban sus días con felicidad y sus años con bienestar, porque realizan el curso de esta vida con buenas obras, y su consumación es una feliz recompensa. Pero "si no escuchan, pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta", pues en la retribución los golpeará la venganza, y al fin verán que la vida ha sido una necedad. Hay algunos que ni siquiera con los tormentos se apartan de las malas costumbres. De éstos dice el profeta: "Los heriste, pero no se dolieron, los destruiste, pero no escarmentaron". Y con la figura de Babilonia se dice de ellos: "Le hemos hecho curas a Babilonia, pero no sana". Y de ellos se dice todavía: "Los dejé sin hijos, dispersé a mi pueblo, pero no se han convertido de sus caminos". Alguna vez con el castigo se vuelven más malos; porque, heridos por el dolor, o se endurecen con contumacia pertinaz, o, lo que es peor, exasperados, encima se precipitan en la blasfemia. Con razón se dice que pasarán la frontera de la muerte y expirarán sin darse cuenta, porque los pecados que con los azotes deberían corregir, con los azotes los aumentan. Y si ya aquí sienten las penas del castigo, allá no evitarán los suplicios de una pena justa. En efecto, la necedad consiste en que la inquidad los encadena de tal modo que ni siquiera el castigo los aparta de pecar. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 26, 57.

36, 13    No suplican a Dios

UNA REFERENCIA RECLIMINATORIA A ELIHÚ. "Los de corazón perverso acumulan rencor y no suplican a Dios cuando se sienten condenados". Da la impresión de que Elihú indirectamente ataca al mismo santo Job con toda claridad, como si estuviese actuando con sagaz indignidad, simulando ser una buena persona. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 36.

36, 14-15    Su vida termina en la adolescencia

UNA RETRIBUCIÓN JUSTA. "Morirán en la tempestad de su alma, y su vida terminará entre los afeminados". Como había dicho más arriba: "Dios no se abate ante los poderosos", aquí ha dicho rectamente que uno que en su desprecio enciende en sí la ira del vengador, morirá entre los afeminados. Es decir, merece ser privado de toda fuerza [viril] por las desgracias que le ocurran. "Dios librará al pobre de su angustia y revelará su oído en la tribulación". A través de las voces de los hechos mismos les enseñará que no ha olvidado el clamor de los pobres. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 36, 14-15.

36, 16     Tendrás un lugar desahogado

UNA DESCRIPCIÓN DEL INFIERNO Y DEL CIELO. "También a ti te arrancará de la angustia, tendrás un lugar deahogado, sin aprietos". Elihú descibe así el infierno, el cual no tiene fondo por su gran capacidad... Y la boca del infierno es apropiadamente llamada "angosta", pues es muy ancha para dejar pasar, pero estreha para dejar salir ya que retiene dentro a los muertos y no les permite volver a la vida... "Y serán pingües los alimentos de tu mesa". Así se refiere a la felicidad y encanto del paraíso. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 36.




La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 234-238
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguuez 

Dios Todopoderoso nunca obra injustamente



1Elihú continuó su discurso diciendo: 2"Escuchad, sabios, mis palabras, prestadme atención, hombres doctos, 3pues el oído distingue las palabras como el paladar saborea los manjares.
4Examinemos nosotros mismos lo que es justo, sepamos entre nosotros lo que es bueno.
5Porque Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me niega el derecho. 6Si invoco mi derecho, paso por mentiroso; mi herida es muy grave sin haber pecado".
7¿Qué hombre hay como Job que bebe las burlas como agua, 8que acude en compañía de los que obran mal y camina con los impíos?
9Pues dice: "Nada gana el hombre con buscar la complacencia de Dios".
10Así pues, escuchadme, hombres sensatos. Lejos de Dios la maldad, lejos del Omnipotente la injusticia.
11Pues Dios paga a cada uno según sus obras y lo trata según su conducta.
12En verdad, Dios no obra el mal, el Omnipotente no viola el derecho.
13¿Quién le ha encomendado su tierra, quién ha fundado el mundo entero?
14Si Dios pensara sólo en Él y orientara hacia sí su espíritu y su aliento, 15expiaría toda carne mortal y el hombre volvería al polvo.
16Si tienes inteligencia, escucha esto, presta oído a la voz de mis palabras: 17¿Puede gobernar el que odia el derecho?, o ¿vas a condenar tú al más justo, 18al que puede decir "malvado" al rey e "impíos" a los nobles, 19Al que no tiene preferencias por los príncipes, ni distingue al rico sobre el pobre porque todos son obra de sus manos?
20En un instante mueren; en medio de la noche el pueblo se amotina y desaparecen, eliminando a los tiranos sin esfuerzo.
21Pues los ojos de Dios están en los caminos de los hombres, y observa todos sus pasos.
22No hay tinieblas ni sombras donde los que obran mal pueden esconderse.
23No le asignan un palzo al hombre para que comparezca en juicio ante Dios.
24Destroza a los poderosos sin previo examen, y pone a otros en su lugar.
25Porque conoce sus obras, en una noche los remueve y los destroza.
26Como a impíos los azota a la vista de todos, 27Pues dejaron de ir tras Él, no quisieron entender sus caminos.
28Han hecho que llegara a Dios el clamor del débil, y que escuchara el grito de los pobres.
29Si Dios no interviene, ¿quién podrá condenarlo?; si esconde su rostro, ¿quién podrá percibirlo?
Él está sobre las naciones y sobre los individuos, 30evitando que reine un impío de los que engañan a los pueblos". (Job 34, 1-30)
 
34, 4-6    Job ha dicho: "Yo soy justo"

ELIHÚ TERGIVERSA LAS PALABRAS DE JOB. "Examinemos nosotros mismos lo que es justo, sepamos nosotros lo que es bueno". Es decir, juzguemos antes de condenar a nadie. "Porque Job ha dicho: Yo soy justo". Job no pronunció estas palabras, sino que probó sin ninguna duda que era justo cuando hizo mención del valor de sus virtudes, y Dios ya lo había declarado justo. "Pero Dios me niega el derecho. Si invoco mi derecho paso por mentiroso, mi herida es muy grave sin haber pecado"... Hay que pensar que Job habló lleno de inocencia y conscientemente de la justicia de Dios; en consecuencia, es justo que Dios lo premie. Ciertamente, quien acusa a Dios debe responder también a las palabras de Dios con las que le increpa. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 34, 7-8.

34, 7-8    ¿Qué hombre hay como Job?

ACUSACIONES DE IMPIEDAD. "¿Qué hombre hay como Job, que bebe las burlas como agua?". [Job es comparado como uno] que reprueba los juicios de Dios y que los desprecia y piensa que debe considerarlos indignos. "Es como el que va en compañía de los que obran mal"; puesto que reprueba los juicios de Dios no se diferencia en nada de quienes son calificados de impíos a causa de sus injustas acciones. JUALIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 34, 7-8.

34, 9    "Nada gana el hombre"

UNA INVENCIÓN PARA HALLAR CULPA EN JOB. "Él ha dicho: Nada gana el hombre con buscar la complacencia de Dios". Cualquiera que lea las palabras del bienaventurado Job conocerá que él nunca dijo eso. Más, el que habla para enorgullecerse mostrándose así mismo, ¿qué tiene de extraño que invente en otro lo que trata de reprender? ¿Cómo se acercará a la verdad mediante sus palabras el que por orgullo interior del alma se aparta cada vez más de dicha verdad? GREGORIO MAGNO, Libros morales, 24, 17, 43. 

34, 10-11    Lejos de Dios la maldad

JOB Y ELIHÚ DICEN LA VERDAD. "Escuchadme, hombres sensatos. Lejos de Dios la maldad. Pues Dios paga a cada uno según sus obras". Según las reglas del debate, generalmente es más fácil que ambos [contendientes] mientan que digan la verdad; por eso aquí, como se contradicen, se demuestra que los argumentos de ambos son verdaderos. En efecto, Elihú dice que no puede ser completamente probado que el santo Job quedara convicto de falsedad, y Job afirma que no puede quedar probado que fuese mentiroso. Así pues, el hecho de que Dios recompensa según las obras de cada uno, aunque no en todos, puede ser probado mucha gente. Por otra parte, Job está convencido, mediante testimonios, de que Dios no recompensa [a muchos]. Así, en un sentido es evidente que lo que ambos dicen es verdad: según Elihú [Dios] no recompensa a todos; según Job no recompensa a muchos. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 34, 10-11. 

34, 12-13    El Omnipotente no viola el derecho

LA PERFECCIÓN DE LA PROVIDENCIA DE DIOS. El Señor dijo al diablo: "Me has provocado contra él para hacerlo sufrir en vano". Elihú, en cambio, dice: "El Señor no condenará sin razón". Si no lo consideramos con ingenio, esto parece contradecir lo dicho por la Verdad. Por eso no condena sin razón, pero aflige en parte sin razón. ¿No había afligido sin razón a Job en algo, al no borrar la enfermedad, aunque acrecentaba el mérito? Y no puede condenar sin razón, porque la condena, que en última instancia castiga todo lo que éste, quien sea, ha cometido inicuamente, no puede hacerse parcial. "El Omnipotente no viola el derecho", y aunque parezcan menos justos los padecimientos que sufrimos, es claro que se deciden en secreto ponderando discernimiento. Y continúa: "¿Quién le ha encomendado su tierra, quién ha fundado el mundo entero?". Para que sobreentiendas que nadie. En efecto, el mundo lo rige Él, que es quien lo creó, sin necesidad de ayudas extrañas para gobernarlo, como no las necesitó para crearlo. Y se dicen estas cosas para que se vea con claridad que Dios Omnipotente no descuida gobernar por sí mismo su creación; no hay duda que gobierna bien lo que bien creó, ya que no dispone sin providencia lo que hizo con providenecia. Quien hizo que existiesen las cosas que no existían, no abandona lo que ya está hecho. Por tanto, si está presente en el gobierno el que fue autor de la creación, no puede dejar de cuidarnos. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 24, 19, 45-20, 46. 

34, 16-17    ¿Puede gobernar el que odia el derecho?

EL JUICIO DE DIOS NO PUEDE ENTENDERSE HASTA QUE TODO SE HAYA CONSUMADO. ¿Habéis visto? No se ha atrevido a llegar a la conclusión de que él es justo; con una enorme discreción, ha evitado afirmarlo. Nos damos cuenta de la justicia [divina] no sólo al participar del universo, de la creación y de su poder, sino al participar también de su misma naturaleza y de sus acciones. Él odia a los malos y ama a los hombres. No es como nosotros, que nos alejamos del mal no por aversión al pecado, sino por temor al castigo futuro. ¿De dónde procede [ese miedo]? Del hecho de que Él "odia las injusticias y hace perecer a los pecadores". "Él, que es eterno", añade. Elihú tenía razón al hablar también de la eternidad, pues no hay que pedir explicaciones a Dios, cada día, de lo que sucede. Es frecuente que Dios administre una cuestión cuya realización deba extenderse durante largo tiempo. Por eso, no anticipes la conclusión de un hecho, ni trates de comprender el juicio de Dios antes de que se haya cumplido todo, porque no se consigue nada con la precipitación. Por esto precisamente se dice: eterno y justo. Todo lo pasado le sirve de testimonio. ¿Es posible que haya cambiado ahora? JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 34, 12-17.

34, 18-19    No tiene preferencias

LA IMPARCIALIDAD DE DIOS. "Aquel que puede decir 'malvado' a un rey". Estas se refieren a Dios, que es Rey de reyes y gobernantes, y ejerce su poder sobre todo el mundo, de tal modo que ni ricos ni pobres recibirán trato de favor. EFRÉN DE NISIBI, Comentarios al libro de Job, 34, 18-19. 

34, 20    En un instante mueren

CASTIGO Y REDENCIÓN. "Vano les resultará el haber gritado reclamando un hombre, pues se aprovecharon ilegalmente de humildes y faltos de poder". Los que son recibidos por un rey y hablan con más franqueza, más familiaridad y más palabrería de lo necesario, después de experimentar su enfado, se constituyen en suplicantes y vienen a padecer aquello mismo que era objeto de su embajada. Por tanto, de nada les sirvió su petición por culpa de su arrogancia, aunque se sirvieron de franqueza queriendo abrumar a los débiles, y recibieron escarmiento en cabeza propia, por haber abordado al rey de esa manera. JULIANO ARRIANO, Comentario sobre Job, 34, 20. 

34, 27-28    No quisieron entender sus caminos

LA IDOLATRÍA COMO ORIGEN DEL DESPRECIO A DIOS. Los pecadores e impíos luchan contra el bien natural que hay en ellos, como dice el Apóstol: "Porque habiendo conocido a Dios no le glorificaron". Y ¿dónde conocieron a Dios, si no es en la capacidad de pensar y juzgar de su mente? Por lo tanto, cuando despreciaron dar gloria a Dios, actuaron contra su conciencia. Y despreciaron conocer y comprender los mandamientos de Dios, inscritos en sus corazones. Además obraron impía e injustamente contra los hombres hasta el punto de que el clamor de los pobres oprimidos llegó hasta Dios. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 34. 

34, 29-30    ¿Quién podrá condenarlo?

IMÁGENES DE LA PAZ EN LA IGLESIA Y LA REVELACIÓN DE CRISTO. "Si Dios no interviene, ¿quién podrá condenarlo?". El profeta dice al pueblo: "Orad por la vida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por la de su hijo Baltasar, para que sus días sobre la tierra duren como los del cielo". Él mismo concede la paz a la Iglesia cuando hay contra ella persecución, o cuando desaparecen los ataques de los herejes y los escándalos. "Si esconde su rostro, ¿quién podrá percibirlo? Él está sobre las naciones y sobre los individuos". Si Él mismo no se hubiera dignado a revelarse al hombre, ¿quién habría podido descubrirlo con sus propias fuerzas o acercarse a su majestad con sus investigaciones? FELIPE EL PRESBÍTERO, Comenatrio al libro de Job, 34.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 222-227
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez