El Behemot



15Mira a Behemot, al que lo he creado como a ti. Se alimenta de hierba como un buey.
16Mira, su fuerza está en sus lomos, el vigor, en los músculos de su vientre; 17alza la cola como un cedro, con los nervios de sus músculos bien entrelazados; 18sus huesos son como tubos de bronce, sus costillas como barras de hierro.
19Es la primera de la obras de Dios; su Hacedor le proporcionó la espada, 20y los montes le ofrecen su tributo con los animales salvajes que ahí retozan.
21Bajo lotos silvestres se recuesta, en escondrijos de cañas y marismas; 22los lotos le recubren con su sombra, le rodean los sauces del torrente; 23si le embiste una riada, no se inquieta, está impasible aunque las olas le lleguen a la boca.
24¿Quién podrá sujetarle por los ojos, o taladrar su nariz con un arpón? (Job 40, 15-24).

40, 15    Mira a Behemot

NATURALEZA DEL BEHEMOT. El Behemot es un dragón, es decir, una bestia terrestre, así como el Levitán es una bestia marina. EFRÉN DE NISIBI, Comentarios al libro de Job, 40, 15.

¿ES BEHEMOT REAL O IMAGINARIO? "Behemot" es un dragón. El comentarista lo llama "un dragón imaginario", que el autor ha inventado poéticamente de su propia imaginación, lo mismo que ha compuesto numerosos términos para el nombre de Job y de sus amigos, incluso para el nombre de Dios que no le son apropiados y no responden a la realidad. Dice que no hay en la creación entera un solo y único animal que no sea masculino ni femenino, sino que todos los animales han sido creados en parejas. Por otra parte, quienes afirman que este libro ha sido escrito por Moisés afirman la existencia de Behemot. Se trata de una figura de Satanás, afirman, y lo mismo que este animal destruye todo lo que ve, así también actúa Satán en secreto, convirtiéndose así en cómplice de Satanás en el mal. Tanto por su nombre como por sus acciones, él es figura de Satanás, pues conforme al sentido de la palabra, Behemot significa "por él la muerte"; es decir, por él ha entrado la muerte entre los hombres. Ahora bien, los judíos afirman que se trata de un buey, y que un día ellos se alimentarán con él y con Levitán, cuando vuelvan de nuevo. ISO'DAD DE MERW, Comentario al libro de Job, 40, 10 (15).

CREADO EN BENEFICIO DE LA HUMANIDAD. Mediante la creación de esta bestia odiosa y tremenda se dan tres utilidades. Que se reconozca el poder del Creador que no sólo hace aquellas bestias que han de servir al hombre, sino también aquellas que pueden infundir terror. También se puede entender la bondad de la providencia, porque aquéllas bestias cuya destrucción estaba señalada para el futuro, se quitan de en medio y se colocan en lugares solitarios. De ahí pueden aprender lo severo que él es contra los vicios. Estas [bestias] son molestas para los mortales, de acuerdo con su tamaño y su fuerza, y son, por tanto, objeto de gobierno divino. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 40, 10.

40, 16-19    Mira, su fuerza está en sus lomos

FUERZA DEL BEHEMOT. [Estas palabras] significan que la fuerza y el vigor residen en él mismo. Puesto que los animales tienen la costumbre de alojarse en distintos sitios, [el autor] dice que este animal no tiene necesidad de ello. ISO'DAD DE MERW, Explicación al libro de Job, 40, 11 (16).

ALEGORÍA DE LA GENTE VOLUPTUOSA ESCLAVIZADA POR EL DIABLO. "Alza la cola como un cedro". Pienso que quiere decir que el soberbio impío no se convertirá a Dios ni al final de sus días, que es lo que significa la palabra cola, pues no se arrepentirá a causa de su despotismo. Pero será quebrado y condenado por la voz de Dios, justo juez... "Con los nervios de sus muslos bien entrelazados". Me parece que al decir "con los nervios" está refiriéndose a ciertos lazos fuertes y tentadores de las pasiones con los que son atados los hombres carnales. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentario al libro de Job, 40.

LA MALDAD ABSOLUTA DEL DIABLO. "Sus huesos son como tubos de bronce, sus costillas como barras de hierro". Con esas partes del cuerpo quiere indicar cómo el diablo es duro, rígido, pertinaz e inflexible con los suyos. Por medio de esas palabras "huesos y costillas" se expresa perfectamente su malicia interna y externa, es decir, tanto en los pensamientos como en las obras. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 40.

LIMITADO POR LA PROVIDENCIA DE DIOS. El cuchillo de este Behemot es la malicia que tiene para infligirnos daño; pero el mismo que le hizo bueno por naturaleza estrechó su cuchillo, pues la divina providencia reprime la malicia del enemigo para que no pueda herir las almas de los hombres tanto cuanto desea. Así, pues, aquí dice que la piedad de nuestro Creador estrecha su cuchillo, que nuestro enemigo puede mucho e hiere menos de lo que puede, para que, así reprimido, se esconda dentro de su conciencia, y su malicia no se extienda a las muertes de los hombres en más de aquello que razonablemente se dispone. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 32, 24, 50.

40, 20-24    Bajo lotos silvestres se recuesta

MONSTRUOS QUE CONDUCEN AL CONOCIMIENTO DE DIOS. "Cuando llegó a una montaña escarpada, alegró a los cuadrúpedos en el Tártaro". Quiere decir que los animales salvajes levantaron la cabeza cuando ese animal se retiró a las montañas. Si [Dios] ha creado estas dos bestias enormes, es para que aprendas que Él puede hacerlo todo conforme a ese modelo. No obstante, no lo hace, pues su creación está orientada hacia lo que es útil. Fíjate cómo estas bestias observan las leyes que le son propias; frecuentan esa parte del mar que no es navegable. Pero se podría preguntar, ¿en qué consiste su utilidad? Desconocemos cuál sea precisamente la utilidad misteriosa de estos monstruos, pero si hay que encontrar alguna explicación, podemos decir que estos animales llevan al conocimiento de Dios. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 40, 20.

EXTRAORDINARIAS DIMENSIONES. "Las sombras lo rodean". Debido a las dimensiones [del animal], dice [el autor] que por donde pasa la bestia, va dejando una sombra a su alrededor. Las palabras "los cuervos lo rodean como un torrente" [se diecen] porque la costumbre de estos pájaros es acercarse y graznar ante cualquier cosa que los atemorice. ISO'DAD DE MERW, Comentario al libro de Job, 40, 20.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 262-264
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

La grandeza de Dios y su infinita sabiduría



22"Sólo Dios es sublime por su fuerza, ¿qué maestro existe como Él?
23¿Quién puede marcarle el camino?, o ¿quién puede decirle: "Has obrado mal"?
24Acuérdate de engrandecer sus obras que han cantado los hombres.
25Todos las pueden contemplar, los hombres las ven desde lejos.
26Dios es grande, no podemos abarcarlo, son incontables sus años.
27Absorbe las gotas de agua y esparce las lluvias en vapor.
28Las nubes las destilan y caen en abundancia sobre los humanos.
29¿Quién comprenderá la extensión de las nubes, el estrépito de sus pabellones?
30Él extiende su luz entorno a sí, y cubre las profundidades de los mares.
31Con todo esto Dios gobierna a los pueblos y les da alimento abundante.
32En sus manos levanta el rayo y le ordena alcanzar certero blanco.
33El sonido del trueno lo anuncia: Él arde en cólera contra la inquidad. (Job 36, 22-33)

36, 22-23    ¿Qué maestro existe como Él?

EL PODER DE DIOS ES JUSTICIA. Vosotros, dice [Elihú], hasta ahora habéis sido probados en el horno de la enmienda. Pero, sin duda, Dios os devolverá vuestra riqueza y dignidad primigenias. EFRÉN DE NISIBI, Comentarios al libro de Job, 36, 22.

36, 24-25    Todos las pueden contemplar

LOS MORTALES NO PUEDEN ALCANZAR UN CONOCIMIENTO PLENO DE DIOS. "Acuérdate de engrandecer sus obras, que han cantado los hombres". Cuando en la Sagrada Escritura se habla de "hombres", alguna vez se refiere a los ángeles, otras veces a los santos. Y alguna vez al ángel se le llama hombre, como lo declara el profeta Daniel cuando dice: "Aquel hombre, Gabriel". También, al decir hombres, se significa hombres santos, como lo dice la Sabiduría en el libro de los Proverbios: "A vosotros, los hombres, grito". De Dios, pues, nos hablan los hombres cuando, bien los espíritus celestiales o los hombres santos, nos dan a conocer su poder. Con todo, su obra permanece desconocida, pues es cierto que los mismos que nos lo proclaman adoran sus juicios incomprensibles. Claro que conocen al que anuncian, pero desconocen sus obras, porque saben por la gracia quién los creó; aunque no pueden comprender los juicios que sobre ellos también Él tiene... "Todos las pueden contemplar, los hombres las ven desde lejos". El hombre, por lo mismo que ha sido creado ser racional, debe entender con la razón que el que lo ha creado es Dios. Está claro que descubrir con la razón su señorío ya es verlo; y se ha dicho "todos los hombres lo ven", se sobreentiende que cada uno lo ve de lejos. "Verlo de lejos" es, sin duda, no sólo conocerlo en imagen, sino además que se conoce únicamente por la contemplación de sus obras. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 27, 4, 6-5, 8. 

36, 26-28    No podemos abarcarlo

DIOS SE HALLA PRESENTE EN TODO LUGAR. Anteriormente había dicho: "He aquí que Dios es soberano"; ahora otra vez dice: "He aquí que Dios es grande". ¿Qué significa que diga y repita algunas veces la palabra ecce, que en nuestro lenguaje quiere decir "mira" o "he aquí", sino que ponemos esta palabra para referirnos a lo que tenemos delante? Y puesto que Dios está presente en todas partes, cuando ese término se aplica a Él, se afirma que está presente incluso para los que no lo vean. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 27, 4, 6-5, 8.

36, 29-30a    ¿Quién comprenderá la extensión de las nubes?

CONOCEMOS EL PODER DE DIOS. "Y si comprendes la extensión de la nube y la proporción de su tienda". Y si comprendes la proporción, la finura y la armonía de la nube, ¿quién imaginas que es el hacedor de la nube? ¿Con qué garlopa la dejaría tan lisa? ¿Con qué pintura le daría tan admirable, fino y bello color? "Ved que sobre ella extiende su arco". Llama "arco" al iris, al que algunos llaman "cinturón". Moisés lo llama "arco"; Daniel, en cambio, "iris". El primero dice: "Pongo mi arco en la nube". El segundo: "Ved que el iris y el santo bajan del cielo". Realmente, sólo contemplarlo pueden suspender de asombro al que lo mira. En efecto, de alguna manera, al lanzar los dardos su resplandor, proclama la sabiduría de Dios, pues tantos colores lo embellecen, a tanto llega su inmensidad y tanto dominio tiene sobre el círculo indescriptible de la bóveda celeste. A la vez que nos incita a nosotros a la acción de gracias a Dios, nos exhorta a gritar: "¡Que numerosas son tus obras, Señor! Todas las hiciste con sabiduría!". JULIANO DE ECLANA, Comentario al libro de Job, 36, 29-30.    

36, 30b-31     Cubre las profundidades de los mares

UNA PROFECÍA CUMPLIDA. "Y cubre las profundidades de los mares". Por las palabras de Elihú ya hemos oído que esto había de suceder, pero vemos que Dios creador ya lo ha hecho. El Dios omnipotente cubrió las profundidades del mar con sus nubes refulgentes, pues extendió la fe hasta los confines del mundo con milagros sobresalientes de los predicadores... "Con todo esto Dios gobierna a los pueblos y les da alimento abundante". Es decir, que mediante la palabra de los evangelizadores -las gotas de las nubes- y por estos rayos de los milagros, Dios juzga a los pueblos pues llama a penitencia sus corazones atemorizados. Porque al oír la doctrina celestial, mientras contemplan los milagros, en seguida se adelantan en su corazón y, afligidos por lo malo que han hecho, sienten temor de las penas eternas. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 27, 11, 21-12, 22. 

36, 32-33    En sus manos levanta el rayo

CUMPLIMIENTO INMEDIATO DE LA ORDEN. Cuando [Dios] quiere que la lluvia descienda sobre la tierra, entonces, como [si lo hiciera] con sus manos, condensa el aire y cubre el sol de nubes. Y las palabras "irá hacia los que vienen a su encuentro" se refiere al instante en que su orden sale hacia las cosas y éstas vienen rápidamente a su encuentro. O sea, el cumplimiento sigue de inmediato a la orden dada. ISO'DAD DE MERW, Comentario al libro de Job, 36, 32. 



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 239-241
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez