Job es invitado a aprender de la naturaleza



14"Escucha esto, Job, detente y medita las maravillas de Dios.
15¿Sabes acaso cómo gobierna Dios para que la nube muestre su fulgor?
16¿Conoces algo del equilibrio de las nubes, maravilla de inteligencia perfecta?
17¿Cómo se calientan tus vestiduras cuando por el solano se aletarga la tierra?
18¿Puedes extender con Él la bóveda del cielo, sólida como el espejo de metal fundido?
19Enséñanos qué podemos decirle; no podemos discutir a oscuras.
20¿Acaso es informado cuando digo algo?, o, si uno habla, ¿se lo hacen saber?
21Ahora no se ve la luz, oscurecida por las nubes; pero las despejará al pasar el viento.
22Del norte viene un áureo resplandor, en torno a Dios una majestad temible.
23Al Omnipotente no podemos igualar, sublime en fortaleza y decisión; rico en justicia, que a nadie oprime.
24Por eso le temen los hombres, pues Él no tiene en cuenta a los que se creen sabios". (Job 37, 14-24)

37, 14-16    Medita las maravillas de Dios

ABSOLUTA SINCERIDAD Y AMOR. Hay algunos que meditan postrados las maravillas de Dios, porque admiran el poderío de sus obras, pero no son consecuentes. Está claro que estar en pie es obrar con rectitud. Es lo que dice Pablo: "El que piense estar en pie, que tenga cuidado de no caer". Con frecuencia algunos admiran los juicios divinos, se entusiasman cuando oyen las verdades de la patria del cielo, se sorprenden de las obras estupendas que opera una disposición interior, pero no ponen ningún interés en vivir con amor y firme decisión de acuerdo con esas mismas obras. Así, consideran las maravilllas de Dios postrados los que conocen su poder y lo saben, pero no lo aman con su vida.
Al considerarlo por contemplación, es cierto que alzan sus ojos al cielo, pero no tienen intención de levantarse del suelo...
De este modo Elihú, no creía que el bienaventurado Job viviera lo que decía, dicta esta sentencia como amonestando: "Detente y medita las maravillas de Dios". Discute con él lo que ha de venir, y humillándole como si fuera un ignorante, añade: "¿Sabes acaso cómo gobierna Dios para que la nube muestre su fulgor?". Si las nubes son los santos predicadores, la lluvia de las nubes serán las palabras de los predicadores. Pero cuando discurren por los aires las nubes, si no dejan caer lluvia no saben qué cantidad de agua transportan. Tampoco puede saberse qué claridad se encierra en ellas si no brilla el relámpago cuando llueve; lo mismo que si los santos predicadores guardan silencio y no divulgan la verdad con la palabra, no aparece el resplandor de la esperanza del cielo que guardan en el corazón y se les considera igual que los demás hombres, o quizá más despreciables aún que ellos. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 27, 35. 59-36, 60.

37, 17-18    Sólida como espejo de metal fundido

¿DESCANSO O CASTIGO? Estas palabras quieren decir lo siguiente: Tú ahora estás inmerso en el sufrimiento, pero más tarde encontrarás el descanso. Esto es lo característico de la sabiduría divina, tener a la muerte como solución y término de los males humanos. También puede querer decir: Precisamente en medio de las pruebas, permaneces fuera de combate, de la guerra y de las perturbaciones, y ésta es la manera de como te castiga. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 37, 17.

37, 19    Enséñanos qué podemos decirle

NADA DEBE QUEDAR OCULTO. Puesto que, envueltos en tinieblas, no podemos alegrarnos, enséñanos qué hemos de decir [a Dios], es decir, procura no ocultarnos nada. EFRÉN DE NISIBI, Comentario al libro de Job, 37, 19.

37, 20-22    En torno a Dios una majestad temible

CONTEMPLACIÓN Y ALABANZA DE LA MAJESTAD DE DIOS. "Ahora no se ve la luz; de repente el cielo se ha obscurecido por las nubes; pero despejará al pasar el viento". Con sus palabras demuestra que no ven la luz, al poner de manifiesto las citadas palabras cuando dice: "De repente el cielo está obscurecido por las nubes"; el esplendor del sol está escondido por las nubes espesas y un cielo obscurecido, que es apartado para el disfrute de los mortales por el alejamiento de las nubes. "Del Aquilón viene el oro". "Del Aquilón vienen las nubes de color áureo, en ellas están la gran gloria y el honor del Omnipotente". "Del Aquilón viene el oro". Dice "Aquilón" por el oriente y "oro" por la aurora que imita la apariencia del metal que brilla con su color rutilante. "Y a Dios una alabanza temible", porque el servicio de alabarle no se asume sin temor, debido a la inmensidad de su fama. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 37, 21-22.

37, 23-24    Al Omnipotente no podemos igualar

DEBILIDAD HUMANA. Del mismo modo que Dios es grande en fortaleza y poder, también tiene justicia verdadera, ya que no puede equivocarse. Por lo tanto, no puede ser descubierto tal como lo es la criatura, la cual es demasiado débil y enferma. Por ello los grandes hombres que están cuerdos no presumen de comprender lo incomprensible, ni se empeñan en contemplar lo invsible. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 37.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 244-246
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez  

0 comentarios

Publicar un comentario