Algunos no oyen por su infidelidad



9Los hombres gritan bajo la opresión y piden auxilio bajo el peso de los poderosos; 10pero no dicen: "¿Dónde está Dios, mi Hacedor, el que nos llena de cantares en la noche, 11el que nos enseña más que las bestias de la tierra, nos hace más sabios que las aves del cielo?".
12La gente grita, pero Dios no responde por culpa del orgullo de los malos.
13Es inútil decir que Dios no escucha, que el Omnipotente no lo percibe.
14Y más, decir que no lo percibe, que una causa está ante Él, pero sigues esperando; 15que su ira ya no castiga, que no conoce bien el delito.
16Así pues, Job abre su boca en vano, multiplica palabras sin sentido". (Job 35, 9-16)

35, 9-11    ¿Dónde está Dios?

ORDEN DIVINO. ¿No ves en el cielo a los astros, cual soldados, montando cada uno su propia guardia? Es decir, ¿no ves que todo se mantiene en su buen orden, como un campo, y que con una precisión aún mayor cada objeto se encuentra en el lugar que le corresponde? ¿No te das cuenta que ningún objeto sobrepasa en absoluto el limite que le es propio ni invade el lugar reservado a otros? Es como si los vigilantes de la noche supervisaran todo: durante el sueño de los hombres, nadie se atreve a atacar. Mira los animales salvajes: se desplazan de un lugar cuando los hombres duermen. No tienen necesidad de invadir las ciudades ni de que los hombres perezcan, porque están dormidos, vencidos por el sueño. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 35, 10b.

35, 12-13    Por culpa del orgullo de los malos

UN REPROCHE A LA SOBERBIA. "A causa del orgullo humano" quiere decir que ellos son reprobados por la soberbia y la arrogancia que muestran ante el prójimo. Y Dios no escuchará el llanto inútil de los soberbios. EFRÉN DE NISIBI, Comentarios al lbro de Job, 35, 12-13.

35, 14    Decir que no lo percibe

SIEMPRE DEBEMOS ALABAR A DIOS. "Puesto que Dios lo puede todo, ve a todos los que cometen impiedades. Pero tu defiende tu causa en su presencia, si puedes alabarle como conviene". Si Él hubiese establecido un tribunal -viene a decir- y hubiera publicado sus sentencias, tú no lo habrías alabado ni glorificado como se merece por lo que te ha sucedido, porque piensas que eres castigado injustamente. Así pues, no poder alabar a Dios como Él se merece es grave, pero no poder alabarlo como Él se merece cuando defendemos nuestra causa ante Él, eso sí que es grave. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 35, 11-16.

35, 15-16    Job abre su boca en vano

EL SUFRIMIENTO EN ESTE MUNDO. Es cierto que Dios se muestra tolerante sin tiempo porque tiene la eternidad para condenar, y disimula desatar su ira ahora porque la guarda para después cuando la imponga sin fin. Ahora lo que hace es castigar a los elegidos, para enseñarles que deben aspirar a los premios de la herencia eterna. A los que reserva el gozo eterno, ahora les toca recibir azotes. Como está escrito: "Azota a todo aquel que reconoce como hijo". Es lo que se dice en Juan: "Yo, a cuantos quiero, los reprendo y castigo". También Pedro dice: "Ha llegado el momento de que el juicio comience por la casa de Dios". Y añade enseguida admirado: "Y, si empieza por nosotros, ¿cuál será el fin de los que no creen en el Evangelio de Dios?". De ninguna manera puede la divina justicia dejar sin castigo los pecados, sino que la ira del juicio empieza aquí castigándonos, y acaba en la condenación de los réprobos. Corran, pues, los réprobos ahora y consuman los deseos de los placeres en la iniquidad impune, y que no experimenten castigos temporales porque ya les esperan los suplicios eternos... "Así, pues, Job abre su boca en vano, multiplica palabras sin sentido". Considerando estas cosas, el bienaventurado Job asegura que no sabe nada, y que ha hablado demasiado; y como dice sin rebozo lo que siente, lo acusa de locuacidad. Éste suele ser también el vicio que caracteriza a los arrogantes: creer poco de lo mucho que hablan, y creer mucho de lo poco que se les dice a ellos. Como ellos sólo quieren hablar de sus cosas, es imposible que escuchen lo de los demás; si no difunden sin control lo que sienten sin mesura, creen que les atacan. Y por más que el bienaventurado Job no respondió a sus palabras, Elhú encontró motivo de censura en las palabras con que había respondido a sus amigos; para poder mostrar más extensamente su silencio; y para responder él largo y tendido, afirma que aquél multiplica las palabras. Porque inmediatamente da comienzo un largo discurso, y, como si todavía no hubiera abierto la boca, se decide a empezar. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 21, 37-22, 40.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 232-234
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

Job es invitado a aprender de la naturaleza



14"Escucha esto, Job, detente y medita las maravillas de Dios.
15¿Sabes acaso cómo gobierna Dios para que la nube muestre su fulgor?
16¿Conoces algo del equilibrio de las nubes, maravilla de inteligencia perfecta?
17¿Cómo se calientan tus vestiduras cuando por el solano se aletarga la tierra?
18¿Puedes extender con Él la bóveda del cielo, sólida como el espejo de metal fundido?
19Enséñanos qué podemos decirle; no podemos discutir a oscuras.
20¿Acaso es informado cuando digo algo?, o, si uno habla, ¿se lo hacen saber?
21Ahora no se ve la luz, oscurecida por las nubes; pero las despejará al pasar el viento.
22Del norte viene un áureo resplandor, en torno a Dios una majestad temible.
23Al Omnipotente no podemos igualar, sublime en fortaleza y decisión; rico en justicia, que a nadie oprime.
24Por eso le temen los hombres, pues Él no tiene en cuenta a los que se creen sabios". (Job 37, 14-24)

37, 14-16    Medita las maravillas de Dios

ABSOLUTA SINCERIDAD Y AMOR. Hay algunos que meditan postrados las maravillas de Dios, porque admiran el poderío de sus obras, pero no son consecuentes. Está claro que estar en pie es obrar con rectitud. Es lo que dice Pablo: "El que piense estar en pie, que tenga cuidado de no caer". Con frecuencia algunos admiran los juicios divinos, se entusiasman cuando oyen las verdades de la patria del cielo, se sorprenden de las obras estupendas que opera una disposición interior, pero no ponen ningún interés en vivir con amor y firme decisión de acuerdo con esas mismas obras. Así, consideran las maravilllas de Dios postrados los que conocen su poder y lo saben, pero no lo aman con su vida.
Al considerarlo por contemplación, es cierto que alzan sus ojos al cielo, pero no tienen intención de levantarse del suelo...
De este modo Elihú, no creía que el bienaventurado Job viviera lo que decía, dicta esta sentencia como amonestando: "Detente y medita las maravillas de Dios". Discute con él lo que ha de venir, y humillándole como si fuera un ignorante, añade: "¿Sabes acaso cómo gobierna Dios para que la nube muestre su fulgor?". Si las nubes son los santos predicadores, la lluvia de las nubes serán las palabras de los predicadores. Pero cuando discurren por los aires las nubes, si no dejan caer lluvia no saben qué cantidad de agua transportan. Tampoco puede saberse qué claridad se encierra en ellas si no brilla el relámpago cuando llueve; lo mismo que si los santos predicadores guardan silencio y no divulgan la verdad con la palabra, no aparece el resplandor de la esperanza del cielo que guardan en el corazón y se les considera igual que los demás hombres, o quizá más despreciables aún que ellos. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 27, 35. 59-36, 60.

37, 17-18    Sólida como espejo de metal fundido

¿DESCANSO O CASTIGO? Estas palabras quieren decir lo siguiente: Tú ahora estás inmerso en el sufrimiento, pero más tarde encontrarás el descanso. Esto es lo característico de la sabiduría divina, tener a la muerte como solución y término de los males humanos. También puede querer decir: Precisamente en medio de las pruebas, permaneces fuera de combate, de la guerra y de las perturbaciones, y ésta es la manera de como te castiga. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 37, 17.

37, 19    Enséñanos qué podemos decirle

NADA DEBE QUEDAR OCULTO. Puesto que, envueltos en tinieblas, no podemos alegrarnos, enséñanos qué hemos de decir [a Dios], es decir, procura no ocultarnos nada. EFRÉN DE NISIBI, Comentario al libro de Job, 37, 19.

37, 20-22    En torno a Dios una majestad temible

CONTEMPLACIÓN Y ALABANZA DE LA MAJESTAD DE DIOS. "Ahora no se ve la luz; de repente el cielo se ha obscurecido por las nubes; pero despejará al pasar el viento". Con sus palabras demuestra que no ven la luz, al poner de manifiesto las citadas palabras cuando dice: "De repente el cielo está obscurecido por las nubes"; el esplendor del sol está escondido por las nubes espesas y un cielo obscurecido, que es apartado para el disfrute de los mortales por el alejamiento de las nubes. "Del Aquilón viene el oro". "Del Aquilón vienen las nubes de color áureo, en ellas están la gran gloria y el honor del Omnipotente". "Del Aquilón viene el oro". Dice "Aquilón" por el oriente y "oro" por la aurora que imita la apariencia del metal que brilla con su color rutilante. "Y a Dios una alabanza temible", porque el servicio de alabarle no se asume sin temor, debido a la inmensidad de su fama. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 37, 21-22.

37, 23-24    Al Omnipotente no podemos igualar

DEBILIDAD HUMANA. Del mismo modo que Dios es grande en fortaleza y poder, también tiene justicia verdadera, ya que no puede equivocarse. Por lo tanto, no puede ser descubierto tal como lo es la criatura, la cual es demasiado débil y enferma. Por ello los grandes hombres que están cuerdos no presumen de comprender lo incomprensible, ni se empeñan en contemplar lo invsible. FELIPE EL PRESBÍTERO, Comentarios al libro de Job, 37.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 244-246
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez