La censura de Job se debe a la ignorancia


31Si uno dice a Dios: "He soportado el castigo, ya no obraré mal; 32hasta que consiga ver, instrúyeme; si he obrado mal, no lo haré más", 33¿debe Dios retribuir según tu parecer, porque tú no estés de acuerdo? Puesto que tú puedes elegir, no yo, di, al menos, lo que sabes.
34Los hombres más sensatos me dirán, y también el sabio que me escuche: 35"Job habla sin conocimiento, sus palabras no son razonables".
36En verdad Job ha de ser examinado a fondo por sus respuestas, propias de un malvado, 37porque añade a sus pecados un delito: que ante nosotros bate palmas y multiplica sus palabras contra Dios". (Job 34, 31-37)

34    He soportado el castigo

HIPOCRESÍA MANIFIESTA EN LAS PALABRAS DE ELIHÚ. Como he dicho, es fraude característico de los arrogantes querer investigar un error en el momento en que saben que no han cometido error. ¿Por qué, entonces, no quieren indagar también, o que los acusen de error, si alguna vez están realmente convencidos de haberse equivocado? No quieren ser humildes, sino parecerlo, e investigan adoptando una humildad aparente cuando más los alaban por el hecho de investigar. Pero, como es muy difícil que la soberbia que hay en el corazón no se manfieste en lo que se habla, si los que escuchan a los arrogantes examinan y consideran su lenguaje con un poco de sosiego, por las palabras que pronuncian descubren más pronto que tarde lo que es su corazón. Está claro que no pueden permanecer por mucho tiempo con esa imagen de humildad que adoptan sólo en apariencia... "¿Debe Dios retribuir según tu parecer, porque tú no estés de acuerdo?". Como si dijera: Yo no voy a presentar ante Dios las razones por las que ahora reprendes mi iniquidad, pues se ve que no la indagas en un juicio. Los varones justos, si les atacan los hombres injustamente, apelan al juicio divino. Por eso dice también el bienaventurado Job: "Todavía está en los cielos mi testigo, mi defensor habita en las alturas". Y como lo que pretenden es agradarle por encima de todo, lo único que buscan es su testimonio. Hasta los perversos, que no siguen los pasos de los justos pero alguna vez imitan su lenguaje, si se les increpa por sus malas obras, para defenderse echan mano de los mismos argumentos que utilizan los justos para testificar su inocencia. Y ya se ha hecho costumbre en ellos que, cuando alguien los acusa por sus obras, recurran al juicio divino más que a los hombres. Cuando saben que los van a condenar, no temen que los juzgue Dios, pero se avergüenzan de que los juzguen los hombres... Y porque los que comienzan a declarar en la acusación suelen ser más culpables que los que responden, añade esto que dice: "Puesto que tú puedes elegir, no yo". Se considera inocente hasta que salta acusado, es decir, ignorando que la inocencia no se prueba con el tiempo, sino con razones. Pues, ¿qué es lo que sostiene en su defensa, cuando nada dijo al que guardaba silencio, pero al que comenzaba a hablar le respondió falsedades? Después que se muestra soberbio en sus palabras, he aquí que otra vez se cubre con el velo de la investigación. Y lo introduce diciendo: "Di, al menos, lo que sabes". Por más que no dice: Porque lo sabes mejor, sino: "Di, al menos lo que sabes", esto mismo es de sobra engreimiento, dudar de un conocimiento mejor. Esto es dar al bienaventurado Job la oportunidad de hablar, indica que se mostró humilde. Pero, como se ha dicho antes, ya que todo lo que se cubre con lenguaje artificial en la actuación de los arrogantes aparece de nuevo al brotar el propósito de engreimiento, Elihú desveló en seguida el ánimo con que pidió que el bienaventurado Job hablara. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 26, 2, 2-4, 4.

34, 34-35   Los hombres más sensatos

ARGUMENTOS CONTRARIOS. "Los hombres más sensatos me dirán". Al igual que los amigos, con el silencio que han guardado parece que aprueban y se atribuyen el mérito de haber soportado los argumentos que él ha aducido, así también el santo Job se complace por lo que ha demostrado con sus palabras. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 34, 34.

34, 36-37    Sus respuestas, propias de un malvado

SUMISIÓN A LA MAJESTAD DE DIOS. No dijo: "De manera inicua e impía", sino "por largo tiempo", indicando que no hay que replicar a Dios por mucho tiempo. En efecto, si cuando se trata de un rey no conviene discutir con él durante mucho tiempo, con mayor razón cuando se trata de Dios. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 34, 36-37.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 227-229
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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