Elihú invita a Job a no competir con Dios



1"Ahora, pues, escucha, Job, mis palabras, presta oído a mi discurso.
2Voy a abrir mi boca, que en mi paladar habla mi lengua.
3De un corazón recto brotan mis palabras, mis labios prorrumpen la verdad.
4El Espíritu de Dios me ha creado, el aliento del Omnipotente me ha dado la vida.
5Si puedes, respóndeme. Prepárate ante mí, ocupa tu sitio.
6He aquí que yo soy ante Dios como tú, también yo he sido formado de arcilla; 7así que mi ataque no te aterrará, ni mi carga te resultará pesada.
8Tú lo has dicho a mis oídos, te he escuchado estas palabras: 9"Yo soy puro, sin pecado; estoy limpio, sin faltas. 10Pero Dios ha encontrado quejas contra mí y me considera su enemigo; 11pone trampas a mis pies y espía todas mis sendas".
12Pues debo contestarte que en esto no tienes razón, que Dios es mucho más que los hombres.
13¿Por qué quieres acusarle por no responderte a todas tus palabras?". (Job 33, 1-13)

33, 1-3    De un corazón recto brotan mis palabras

MENTE SINCERA DE ELIHÚ. [Helihú] quiere decir: Yo no hablo por envidia ni celos. Aunque también los tres amigos habían dicho lo mismo, sin embargo no lo dijeron con el mismo espíritu ni para defender a Dios. En efecto, también Judas y los once [apóstoles] se expresaron de la misma manera a propósito de un fracaso de perfume, pero no con el mismo espíritu. Por tanto, no debemos fijarnos en las palabras, sino en la intención con que cada uno se expresó: cómo uno quería abatir a Job, mientras que el otro [pretendía] lo contario. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 33, 1-3.

33, 4-5    El espíritu de Dios me ha creado

RESPONDER A DIOS RESULTA MUCHO MÁS DIFÍCIL QUE RESPONDER A UN HOMBRE. [Elihú] cree que con la ayuda de la comparación puede hacer una comparación válida contra el santo Job. "Sí a mí -dice-, que soy una creación de Dios, no me puedes responder, es bien cierto que tú, mucho menos podrás responder a Dios, el creador de todas las cosas. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 33, 4-5.

33, 6-7    Yo soy ante Dios como tú

LA ESTÚPIDA ARROGANCIA DE ELIHÚ. Los arrogantes tienen además esta propiedad: que, antes de hablar, siempre piensan que ellos dicen cosas estupendas; y se anticipan a la exposición admirándose a sí mismos, porque ignoran que el engreimiento en sí es una gran fatuidad incluso en las sentencias agudas. Hay que hacer notar también lo que añade Pablo cuando amonesta con tino a los hebreos: "Os ruego, hermanos, que aceptéis esta palabra de exhortación; con este propósito os escribo brevemente". Elihú, sin embargo decía tonterías, y añadió como para consolar: "Así que mi ataque no te aterrará, ni mi carga te resultará pesada". Pablo llama a lo que les escribe "palabra de exhortación", éste habla de elocuencia y maravilla. Mira qué distinto es el sabor de los frutos que produce cuando la raíz de los pensamientos es diversa. Aquél siente humildemente las cosas grandes, éste se engríe vanamente por las cosas insignificantes.
¿Qués es lo que hay que ver hábilmente en estas dos posturas, sino que lo que ha de estar arriba se considera que es lo más bajo, y lo que ha de estar abajo está siempre en el precipicio? Lo atestigua Salomón que dice: "Antes de la ruina, se engríe el corazón humano, pero antes de la gloria, la humillación". GREGORIO MAGNO, Libros morales, 23, 16, 29.

33, 8-11    "Yo soy puro, sin pecado"

¿COMETIÓ JOB PECADO EN SU JUVENTUD? Esto es lo que el santo Job había dicho más arriba: "¿Quieres que reciba la recompensa de los pecados de mi juventud?". Por este motivo [Elihú] rechaza como una blasfemia el hecho de que el santo Job haya creído que ninguna culpa se encontraría en él, sino que era castigado severamente por los errores cometidos en su juventud. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 33, 8-10.

33, 12-13    ¿Por qué quieres acusarle?

LA PERFECCIÓN DE DIOS. Si crees que debes mostrar también esto a los ingratos, estarás de acuerdo en que Dios es indudablemente superior a todo. De ahí también que, al ser el primero en justicia y sabiduría, no es posible que Él haga algo que pueda merecer tus palabras de censura. JULIANO DE ECLANA, Explicación al libro de Job, 33, 12.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 217-219
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez    

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