discurso de Elihú sobre la sabiduría



1Aquellos tres hombres cesaron de replicar a Job, porque se tenía por justo.
2Entonces Elihú, hijo de Baraquel, el buzita, de la familia de Ram, se enfureció. Su enfado era contra Job porque pretendía justificarse frente a Dios, 3y también contra los tres amigos porque no habían encontrado respuesta adecuada a pesar de considerar a Job culpable. 4Elihú había estado esperando mientras hablaban con Job, porque eran mayores que él. 5Pero al ver que ninguno de los tres tenía nada que decir, se enfureció. 6Entonces Elihú, hijo de Baraquel, el buzita, intervino diciendo:
"Yo soy joven y vosotros viejos; por eso estaba acobardado y temía exponeros mi opinión.
7Me decía: "Que hable la edad, que los muchos años muestren la sabiduría".
8Pero en verdad hay en el hombre un hálito, el espíritu del Poderoso que le hace inteligente.
9No son los años los que dan sabiduría, ni los ancianos los que conocen la justicia.
10Por eso digo: "Escuchadme, también yo expondré mi opinión".
11He estado atento a vuestras palabras, he oído vuestros argumentos cuando indagabais las razones.
12He puesto mi atención en vosotros, pero ninguno habéis refutado a Job, ni habéis replicado a sus palabras.
13No digáis: "Hemos encontrado la sabiduría: sólo Dios puede refutar, no un hombre".
14No se ha dirigido él contra mí, no le voy a responder con vuestras palabras". (Job 32, 1-14)

32, 1-3   Elihú... se enfureció

ELIHÚ MALINTERPRETA LAS PALABRAS DE JOB. Elihú se enfurece no porque [Job] se haya declarado justo, sino porque lo ha hecho delante del Señor, puesto que acude a Él como tesigo, o porque, como él pensaba, intenta un proceso contra Dios. El que [Job] se justifique a sí mismo no encierra mayor importancia, pero hacerlo con el propósito de precesar a Dios, está fuera de lugar... Si esto fuera verdad, hubiera sido una impiedad terrible por parte de Job el que creyese que él era más justo que Dios. ¿Qué sucedió realmente? No era ése el pensamiento de Job. Es Elihú quien lo pensó, pero en realidad Job no habla con la intención de decir que era más justo que Dios, sino con la idea de que Dios era el responsable de las desgracias que le sucedían. Así, pues, Job no reprocha a Dios ninguna injusticia, sino que eso es lo que ha entendido Elihú. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 32, 2-3. 

32, 4-5   Elihú había estado esperando

LA ARROGANCIA DE LOS HEREJES. Aunque es cierto que la santa Iglesia es más antigua que sus adversarios -pues ellos salieron de ella, no ella de ellos, como advierte Juan sobre ellos: "Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros"-, se dice con acierto que Elihú era más joven que los propios adversarios. Efectivamente,  después de que surgiera la oposición de las herejías, es verdad que comenzó a haber dentro de la santa Iglesia gente arrogante, engreída con su ciencia. Y cuando aparecen los ataques más violentos del enemigo, entonces indudablemente hacen falta dardos de sentido más sutil, entonces se requiere hacer frente a los argumentos, entonces es necesario un lazo de palabras más intrincado. Cuando los varones que destacan por su ingenio, felizmente las encuentran, muchas veces se llenan de arrogancias; y lo que acontece las más de las veces por el vicio de la altanería es que son vencidos por la agudeza misma de los sentidos con los que hieren al enemigo; y en lo que sienten de Dios, y es recto, no buscan la gloria de Dios, sino la propia gloria. De ahí que Elihú, que también dice muchas cosas buenas, sea increpado por la voz de Dios como si dijera cosas abominables. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 23, 4, 11. 

32, 6   Temía exponeros mi opinión

ELIHÚ SE SIENTE OBLIGADO A HABLAR. ¿Por qué no se dice: "Pero entonces, por qué no has luchado desde el principio a nuestro lado para defender a Dios"? [Elihú] respondió: "Yo me retiré debido a mi edad, esperando que vosotros pronunciarais un discurso bello y maravilloso". Mira cómo él no buscaba los honores, cómo cedía en el primer puesto, cómo demostró que él no habría hablado ni siquiera ahora si aquellos no le hubieran obligado. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 32, 6. 

32, 7-9   Hay en el hombre un hálito

LA SABIDURÍA DE LOS SERES HUMANOS. La expresión "hay en el hombre un hálito" significa el alma racional. Las palabras "el espíritu del Poderoso que le hace inteligente" se refiere a que es preciso buscar en el hombre una sabiduría superior, y que [esta] será reconocida en la virtud que se ha recibido de Dios. ISO'DAD DE MERW, Comentario al libro de Job, 32, 8.

32, 10-11   "Escuchadme"

LA CONDUCTA DE LA GENTE ENGREÍDA. En cuanto al sentido literal, Elihú demuestra cuánta soberbia encerraba en sus palabras, porque al afirmar: "Esperé vuestras palabras y pensé que decíais algo", claramente demuestra que él seguía callando mientras los ancianos hablaban, más con intención de juzgar que por callar. Ciertamente esta actitud es característica de la gente engreída, que durante mucho tiempo se encuentra en la santa Iglesia: cuando ven a los adversarios de la misma, suelen considerar en ellos no tanto los años de su edad cuanto la intención de sus palabras. Pues aunque los herejes sean más ancianos que los mismos arrogantes, estos reprimen sin piedad a aquellos en cuyas palabras encuentran doctrinas falsas. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 23, 7, 14 

32, 12-14   Ninguno habéis refutado a Job

LA FUTILIDAD DE LOS DISCURSOS. Puesto que cesó vuestro discurso, y no pudisteis refutar lo que os decían, por esto creéis poder argumentar de tal manera que os sea posible afirmar: Lo que hemos intentado demostrar con nuestros argumentos, ha sido confirmado por el juicio de Dios, es decir, que [Job] es reo de un delito. Y es que, ciertamente, el castigo divino no habría tenido ninguna razón, si no se hubiese encontrado en él alguna mala acción. "No se ha dirigido él contra mí, no le voy a responder con vuestras palabras". No me inmiscuí, como sabéis, en sus disputas, ni me provocó para amargarme con la arrogante intención de hablar contra mí. Por este motivo, las palabras que profiero no están movidas por la indignación, sino por la razón. JULIANO DE ECLANA, Explicación del libro de Job, 32, 13-14. 



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia 
Antiguo Testamento, vol. 7, pp. 213-215
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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