la sabiduría es propia de Dios



12"Pero la sabiduría ¿dónde podrá encontrarse?, ¿cuál es el lugar de la inteligencia?
13No conoce el hombre su valor, no la encuentra en la tierra de los vivos.
14El abismo grita: "¡No está en mí!"; y el mar replica: "¡No está conmigo!".
15No se da a cambio de oro puro, ni se paga a peso de plata.
16No es comparable con el oro de Ofir, ni con el ónice o el zafiro.
17No la iguala el oro o el cristal, ni se cambia por vasijas de oro fino.
18Corales y cristales, ni se mencionen; adquirir sabiduría vale más que las perlas.
19No la iguala el topacio de Etiopía, ni se puede cambiar por el oro más puro.
20Pues la sabiduría ¿de dónde proviene? ¿cuál es el lugar de la inteligencia?
21Está oculta a los ojos de todo viviente, escondida a la aves del cielo.
22Abismo y muerte repiten: "De oídas tenemos noticias".
23Pero Dios conoce su camino, sólo Él sabe dónde está.
24Pues Él contempla hasta los confines de la tierra y ve todo lo que existe bajo el cielo, 25cuando fijó la fuerza del viento y marcó el volumen de las aguas; 26cuando puso límite a las lluvias y trazó el camino a la centella y al trueno.
27Entonces la vio y la examinó, la revisó y escudriñó su origen.
28Después dijo al hombre: "En el temor del Señor está la sabiduría, y en apartarse del mal, la inteligencia". (Job 28, 12-28)

28, 15-17   No se da a cambio de oro

LA NATURALEZA INCOMPARABLE DE LA SABIDURÍA. Nada de cuanto sobre la tierra hay de más bello y apreciado puede compararse a la sabiduría. Ni el abismo ni el número ni el piélago del océano ni la inmensidad de éste pueden dar de ella una idea... En efecto, la sabiduría está sin igual por encima de todo esto. Juliano Arriano, Comentario sobre Job, 28, 14-19.

28, 18-19   Adquirir sabiduría vale más que las perlas

LA EXCELENCIA DE LA SABIDURÍA. "Las cosas más excelsas y eminentes no son dignas de mención en comparación con ella". Muestra no sólo las riquezas acumuladas, sino también los altos honores y las más altas cumbres de la dignidad carecen de valor en comparación con ella. "La sabiduría se saca de las cosas ocultas". Como en comparación con el honor de la sabiduría, ha despreciado todas las cosas que deleitan a los ojos, o que halagan a los restantes sentidos, o que engañan a la mente, también defiende [a la sabiduría] de aquella ofensa para que no parezca que está abierta a todos, es decir, para que no pueda ser acusada de hallarse en los deseos y las acciones del vulgo. Juliano de Eclana, Explicación del libro de Job, 28, 18.

28, 20-21   La sabiduría ¿de dónde proviene?

UNA ALUSIÓN A CRISTO. Estas palabras sugieren que aunque Cristo sea representado mediante una imagen, Él, sin embargo, se encuentra por encima de cualquier imagen, figura o arquetipo, y de ningún modo es comparable a los santos. Se le asemeja con los poderes superiores y ocultos, pero es bien sabido que ellos ni siquiera pueden dirigir sus miradas hacia Él. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 28, 21

28, 22   "De oídas tenemos noticias"

LOS IMPÍOS TIENEN NOTICIA DEL TEMOR DE DIOS. "La perdición y la muerte repiten: De oídas tenemos noticias". Con ambos nombres se le puede denominar al diablo: así como a él se le puede llamar "muerte", a sus seguidores se les denomina "perdición". Éstos, ciertamente, dijeron que habían tenido noticia del temor de Dios, no pueden decir que no se han enterado, porque lo han descubierto inscrito en la bondad de la naturaleza, si bien no quisieron mantenerla por maldad de su desobediencia. Felipe el presbítero, Comentarios al libro de Job, 28.

28, 27-28   En el temor del Señor está la sabiduría

LA SABIDURÍA CONSISTE EN ADORAR A DIOS. Nada hay de más valor que este arte, nada más poderoso que esa sabiduría. "El temor del Señor es el comienzo de sabiduría y todos los que la ponen en práctica poseen una buena inteligencia". Éste es el más grande de todos los bienes. La sabiduría suprema consiste en adorar a Dios, no en tomarse la inútil molestía de proferir opiniones e incluso de pedir cuentas de los acontecimientos. No penséis que vais a descubrir otra sabiduría. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 28, 28.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 7, p. 192-195
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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