ahora el honor se vuelve humillación



1"Pero ahora se ríen de mí los que son más jóvenes que yo; ni a sus padres habría encomendado yo cuidar los perros de mi rebaño; 2la fuerza de sus manos, ¿de qué me habría servido si había desaparecido su vigor?
3Consumidos de penuria y hambre iban royendo en la estepa, de noche, en tierra desierta y desolada.
4Recogían hierbas entre matorrales, raíces de retama era su comida.
5Eran excluidos de la gente, se les gritaba como a ladrones.
6Vivían en barrancos escarpados, en cuevas del suelo y de las rocas.
7Rebuznaban entre matorrales, se aglomeraban bajo espinos.
8Gente desgraciada y sin nombre, expulsados a golpes de su tierra.
9Y ahora he venido a ser el tema de sus coplillas y el objeto de sus sátiras; 10me rechazan, se alejan de mí, no les importa escupirme a la cara.
11Dios ha soltado mi cuerda, me ha humillado, mientras ellos me acosan sin freno.
12A mi derecha se levanta la chusma, me sujetan los pies, preparan sus caminos perniciosos contra mí.
13Han destruido mi sendero, buscan mi ruina y nadie se opone a ellos". (Job 30, 1-13)

30, 2-4   Había desaparecido su vigor

CATADURA DE LOS DETRACTORES DE JOB. Sin entendimiento el daño es mayor que el provecho. Por ser inútiles, no les afecta la muerte, ni el hambre ni los cuidados logran volver sensata su alma. Y son tan inútiles, por su insensatez, que ni siquiera son capaces de cuidar de ellos mismos. Al contrario, igual que los abejones, gandules y desprovistos de aguijón, viven de los trabajos ajenos. JULIANO ARRIANO, Comentarios sobre el libro de Job, 30, 2-4.

30, 5-8   Vivían en barrancos escarpados

SU TOTAL INEPTITUD. Las palabras "vivían en barrancos escarpados" se refieren a los que van errantes por las montañas y los desiertos, alimentándose con los frutos de arbustos espinosos, a causa de su indigencia. ISO'DAD DE MERW, Comentario al libro de Job, 30, 6-7.

30, 9-11   Me rechazan

LA IGLESIA EN LA HORA DE LA AFLICCIÓN. Con estas palabras se significa el tiempo de la santa Iglesia, en que los réprobos se burlan públicamente de ella, cuando al multiplicarse los impíos será un aprobio de la fe, y la verdad se juzgará un delito. Y cuanto más justo sea uno se le tendrá por más despreciable, y por más abominable cuanto sea más digno de alabanza. Así, la santa Iglesia de los elegidos viene a ser en tiempos de aflicción objeto de sátira para los perversos; porque, cuando ven que mueren los buenos en los tormentos, toman de ellos el simulacro de la maldición... "Me rechazan, se alejan de mí, no les importa escupirme a la cara". Todos los inicuos se alejan de la santa Iglesia, no por los pasos que recorren sino por las malas costumbres; no se van lejos por la distancia del lugar, sino por mérito de sus malas obras; la desprecian con abierto reproche cuanto crece la soberbia. Porque "escupirle a la cara" es no sólo infamar a los buenos cuando están ausentes, sino humillar a cualquier justo si está presente. Y a los mismos que entonces desprecian los malvados con burlas descaradas, cuando los insultan les lanzan palabras dudosas como si les escupieran...
Pues "Dios ha soltado mi cuerda, me ha humillado". ¿Qué significa la cuerda de Dios, sino su designio oculto? El Señor suelta la flecha de la aljaba cuando hace patente una sentencia de su designio oculto. Porque sabemos cuándo uno es catigado, pero ignoramos la causa por la que se le castiga. Y cuando se sigue la enmienda de la vida después del castigo, aparece también el alcance del designio. Por tanto, la aljaba cerrada es el designio oculto. Con la aljaba abierta, se nos castiga, y por las consecuencias del castigo nos percatamos del designio con que se nos castiga...
"Mientras ellos me acosan sin freno". Y puesto que la santa Iglesia, que en sus palabras pone siempre de manifiesto la caridad, también algunas veces las restringe por caridad, dice: "Mientras ellos me acosan sin freno". Como si lo confesara abiertamente, al decir: Porque en ciertas cosas no veo el fruto de la predicación, moderaré el entusiasmo al expresarme, para que conozcan mi vida al menos por la paciencia, ya que con la predicación que les ofrecía no querían aceptar mis palabras. Y lo que casi siempre nos duele más en las tribulaciones es que el padecimiento nos viene de aquellos en quienes confiábamos por caridad fraterna. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 20, 18, 44-21, 47.

30, 12-13   Se levanta la chusma

LO QUE MÁS DUELE A JOB. Ya ves lo que aflige de manera especial: verse burlado por determinadas personas, que le reprochan el mal que ellos realizan. Les llama "chusma" de ladrones, de criminales, de bandidos que nos han convertido a nosotros en el objeto de su curiosidad y de sus murmuraciones. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 30, 12a-13.



La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 201-203
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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