afán de Elihú en hablar




15"Éstos están agotados, ya no responden; les faltan palabras.
16He esperado, pero ya no hablan, se han quedado mudos, no contestan.
17Así que tomaré parte respondiendo, expondré también yo mi opinión, 18que me siento lleno de palabras y el espíritu me constriñe en mi interior.
19Hay dentro de mí como mosto fermetado en odres nuevos a punto de reventar.
20Hablaré para desahogarme, abriré mis labios para contestarte.
21No seré parcial para ninguno, a nadie adularé; 22que no soy capaz de adular, y me suprimirá de inmediato mi Hacedor". (Job 32, 15-22)

3, 15-16   He esperado, pero ya no hablan

OSTENTACIÓN DE FALSA SABIDURÍA. Bien se dice que los amigos de Job quedaron consternados con palabras de Elihú, porque alguna vez los defensores arrogantes de la Iglesia, aunque no observen la mesura en lo que dicen, con todo perturban a los adversarios por la virtud propia de sus palabras. Y continúa: "He esperado, pero ya no hablan, se han quedado mudos, no contestan". Los sabios suelen callarse cuando con lo que han dicho imponen silencio a los adversarios. Porque su propósito no es la ostentación, sino refutar a los que enseñan errores. Pero después que se ha dicho de los amigos de Job: "Éstos están agotados, ya no responden; les faltan palabras", Elihú añade: "He esperado, pero ya no hablan, se han quedado mudos, no contestan". Y cuando ellos se han callado, todavía sigue hablando, porque está claro que el varón arrogante y que en su comportamiento actúa como los arrogantes, no tiene prisa en desbaratar las opiniones de los adversarios, sino en hacer ostentación de su saber. GREGORIO MAGNO, Libros morales, 23, 9, 16-10, 17.

32, 17-19   Expondré también yo mi opinión

PACIENCIA DE ELIHÚ. Trata de demostrar que, aun sufriendo estas cosas desde hacía tiempo, esperó a hablar, se contuvo y hubiera podido estallar. Así pues, necesitó una gran paciencia, ya que la prueba más grande de toda sabiduría es poder controlar las palabras. El celo divino que [Elhú] padecía era lo que le quemaba interiormente. JUAN CRISÓSTOMO, Comentario al libro de Job, 32, 18-19.

32, 20-22   No soy capaz de adular

ELIHÚ SIENTE LA IMPERIOSA NECESIDAD DE HABLAR. "Debo hablar para hallar alivio", lo mismo que una mujer que está de parto se ve libre del dolor del parto tras dar a luz a su vástago. Y, una vez más, "mi vientre me duele y no se abre", sufría dolor y no pude hallar ningún alivio porque yo deseaba hablar con todas mis fuerzas, pero me abstuve.
Ahora alzaré mi voz para hacer una revelación. EFRÉN DE NISIBI, Comentario al libro de Job, 32, 20.



La Biblia comentada 
por los Padres de la Iglesia
Nuevo Testamento, vol. 7, p. 213-217
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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