¿cómo puede ser justo un hombre ante Dios?



1Bildad, el suajita, intervino diciendo: 2"Dominio y poder terrible tiene Aquel que establece la paz en las alturas.
3¿Alguien puede contar sus huestes? ¿Sobre quién no brilla su luz?
4¿Cómo puede ser justo un hombre ante Dios? ¿Cómo puede ser puro un nacido de mujer?
5Si ni la luna tiene fulgor, ni las estrellas son puras a sus ojos, 6¡cuánto menos el hombre, simple gusanera, el hijo del hombre, vil gusano!" (Job 25, 1-6)

25, 1-2   Dominio y poder terrible

UNA NUEVA ACUSACIÓN CONTRA JOB. Bildad vio que el argumento de Elifaz, quien pretendía que el santo Job fuera declarado culpable por sus vicios, fue rechazado claramente por la respuesta del santo Job, ya que existían muchos impíos y que no padecían ninguna desgracia. Por tanto, abandona este aspecto de la argumentación para decir que es reo aquel a quien ve que ha caído en una vida dura, y se dedica a insistir en este punto, de modo que alabando la justicia divina acusa a Job diciendo que ha pecado por haberse atrevido a llamar a Dios a juicio. "Poder y terror hay junto a él". Presionado por la fuerza de la razón se ve obligado a asentir a las palabras de Job, de modo que, omitiendo por el momento la equidad del juicio, alaba el poder de Dios, y, como no puede demostrar que Job es culpable, intenta minusvalorarlo mediante comparaciones, sin advertir que con la aplicación de este método le dirige muchas alabanzas. En efecto, el más grande de los méritos consiste en que el hombre no puede igualarse a las virtudes de Dios. Juliano de Eclana, Explicación al libro de Job, 25, 1

25, 3-4   ¿Cómo puede ser justo un hombre?

NO HAY NADIE JUSTO. Puesto que dijo: "Todavía no los has visitado", Bildad responde: "No hay respiro para los ladrones". Por tanto, dice lo contrario de lo que aquí sucede, porque hay un respiro. Pero es para dar lugar a que Job también pueda hablar. "¿Cómo puede ser justo un hombre ante Dios?" De hecho se encuentra castigado por la necesidad. Después dirá Job: "Desaría ser juzgado, y aunque no tengo pecado alguno, soy castigado". Bildad le responde que no hay ningún hombre justo. Así, pregunta: ¿Cómo es posible que pueda haber una persona justa?". Por eso es inútil que pretendas ser juzgado y examinado, [viene a decir Bildad]. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 25, 2b-4b. 

25, 5-6   Ni las estrellas son puras

LAS ESTRELLAS SE SOMETEN A LAS LEYES DE DIOS. Las mismas estrellas no regulan los tiempos a su arbitrio, sino que conocen los momentos en que han de salir y ocultarse de acuerdo con la ley divina que les ha sido establecida. Efrén de Nisibi, Comentarios al libro de Job, 25, 4.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 180-181
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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