restauración de Jerusalén



1Siete mujeres pretenderán a su solo hombre en aquel día, diciendo: "Comeremos de nuestro pan, y vestiremos con nuestros vestidos, tan sólo queremos llevar tu apellido, ¡líbranos de nuestro aprobio!".
2Aquel día, habrá un brote del Señor de hermosura y de gloria, y los frutos de la tierra serán honor y orgullo para los supervivientes de Israel. 3Y sucederá que quien quede en Sión y permanezca en Jerusalén -todo inscrito entre los vivos en Jerusalén- será llamado santo 4cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sión, y haya limpiado la sangre de en medio de Jerusalén con espíritu de justicia y espíritu abrasador.
5Y creará el Señor sobre todo lugar del monte Sión y sobre toda su asamblea una nube para el día, y humo y resplandor de fuego llameante para la noche. Habrá un toldo sobre toda la gloria, 6y una tienda tienda proporcionará  sombra durante el día contra el calor, y abrigo y cobijo contra la tormenta y la lluvia. (Isaías 4, 1-6) 

4, 1   Siete mujeres pretenderán a un solo hombre

SIETE IGLESIAS. Hemos leído que el Espíritu Santo anuncia por medio de Isaías a las siete esposas que tuvieron un único marido. En verdad Cristo es hombre, pero no nacido de semilla alguna; las siete mujeres son las siete Iglesias que recibieron su pan y fueron cubiertas con sus vestidos, que solicitan quitar su improperio y que se las llama con el nombre de Cristo. El Espíritu Santo es el pan que alimenta para la vida eterna, es decir, para los que tienen fe. Las túnicas con las que deseaban vestirse son la gloria de la inmortalidad de la cual dijo el apóstol Pablo: "Es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad, y que este ser mortal se revista de inmortalidad". Victorino de Petovio, Comentario al Apocalipsis, 1, 16.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 78-79
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

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