el pecado de Israel contra Dios


11Mirad: el Señor, Dios de los ejércitos, retira de Jerusalén y de Judá sustento y apoyo -todo sustento de pan y todo sustento de agua-: 2al capitán y al guerrero, al juez y al profeta, al adivino y al anciano, 3al jefe de cincuenta y al hombre honorable, al consejero, al experto en magia, y al instruido en sortilegios.
4Les daré por príncipes a muchachos, y los gobernarán niños inseguros. 5Las gentes se afrentarán, unos a otros, cada cual a su prójimo, el joven al anciano, y el plebeyo al noble. 6Tomará uno a su hermano, al de la casa de su padre, diciendo: "Tienes un manto, sé nuestro jefe, y este montón de ruinas estará bajo tu mando". 7Pero ese mismo día responderá diciendo: "No soy curandero, y en mi casa no hay pan ni manto. No me pongáis como jefe del pueblo".
8Se derrumbó Jerusalén, cayó Judá, porque su lengua y sus acciones están contra el Señor, rebelándose contra su gloria. 9La expresión de sus rostros los denuncia, y, como Sodoma, ellos mismos proclaman su pecado, no lo cultan. ¡Ay de ellos, que se han labrado su propia desgracia! 10Decid al justo que bien, que comerá del fruto de sus obras. 11Pero, ¡ay, del malvado! Le irá mal, porque le pagarán según las obras de sus manos.
12¡Pueblo mío! Lo oprime un niño, lo dominan mujeres. ¡Pueblo mío! Tus guías te pierden, y confunden el camino de tu marcha. (Isaías 3, 1-12)

3, 1-3   Retira de Jerusalén y de Judá sustento y apoyo

CRISTO ES RECHAZADO POR ISRAEL. Considera si lo que sigue ha quedado suprimido. El Señor Sabaoth retiró de Judea y de Jerusalén entre otras cosas al profeta y al sabio arquitecto, es decir, al Espíritu Santo, que edificaba la Iglesia, templo, casa y ciudad de Dios. Pues desde entonces cesó de estar entre ellos la gracia de Dios y se dio orden a las nubes de que no deramarán la lluvia sobre la viña de sorec, es decir, ordenó a los poderes celestes que no se acercaran a la casa de Israel. En efecto, esta había producido espinas, con las que había coronado al Señor, y no había producido la justicia, sino el clamor con que lo había llevado a morir en la cruz. Y así, retirado el rocío de los carismas, la Ley y los profetas llegan hasta Juan. Tertuliano, Contra Marción, 3, 23, 1-3.

3, 12   Tus guías te pierden

LOS PELIGROS DE LA ALABANZA. Los que sirven a Dios con dedicación no reciben premios de alabanza, ni esperan esta recompensa quienes guardan las leyes divinas. Ciertamente el elogio de los hombres daña y con frecuencia corrompe a muchos; daña el ardor y perjudica la marcha; y así, cuando uno cree que está cerca de la meta, pues a eso le inclina el elogio, deja de correr y pierde la victoria. A esto alude también el Dios del universo, cuando dice por medio del profeta: "¡Pueblo mío, los que te guían te engañan y tuercen el curso de tus caminos!". En verdad, los elogios aminoran la intensidad del valor e impiden alcanzar la meta. Teodoreto de Ciro, Sobre la divina providencia, 9.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 73-77
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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