rebelión contra Dios


1Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá.
Escuchad, cielos! ¡Tierra, presta oído, que ha hablado el Señor!
"Hijos crié y eduqué, pero ellos se rebelaron contra Mí. 3Conoce el buey a su amo, y el asno, el pesebre de su dueño. Pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne".
4¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de culpa, raza de malvados, hijos perversos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, le han dado la espalda.
5¿Dónde se os pueden dar más golpes, cuando os seguís rebelando? Toda la cabeza está dañada, y todo el corazón dolorido. 6Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él nada sano: heridas, contusiones y llagas supurantes, ni cerradas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
7Vuestra tierra está desierta, vuestras ciudades quemadas, vuestro suelo, ante vosotros, lo devoran extranjeros. Es una desolación, como arrasado por extranjeros. 8Y se ha quedado la hija de Sión como sombrajo de viña, como choza de melonar, como ciudad sitiada.
9Si el Señor de los Ejércitos no nos hubiese dejado un resto, seríamos como Sodoma, pareceríamos Gomorra. (Isaías 1, 1-9)

1, 1   Visión que tuvo Isaías

EL SENTIDO ESPIRITUAL. La palabra de los santos profetas es siempre difícil de comprender. Está llena de significados ocultos y nos comunica los santos misterios. Pues el final de la ley y de los profetas es Cristo, según está escrito. Digo que los que quieran exponer así estas cuestiones sutiles deben trabajar lógicamente para examinar de forma exhaustiva todos los símbolos del texto y conseguir su comprensión espiritual. Primero se debe comprender bien lo real del relato y después el significado espiritual, para que su beneficio llegue a los que se enfrentan a él; la exposición de la comprensión de lo expuesto debe ser completamente clara sin que falte ninguna cosa. Cirilo de Alejandría, Comentario a Isaías, introducción.

1, 2   Ellos se rebelaron contra Mí

TESTIGOS CONTRA JUDÁ. Cuando Moisés había de introducir a los israelitas en la tierra de promisión, y previó lo que iba a suceder, o sea, que despreciarían los mandatos que les había dado, exclamó: "¡Oye, oh cielo! ¡Atienda la tierra a las palabras de mi boca!". Dice Moisés: ¡Pongo por testigos al cielo y a la tierra de que si una vez que hayáis entrado en la tierra de promisión abandonáis al Señor, sucederá que él os dispersará en medio de todas las naciones. Luego vino Isaías, y era ya el tiempo en que había de cumplirse en los hechos aquella amenaza. Ni podía invocar Isaías a Moisés, que ya había muerto, ni a quienes lo habían oído, pues todos habían pasado a la otra vida. Juan Crisóstomo, Sobre la penitencia, 8, 3.

1, 3   Conoce el buey a su amo

RECONOCER AL SEÑOR. Existía aquel pesebre que el profeta había anunciado, cuando dijo: "Conoce el buey a su amo y el asno el pesebre de su dueño". El buey es un animal puro, mientras que el asno es impuro... El pueblo de Israel no conoció el pesebre de su Maestro, en cambio un animal impuro llegó desde los gentiles... Debemos esforzarnos en descubrir al Señor; tenemos que merecer el conocerlo y admitir no sólo su nacimiento y su resurrección, sino también su segunda venida gloriosa en su majestad. Orígenes, Homilías sobre el Ev. de Lucas, 13, 7.

1, 4   ¡Ay nación pecadora!

RECHAZARON LAS VIRTUDES. Cuando Isaías les denomina "raza perversa" no es para injuriar a sus antepasados, sino para denunciar su misma maldad. También Juan Bautista les califica de "raza de víboras", y el Señor, de "generación perversa y adúltera". Ciertamente, ellos no conservaron las disposiciones virtuosas de sus antepasados. Teodoreto de Ciro, Comentarios a Isaías, 1, 4.

1, 5    Toda la cabeza está dañada

ENFERMEDAD INCURABLE. La peor condenación surge cuando los castigos no hacen [mejores] a las personas. Ciertamente la corrección es una manera de hacer el bien. Los judíos no podrán afirmar que Dios estaba contento con los honores y favores que le hacían, y que les abandonó una vez que pecaron. Al contrario, Dios les atraía con muestras de honor y les recuperaba por temor a los castigos, pero en los dos casos permanecieron incurables. Juan Crisóstomo, Comentario a Isaías, 1, 3.

1, 6   No hay en él nada sano

LOS PECADOS MANCHAN EL ALMA. Respecto a las heridas, hay algunas que se curan con cataplasmas, otras con aceite, y otras requieren un vendaje, y de este modo sanan; pero hay otras heridas de las cuales se dice: "No es posible aplicar cataplasmas, ni aceite, ni vendajes; vuestra tierra es un desierto; vuestras ciudades, hogueras de fuego". Así también hay pecados que manchan el alma, y para estos pecados el hombre tiene necesidad de una palabra de salitre, de una palabra de hierba; pero existen algunos pecados que no se curan de esta manera, pues ni siquiera son comparables a la suciedad. Orígenes, Homilías sobre Jeremías, 2, 2.

1, 7-8   Vuestra tierra está desierta

EL CUMPLIMIENTO DE LA PROFECÍA. Ahora bien, que Jerusalén ha quedado desierta, tal como había sido predicho, es cosa de la que estáis bien persuadidos. Y no sólo predijo una devastación, sino también que a nadie de ellos se le permitiría habitar en ella, según dice el profeta Isaías con estas palabras: "La tierra de ellos está yerma, delante de ellos se la comen sus propios enemigos, y no habrá entre ellos quien habite en ella". Y sabéis perfectamente que vosotros tenéis montada guardia para que nadie se halle en ella y habéis decretado pena de muerte contra el judío que sea cogido dentro. Justino Mártir, 1 Apología, 47, 4-6

1, 9   Si no nos hubiese dejado un resto

LOS FALSOS MAESTROS. Esas cisternas rotas, incapaces de retener agua son las que os han cavado vuestros mismos maestros, como expresamente declara la Escritura: "Enseñando enseñanzas, mandamientos de hombres". Y sobre todo eso, a sí mismos y a vosotros os engañan dando por supuesto que, de todos modos, a cuantos descienden según la carne de Abrahán, por más que sean pecadores, incrédulos y desobedientes a Dios, a de dárseles el reino eterno; cosa que las Escrituras demuestran ser pura fantasía. Pues de lo contrario no habría dicho Isaías: "Y si el Señor Sabaoth no nos hubiera dejado semilla, hubiéramos venido a ser como Sodoma y Gomorra". Justino Mártir, Diálogo con Trifón, 140, 2-3.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 39-50
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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