la venida de la paz universal


1Mensaje que vio Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén.
2Sucederá en los últimos días que el monte del Templo del Señor se afirmará en la cumbre de los montes, se alzará sobre los collados, y afluirán a él todas las naciones.
3Irán muchos pueblos y dirán: "Venid, subamos al monte del Señor, al Templo del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus senderos, porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra del Señor".
4Él juzgará entre las naciones, y dictará setencia a muchos pueblos. De sus espadas forjarán azadas, y de sus lanzas, podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
5¡Casa de Jacob, venid, caminemos a la luz del Señor! 6Has abandonado a tu pueblo, a la casa de Jacob, porque están llenos de hechiceros y de augures, como los filisteos, y dan la mano a los extranjeros. (Isaías 2, 1-6) 

2, 2   Se afirmará en la cumbre de los montes

EL MONTE COMO LA IGLESIA. Llama monte a la Iglesia también en otros pasajes, como cuando dice: "Y el monte del Señor en los últimos días será patente". Cirilo de Jerusalén, Las catequesis, 21, 7.

2, 3   Subamos al monte del Señor

LA PRESENCIA DE LOS SANTOS. Glorifiquemos al Señor con una glorificación victoriosa, que nos guía hacia un coro de ángelles como éste. ¿Quién, al amar la fiesta celestial y la celebración angélica, dirá como profeta: "Los conduciré a la casa de Dios, una muchedumbre que alaba a Dios con alegría y celebrando la fiesta". También los santos nos animan diciendo: "Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob". Atanasio, Carta Festal, 6, 10-11.

2, 4   Él juzgará entre las naciones

PAZ DE LA IGLESIA. Y no será sólo firme, inamovible e indestructible, sino que propondrá una gran paz al mundo. Los gobiernos de las ciudades serán destruidos, y también las monarquías; existirá un solo reino adecuado a todos y, a diferencia de tiempos anteriores, casi en su totalidad estará la paz. En el pasado, en efecto, todos los artesanos y los dedicados a la vida pública tomaban armas y se colocaban en orden de batalla. Tras la venida de Cristo, todo aquello fue suprimido y lo relativo a las guerras quedó relegado. Juan Crisóstomo, Demostración contra los paganos, 6, 6.

2, 5-6   ¡Casa de Jacob, venid!

LAS DOS CASAS DE JACOB. Aquí hay que entender dos descendencias de Judá, y dos linajes, como dos casas de Jacob: uno que nace de la carne y de la sangre; otro de la fe y del espíritu. Justino Mártir, Diálogo con Trifón, 135, 6.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 65-70
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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