juicio por la idolatría


7Su tierra está repleta de oro y plata, y sus tesoros son incalculables; su tierra está repleta de caballos, y sus carros son incalculables. 8Pero su tierra está repleta de ídolos, se postran ante la obra de sus manos, ante la hechura de sus dedos.
9El hombre será doblegado, el varón será humillado. Tú no los perdones. 10Métete en las rocas, ocúltate en el suelo ante la presencia aterradora del Señor y el resplandor de su majestad.
11Los ojos arrogantes del hombre será humillados, la altanería humana doblegada, y aquel día será exaltado sólo el Señor. 12Porque hay un día del Señor de los ejércitos que está sobre todo arrogante y altanero, y sobre todo el que se ensalza, para humillarlo, 13sobre todos los cedros del Líbano, altos y excelsos, sobre todas las encinas de Basán, 14sobre todas las altas montañas, sobre todas las colinas elevadas, 15sobre toda torre prominente, sobre todo muro fortificado, 16sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las embarcaciones lujosas.
17La arrogancia del hombre será doblegada, la altanería humana, humillada. Aquel día será exaltado sólo el Señor, 18y los ídolos desaparecerán del todo. 19Se meterán en las grietas de las rocas, y en los agujeros del suelo, ante la presencia aterradora del Señor y el resplandor de su majestad, cuando Él se levante para atemorizar la tierra.
20Aquel día el hombre arrojará los ídolos de plata y los ídolos de oro, que se había fabricado para postrarse, a los topos, y a los ratones, 21y se meterá en las grietas de las rocas, y en las hendiduras de las peñas, ante la presencia aterradora del Señor y el resplandor de su majestad, cuando Él se levante para atemorizar la tierra.
22Vosotros, apartaos del hombre, que tiene el aliento de vida en su nariz, pues ¿qué estimación merece? (Isaías 2, 7-22).

2, 7-8   Tu tierra está repleta de ídolos

ABUSO DE POSESIONES. Alguien podrá preguntar ¿qué mal hay en tener dinero, poseer caballos, sobre todo en una época en la que la filosofía no era lo principal? ¿Que podemos responder nosotros? Que el profeta no criticaba el uso, sino la voluntad de no usar esos bienes como se debe. Así, cuando afirma: "¡Ay de los poderosos!", no condena el poder, sino a los que hacen mal uso de él; y lo mismo sucede aquí: no condena el tener dinero, sino el acumular con avaricia. Juan Crisóstomo, Comentario a Isaías, 2, 7.

2, 19   La presencia aterradora del Señor

EL CREADOR PUEDE SER CONOCIDO. Al Creador se le debe también un reconocimiento natural comprendiéndolo a partir de sus obras y a partir de ellas buscando un conocimiento más pleno. A Él le pertenece, por tanto, castigar a los que ignoran a Dios, pues no es lícito ignorarlo. El hecho de que (Pablo) diga: "Lejos del rostro del Señor y de la gloria de su poder", sirviéndose de las palabras de Isaías para el mismo motivo, indica al mismo Señor que "se levanta para destruir la tierra". Tertuliano, Contra Marción, 5, 16, 3.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 71-72
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

la venida de la paz universal


1Mensaje que vio Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén.
2Sucederá en los últimos días que el monte del Templo del Señor se afirmará en la cumbre de los montes, se alzará sobre los collados, y afluirán a él todas las naciones.
3Irán muchos pueblos y dirán: "Venid, subamos al monte del Señor, al Templo del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus senderos, porque de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra del Señor".
4Él juzgará entre las naciones, y dictará setencia a muchos pueblos. De sus espadas forjarán azadas, y de sus lanzas, podaderas. No alzará espada nación contra nación, ni se adiestrarán más para la guerra.
5¡Casa de Jacob, venid, caminemos a la luz del Señor! 6Has abandonado a tu pueblo, a la casa de Jacob, porque están llenos de hechiceros y de augures, como los filisteos, y dan la mano a los extranjeros. (Isaías 2, 1-6) 

2, 2   Se afirmará en la cumbre de los montes

EL MONTE COMO LA IGLESIA. Llama monte a la Iglesia también en otros pasajes, como cuando dice: "Y el monte del Señor en los últimos días será patente". Cirilo de Jerusalén, Las catequesis, 21, 7.

2, 3   Subamos al monte del Señor

LA PRESENCIA DE LOS SANTOS. Glorifiquemos al Señor con una glorificación victoriosa, que nos guía hacia un coro de ángelles como éste. ¿Quién, al amar la fiesta celestial y la celebración angélica, dirá como profeta: "Los conduciré a la casa de Dios, una muchedumbre que alaba a Dios con alegría y celebrando la fiesta". También los santos nos animan diciendo: "Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob". Atanasio, Carta Festal, 6, 10-11.

2, 4   Él juzgará entre las naciones

PAZ DE LA IGLESIA. Y no será sólo firme, inamovible e indestructible, sino que propondrá una gran paz al mundo. Los gobiernos de las ciudades serán destruidos, y también las monarquías; existirá un solo reino adecuado a todos y, a diferencia de tiempos anteriores, casi en su totalidad estará la paz. En el pasado, en efecto, todos los artesanos y los dedicados a la vida pública tomaban armas y se colocaban en orden de batalla. Tras la venida de Cristo, todo aquello fue suprimido y lo relativo a las guerras quedó relegado. Juan Crisóstomo, Demostración contra los paganos, 6, 6.

2, 5-6   ¡Casa de Jacob, venid!

LAS DOS CASAS DE JACOB. Aquí hay que entender dos descendencias de Judá, y dos linajes, como dos casas de Jacob: uno que nace de la carne y de la sangre; otro de la fe y del espíritu. Justino Mártir, Diálogo con Trifón, 135, 6.


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 65-70
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

destrucción de Israel por su infidelidad


21¡Cómo se ha prostituido la ciudad fiel, la llena de justicia! En ella moraba la equidad, y ahora, los asesinos.
22Tu plata se ha vuelto escoria, tu vino está aguado. 23Tus príncipes son rebeldes, compañeros de ladrones, todos aman el soborno y se mueven por regalos. No hacen justicia al huérfano, ni les llega la causa de la viuda.
24Por eso, oráculo del Señor, Dios de los ejércitos, el Fuerte de Israel:
"¡Ah, me desquitaré de mis adversarios, me vengaré de mis enemigos! 25Volveré mi mano contra ti, y, como lejía, limpiaré tus escorias, y apartaré de ti toda ganga. 26Haré que tus jueces sean de nuevo como al principio, y tus consejeros como en el comienzo. Después, te llamarán Ciudad Justa, Ciudadela Fiel".
27Sión será rescatada con juicio, y los que se conviertan, con justicia. 28Serán quebrantados los rebeldes junto con los pecadores, y los que abandonaron al Señor perecerán. 29Porque os avergonzaréis de las encinas que codiciabais, y os abochornaréis de los jardines que elegíais, 30pues seréis como encina que pierde las hojas, y como jardín sin agua. 31El fuerte será cómo estopa, y su obra, como una chispa, arderán ambos a una, y no habrá quien lo apague. (Isaías 1, 21-31) 

1, 22   Tu vino está aguado

DIVINIDAD Y HUMANIDAD DE CRISTO. Si alguien, al ver las acciones divinas del Salvador negare su cuerpo, o viendo lo que es propio del cuerpo negara la presencia del Logos en su carne, o, fundándose en sus propios comportamientos humanos, alimentara pensamientos impropios del Logos..., como el enemigo judío que mezcla el vino con agua, tendrá la cruz como un escándalo, y como pagano refutará la predicación del Evangelio como necedad. Atanasio,  
Discursos contra los arrianos, 3, 55.

PALABRA DE VERDAD. "¿Y quién se hallará idóneo para esto?". Porque nosotros no somos como los demás, que son capaces de hacer mercadería de la palabra de la verdad y mezclar el vino con el agua, esto es, la Palabra que alegra el corazón del hombre con las palabras que son vanales, que no se levantan de la tierra, que se desvanecen y acaecen por casualidad. Esos siempre esperan alcanzar algún provecho de su comercio y ora hablan de un modo y ora de otro, según quien se les acerca y por complacer a todos. Son charlatanes, habladores de necedades que atienden sólo a sus intereses con palabras que surgen de la tierra y acaban por caer en ella. También nostros podríamos asegurarnos entre el común de una fama notable recurriendo a esa vía, perjudicándolos mucho e incluso consiguiendo su ruina y derramando la sangre inocente de las almas simples, sangre que reclamará justicia a nuestras manos. Gregorio Nacianceno, Discurso apologético sobre la fuga, 2, 46.

1, 25-26   Como lejía, limpiaré tus escorias

LA PALABRA CLARA. No debemos imitar jamás a los falsos profetas que celebran sus propias acciones. Derramar el vino o vender lo que se debe regalar es un fraude. Me parece que es una burla el ganarse cosas inicuas para sí mismos, a la vez que es un reproche mezclar la enseñanza divina con sus propias cosas personales. Por eso Isaías formula la siguiente acusación: "Comerciantes que mezclan el vino con agua". Con la imagen del vino, sin duda tenemos que ver la doctrina divina. Nosotros -parece decir- no debemos comportarnos así; debemos dejar intacta la palabra que se nos ha confiado. Juan Crisóstomo, Homilías sobre 2 Corintios, 5, 3. 

1, 30   El fuerte será como estopa

ADVERTENCIA DEL PROFETA. Al comienzo del libro el profeta había tenido una "visión contra Judá y contra Jerusalén". Después de pasar revista a los muchísimos sacrilegios cometidos por el pueblo judío en su conjunto y tras proferir amenazas hablándoles de su ruina y de la total aniquilación de Jerusalén, acabó de contarles la visión que a ellos concernía. Eusebio de Cesarea, La demostración evangélica, 2, 3, 63. 

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 62-65
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

el formalismo del culto


10¡Escuchad la palabra del Señor, príncipes de Sodoma! ¡Prestad oído a la Ley de nuestro Dios, pueblo de Gomorra!
11¿Qué me importa la multitud de vuestros sacrificios? -dice el Señor-. ¡Estoy harto de holocaustos de carneros, y de grasa de animales cebados! La sangre de novillos, corderos y machos cabríos ¡no la quiero!
12Cuando venís ante Mí, ¿quién pide eso de vuestras manos para pisar mis atrios? 13No traigáis más ofrendas vanas. ¡Abomino del humo del incienso, de los novilunios, sábados y llamadas a asamblea...! ¡No soporto iniquidad y reunión solemne! 14Mi alma aborrece vuestros novilunios y solemnidades, me resultan una carga, estoy cansado de soportarlos. 15Cuando eleváis vuestras manos, me tapo los ojos para no veros. Cuando multiplicáis vuestras plegarias, no os quiero escuchar: vuestras manos están llenas de sangre.
16Lavaos, purificaos, quitad de delante de mis ojos la maldad de vuestras obras, dejad de hacer el mal, 17aprended a hacer el bien: buscad la justicia, proteged al oprimido, haced justicia al huérfano, defended la causa de la viuda.
18Venid y litiguemos -dice el Señor-. Aunque vuestros pecados fuesen como la grana, quedarán blancos como la nieve; aunque fuesen rojos como la púrpura, quedarán como la lana. 19Si queréis y escucháis, comeréis lo mejor de la tierra; 20pero si no queréis y os rebeláis, seréis devorados por la espada, pues ha hablado la boca del Señor. (Isaías 1, 10-20).

1, 11   ¡Estoy harto de holocaustos de carneros!

NECESIDAD DEL ARREPENTIMIENTO. ¿Cómo esperáis conseguir alguna redención de vuestras almas mediante los sacrificios ofrecidos sin la correspondiente penitencia? Ciertamente Dios no se aplaca con sangre de animales ni por sacrificios colocados ante el altar, sino mediante un corazón contrito: "Un corazón contrito es un sacrificio para Dios".
Eso mismo es lo que les dice a los que realizan ingentes expiaciones, pero sin embargo no se arrepienten con los hechos. En verdad, la Escritura no rechaza todos los sacrificios, sino únicamente los judíos. Así dice: "¿Qué me importa la multitud de vuestros sacrificios?". De esta manera rechaza la multitud, pero busca el único sacrificio. Basileo de Cesarea, Comentario sobre Isaías, 1, 24.

1, 12   ¿Quién pide eso de vuestras manos?

LA PEDAGOGÍA DE LOS SACRIFICIOS. Es evidente que los sacrificios no fueron establecidos fundamentalmente en favor de los judíos, sino como una pedagogía que inspiraba toda su conducta. Por eso, como los judíos despreciaban las obligaciones presentes, para no ocuparse de otra cosa que de los sacrificios, Dios dice que nunca se los aceptará...
En efecto, hay todo un libro, denominado Levítico, que registra con rigor lo relativo a los sacrificios. También existen abundantes leyes al respecto en Deuteronomio y en otros muchos libros. ¿Cómo, pues, Dios, puede afirmar: "Quién ha solicitado estas cosas de vosotros"? Esto tiene lugar para que aprendamos que lo que Dios quiere fundamentalmente no es legislar sobre los sacrificios, sino [mostrar] que el punto de partida de esa legislación era la debilidad judía. Juan Crisóstomo, Comentario a Isaías, 1, 4. 

1, 13   No traigáis más ofrendas vanas

CADA DÍA ES FESTIVO. Decidme vosotros, que venís a la Iglesia sólo los días festivos: ¿es que los demás días no son festivos? ¿Es que no son días del Señor? Es propio de los judíos celebrar como solemnes determinados y raros días... Dios, por tanto, odia a los que piensan que el día de la fiesta del Señor sea un sólo día. Orígenes, Homilías sobre el Génesis, 10, 3. 

1, 14   Mi alma aborrece vuestros novilunios y solemnidades

LOS SÁBADOS DE LA HUMANIDAD. Y si Él ha manifestado en algún pasaje aversión a los sábados, al decir: "vuestros sábados", es porque considera que son los de los hombres, no los suyos. Son los sábados que celebra sin temor de Dios un pueblo lleno de pecados, que ama a Dios "con los labios y no con el corazón". Tertuliano, Contra los Marción, 4, 12, 13. 

1, 15   No os quiero escuchar

LA LENGUA ES LA MANO DE LOS QUE REZAN. ¿Y qué hacer si me veo sorprendido en alguna culpa? Purificarte. ¿Cómo y de qué manera? Llora, suspira, da limosna, explica al que ofendiste, reconcíliate con él por estos medios, limpia bien tu lengua a fin de que no irrites aún más a Dios. Si un suplicante se te abrazara a los pies con las manos sucias de excrementos, no sólo no le escucharías, sino que le darías un puntapié. ¿Cómo, pues, te atreves tú a acercarte a Dios de esa manera? La lengua es la mano de los que oran y por ella nos abrazamos a las rodillas de Dios. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Ev. de Mateo, 51, 5. 

1, 16   Lavaos, purificaos

EL PODER DEL ARREPENTIMIENTO. Hagamos todo lo posible para purificarnos, quitemos nuestros pecados. ¿Qué debemos hacer? Lo que nos enseña el profeta cuando dice: "Lavaos, purificaos, quitad las maldades de vuestras almas de delante de mis ojos"... Mira que la tarea de purificación debemos comenzarla nosotros y después la continúa Dios. En verdad, primero dice: "lavaos, purificaos", y después prosigue: "Yo haré que quedéis blancos"... Grande es la eficacia de la penitencia si consigue que quedemos como la nieve, blancos como la lana, aunque el pecado haya manchado nuestras almas. Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Carta a los Hebreos, 12, 4. 

1, 18   Aunque vuestros pecados fuesen como grana

REMISIÓN DE LOS PECADOS. El profeta Isaías, como anteriormente hemos citado, dijo de qué manera habrían de rechazar los pecados aquellos que antes pecaron y ahora se arrepienten. Justino Mártir, Apología, 1, 61, 6


La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 51-59
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

rebelión contra Dios


1Visión que tuvo Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén, en los días de Uzías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá.
Escuchad, cielos! ¡Tierra, presta oído, que ha hablado el Señor!
"Hijos crié y eduqué, pero ellos se rebelaron contra Mí. 3Conoce el buey a su amo, y el asno, el pesebre de su dueño. Pero Israel no conoce, mi pueblo no discierne".
4¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de culpa, raza de malvados, hijos perversos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, le han dado la espalda.
5¿Dónde se os pueden dar más golpes, cuando os seguís rebelando? Toda la cabeza está dañada, y todo el corazón dolorido. 6Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él nada sano: heridas, contusiones y llagas supurantes, ni cerradas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite.
7Vuestra tierra está desierta, vuestras ciudades quemadas, vuestro suelo, ante vosotros, lo devoran extranjeros. Es una desolación, como arrasado por extranjeros. 8Y se ha quedado la hija de Sión como sombrajo de viña, como choza de melonar, como ciudad sitiada.
9Si el Señor de los Ejércitos no nos hubiese dejado un resto, seríamos como Sodoma, pareceríamos Gomorra. (Isaías 1, 1-9)

1, 1   Visión que tuvo Isaías

EL SENTIDO ESPIRITUAL. La palabra de los santos profetas es siempre difícil de comprender. Está llena de significados ocultos y nos comunica los santos misterios. Pues el final de la ley y de los profetas es Cristo, según está escrito. Digo que los que quieran exponer así estas cuestiones sutiles deben trabajar lógicamente para examinar de forma exhaustiva todos los símbolos del texto y conseguir su comprensión espiritual. Primero se debe comprender bien lo real del relato y después el significado espiritual, para que su beneficio llegue a los que se enfrentan a él; la exposición de la comprensión de lo expuesto debe ser completamente clara sin que falte ninguna cosa. Cirilo de Alejandría, Comentario a Isaías, introducción.

1, 2   Ellos se rebelaron contra Mí

TESTIGOS CONTRA JUDÁ. Cuando Moisés había de introducir a los israelitas en la tierra de promisión, y previó lo que iba a suceder, o sea, que despreciarían los mandatos que les había dado, exclamó: "¡Oye, oh cielo! ¡Atienda la tierra a las palabras de mi boca!". Dice Moisés: ¡Pongo por testigos al cielo y a la tierra de que si una vez que hayáis entrado en la tierra de promisión abandonáis al Señor, sucederá que él os dispersará en medio de todas las naciones. Luego vino Isaías, y era ya el tiempo en que había de cumplirse en los hechos aquella amenaza. Ni podía invocar Isaías a Moisés, que ya había muerto, ni a quienes lo habían oído, pues todos habían pasado a la otra vida. Juan Crisóstomo, Sobre la penitencia, 8, 3.

1, 3   Conoce el buey a su amo

RECONOCER AL SEÑOR. Existía aquel pesebre que el profeta había anunciado, cuando dijo: "Conoce el buey a su amo y el asno el pesebre de su dueño". El buey es un animal puro, mientras que el asno es impuro... El pueblo de Israel no conoció el pesebre de su Maestro, en cambio un animal impuro llegó desde los gentiles... Debemos esforzarnos en descubrir al Señor; tenemos que merecer el conocerlo y admitir no sólo su nacimiento y su resurrección, sino también su segunda venida gloriosa en su majestad. Orígenes, Homilías sobre el Ev. de Lucas, 13, 7.

1, 4   ¡Ay nación pecadora!

RECHAZARON LAS VIRTUDES. Cuando Isaías les denomina "raza perversa" no es para injuriar a sus antepasados, sino para denunciar su misma maldad. También Juan Bautista les califica de "raza de víboras", y el Señor, de "generación perversa y adúltera". Ciertamente, ellos no conservaron las disposiciones virtuosas de sus antepasados. Teodoreto de Ciro, Comentarios a Isaías, 1, 4.

1, 5    Toda la cabeza está dañada

ENFERMEDAD INCURABLE. La peor condenación surge cuando los castigos no hacen [mejores] a las personas. Ciertamente la corrección es una manera de hacer el bien. Los judíos no podrán afirmar que Dios estaba contento con los honores y favores que le hacían, y que les abandonó una vez que pecaron. Al contrario, Dios les atraía con muestras de honor y les recuperaba por temor a los castigos, pero en los dos casos permanecieron incurables. Juan Crisóstomo, Comentario a Isaías, 1, 3.

1, 6   No hay en él nada sano

LOS PECADOS MANCHAN EL ALMA. Respecto a las heridas, hay algunas que se curan con cataplasmas, otras con aceite, y otras requieren un vendaje, y de este modo sanan; pero hay otras heridas de las cuales se dice: "No es posible aplicar cataplasmas, ni aceite, ni vendajes; vuestra tierra es un desierto; vuestras ciudades, hogueras de fuego". Así también hay pecados que manchan el alma, y para estos pecados el hombre tiene necesidad de una palabra de salitre, de una palabra de hierba; pero existen algunos pecados que no se curan de esta manera, pues ni siquiera son comparables a la suciedad. Orígenes, Homilías sobre Jeremías, 2, 2.

1, 7-8   Vuestra tierra está desierta

EL CUMPLIMIENTO DE LA PROFECÍA. Ahora bien, que Jerusalén ha quedado desierta, tal como había sido predicho, es cosa de la que estáis bien persuadidos. Y no sólo predijo una devastación, sino también que a nadie de ellos se le permitiría habitar en ella, según dice el profeta Isaías con estas palabras: "La tierra de ellos está yerma, delante de ellos se la comen sus propios enemigos, y no habrá entre ellos quien habite en ella". Y sabéis perfectamente que vosotros tenéis montada guardia para que nadie se halle en ella y habéis decretado pena de muerte contra el judío que sea cogido dentro. Justino Mártir, 1 Apología, 47, 4-6

1, 9   Si no nos hubiese dejado un resto

LOS FALSOS MAESTROS. Esas cisternas rotas, incapaces de retener agua son las que os han cavado vuestros mismos maestros, como expresamente declara la Escritura: "Enseñando enseñanzas, mandamientos de hombres". Y sobre todo eso, a sí mismos y a vosotros os engañan dando por supuesto que, de todos modos, a cuantos descienden según la carne de Abrahán, por más que sean pecadores, incrédulos y desobedientes a Dios, a de dárseles el reino eterno; cosa que las Escrituras demuestran ser pura fantasía. Pues de lo contrario no habría dicho Isaías: "Y si el Señor Sabaoth no nos hubiera dejado semilla, hubiéramos venido a ser como Sodoma y Gomorra". Justino Mártir, Diálogo con Trifón, 140, 2-3.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 39-50
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez