destrucción de Israel por su infidelidad


21¡Cómo se ha prostituido la ciudad fiel, la llena de justicia! En ella moraba la equidad, y ahora, los asesinos.
22Tu plata se ha vuelto escoria, tu vino está aguado. 23Tus príncipes son rebeldes, compañeros de ladrones, todos aman el soborno y se mueven por regalos. No hacen justicia al huérfano, ni les llega la causa de la viuda.
24Por eso, oráculo del Señor, Dios de los ejércitos, el Fuerte de Israel:
"¡Ah, me desquitaré de mis adversarios, me vengaré de mis enemigos! 25Volveré mi mano contra ti, y, como lejía, limpiaré tus escorias, y apartaré de ti toda la ganga. 26Haré que tus jueces sean de nuevo como al principio, y tus consejeros como en el comienzo. Después, te llamaré Ciudad Justa, Ciudadela Fiel".
27Sión será rescatada con juicio, y los que se conviertan, con justicia. 28Serán quebrantados los rebeldes junto con los pecadores, y los que abandonaron al Señor perecerán. 29Porque os avergonzaréis de las encinas que codiciabais, y os abochornaréis de los jardines que elegíais, 30pues seréis como encina que pierde las hojas, y como jardín sin agua. 31el fuerte será como estopa, y su obra, como una chispa, arderán ambos a una, y no habrá quien lo apague. (Isaías 1, 21-31)

1, 22   Tu vino está aguado

DIVINIDAD Y HUMANIDAD DE CRISTO. Si alguien, al ver las acciones divinas del Salvador negare su cuerpo, o viendo lo que es propio del cuerpo negara la presencia del Logos en su carne, o, fundándose en sus propios comportamientos humanos, alimentara pensamientos impropios del Logos..., como el enemigo judío que mezcla el vino con el agua, tendrá a la cruz como un escándalo, y como el pagano refutará la predicación del Evangelio como necedad. Atanasio, Discursos contra los arrianos, 3, 35.

1, 25-26   Como lejía limpiaré tus escorias

LA PALABRA CLARA. No debemos imitar jamás a los falsos profetas que celebran sus propias acciones. Derramar el vino o vender lo que se debe regalar es un fraude. Me parece que es una burla el ganarse cosas inicuas para sí mismos, a la vez que es un reproche el mezclar la enseñanza divina con sus propias cosas personales. Por eso Isaías formulaba la siguiente acusación: "Comerciantes que mezclan el vino con el agua". Con la imagen del vino, sin duda tenemos que ver la doctrina divina. Nosotros -parece decir- no debemos comportarnos así; debemos dejar intacta la palabra que se nos ha confiado. Juan Crisóstomo, Homilías sobre 2  Corintios, 5, 3.

EL FUEGO PURIFICADOR. Al ver Dios en sus justos ciertas faltas leves, o también la altivez que perturba la belleza de su alma, les humilla abandonándoles a diversas tentaciones, con el propósito de eliminar, ya en esta vida, todas la impuerezas..., todas las escorias de sus pensamientos que su mirada descubre en lo interior de su corazón. Quiere que comparezcan un día puros como el oro ante su tribunal, sin que nada subsista en ellos que precise después una purificación en la penosa prueba del fuego. Juan Casiano, Colaciones, 6, 11.

1, 30   El fuerte será como estopa

ADVERTENCIA DEL PROFETA. Al comienzo del libro el profeta había tenido una "visión contra Judá y contra Jerusalén". Después de pasar revista a los muchísimos sacrilegios cometidos por el pueblo judío en su conjunto y tras proferir amenazas hablándoles de su ruina y de su total aniquilación de Jerusalén, acabó de contarles la visión que a ellos concernía. Eusebio de Cesarea, La demostración evangélica, 2, 3, 63.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 12, p. 62-65
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Dios sólo castiga en nombre de la justicia


1Elifaz, el temanita, intervino diciendo: 2"¿Puede un hombre ser útil a Dios cuando un sabio a penas es útil para sí?
3¿Busca algún interés el Omnipotente en que seas justo, o algún lucro en que tu conducta sea íntegra?
4¿Acaso por tu piedad te corrige o entabla pleito por eso?
5¿No será más bien por tu mucha malicia y por tus faltas sin límite?
6Exígias prendas sin motivo a tus hermanos, arrancabas los vestidos al desnudo; 7no aliviabas al sediento con agua, y negabas el pan al hambriento.
8Como fue hombre fuerte, dueño de la tierra, y afortunado que se asienta en ella, 9a las viudas despedias vacías y dejabas caídos los brazos de los huérfanos.
10Por eso hay lazos que te aprisionan y te espanta un súbito terror.
11Entre tinieblas no consigues ver y una masa de agua te anega.
12¿No está Dios por encima de los cielos? Mira que alta es la cumbre de los astros.
13Y tú llegaste a decir: "¿Qué sabe Dios? ¿Puede juzgar a través de los nubarrones?
14Las nubes le tapan y no ve cuando camina por el contorno de los cielos".
15¿Quieres seguir los viejos caminos que hallaron los hombres inicuos?
16Éstos fueron arrancados antes de tiempo, cuando un río inundó sus cimientos.
17Decían a Dios: "Apártate de nosotros. ¿Qué puede hacernos el Omnipotente?"
18Él llena de felicidad sus casas, pero el consejo de los impíos seguía lejos de mí.
19Los justos vieron esto y se alegraron, los inocentes se burlaron de ellos.
20¡Cómo han desaparecido sus riquezas! Lo que quedaba ha sido devorado por el fuego" (Job 22, 1-20).

22, 1-2   ¿Puede un hombre ser útil a Dios?

EL PAPEL DE LA PROVIDENCIA. Una vez derrotado, Elifaz, lo confiesa públicamente. A continuación, como lo que había dicho permitía concluir que Job no era impío y que la conducta de una persona no se podía juzgar por los castigos, observa con qué maldad trata incluso casi de suprimir la providencia divina. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 22, 2.

22, 3-4   ¿Busca algún interés el Omnipotente?

LAS AFLICCIONES DE JOB NO VIENEN DE DIOS. "¿Qué importa al Señor que tú seas irreprochable en tus obras?". Es decir, no tiene ninguna importancia para Dios. "¿Acaso Él saca algún provecho de tu conducta?". No pretende afirmar que eso contribuye a procurar a Dios alguna ventaja. Puesto que Job decía de todas las maneras posibles que "es Dios quien lo hace y Él es la causa de lo que yo sufro", Elifaz pretende demostrar que [aquellas cosas] no provienen de Dios. "Porque te hace caso ¿te va a acusar y a juzgarte?". Si tú eres tan justo como pretendes, poco le importa a Dios, pues no te tiene en cuenta; es decir, lo que haces no tiene ningún mérito ante Dios. Además, si quisiera juzgarte, ya habría encontrado pecados. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 22, 3-4.

22, 7   Negabas el pan al hambriento

JOB ES INJUSTAMENTE ACUSADO. Todas estas cosas son acusaciones y sin lugar a dudas rechazables, pero no son verdaderas con respecto a Job y no han sido pronunciadas justamente contra él. Estas cosas suceden en agrias discusiones; algunas veces, cuando uno tiene una pieza de pan, aunque no tenga un pan completo, se lo arrebatamos diciendo: "Estás en deuda". Orígenes, Homilías sobre Job, 16, 22-23.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7, p. 165-167
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez