Job apenado reafirma su inocencia


7"Ahora me agota el tedio. Tú has destrozado todo lo que me rodea 8y me has aprisionado. Como testigo de cargo se levanta mi postración contra mí, y me replica a la cara.
9Su furor me desgarra y me persigue rechinando sus dientes contra mí. Mi enemigo ha clavado en mí sus ojos.
10Todos abren su boca contra mí, me afrentan y golpean mis mejillas, juntos forman un bloque contra mí.
11Dios me ha entregado a los perversos, me ha arrojado en manos de malvados.
12Estaba yo tranquilo y de repente me zarandeó, me agarró por la nuca y me magulló. Hizo de mí un blanco para Él; 13me cerca con sus arqueros, atraviesa mis entrañas sin piedad, derrama por tierra mi hiel, 14me abre brecha a brecha, me embiste como un guerrero gigante.
15He cosido a mi piel un saco, he hundido mi frente en el polvo. 
16Mi rostro ha enrojecido por el llanto, una sombra recubre mis párpados, 17aunque no hay maldad en mis manos y es pura mi plegaria.
18No ocultes, tierra, mi sangre, ni haya lugar para esconder mi clamor.
19Todavía está en los cielos mi testigo, mi defensor habita en las alturas.
20Mis pensamientos son mis intérpretes y el llanto de mis ojos se dirige a Dios.
21Que Él sea árbitro entre el hombre y Dios, como lo hay entre un hombre y su prójimo.
22Pues los años que me quedan tienen un número fijo y voy a emprender el camino sin retorno" (Job 16, 7-22). 

16, 7-10   Todos abren su boca contra mí

LAS PENALIDADES DE JOB. Tus palabras me atraviesan cruelmente, porque intentan presentarme como falso testigo ante Dios, cuya ira "me ha desgarrado". Incluso en medio de mi luto, a donde me ha arrastrado la pérdida de los hijos y el ganado, los dolores corporales me invadían. Y yo, ciertamente, guardé silencio, pero Dios me golpeaba con negros presagios y desagradables noticias. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 16, 9. 

16, 11   Dios me ha entregado a los perversos

EL ÁNGEL DIABÓLICO DE JOB. "[Dios] me ha entregado a un ángel perverso", porque se cree que a cada hombre le acompaña un ángel. Job llama perverso a su ángel por las desgracias que experimenta, lo mismo que David llamó perverso al ángel que mató a los primogénitos de los egipcios. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 16, 11.

16, 12-15   Me embiste como un guerrero

UNA PROFECÍA SOBRE CRISTO Y SUS APÓSTOLES. "Dios me ha entregado a los perversos, me ha arrojado en manos de los malvados". Es decir, al diablo y a sus ángeles. También se ha de entender de Cristo, cuando fue entregado en manos de los judíos. "Estaba yo tranquilo y de repente me zarandeó, me agarró por la nuca y me magulló. Hizo de mí un blanco para Él". Es decir, [Job] pasó de ser rico a ser pobre: Cristo, de ser Dios nació hombre. "Me cerca con sus arqueros [-dice Job-], atraviesa mis entrañas sin piedad, derrama por tierra mi hiel". Las lanzadas aquí indicadas, los golpes dolorosos que sufría, se refieren en primer término a las que sufría Job, pero han de sobreentenderse las blasfemias recibidas por Cristo de boca de los judíos... También han de aplicarse a Cristo "atraviesan mis entrañas". Efectivamente, los judíos persiguieron en tal grado a los Apóstoles, los cuales habían como nacido de las entrañas de la doctrina de Cristo, que los mataron con la herida de la infidelidad, negando a Cristo, como cuando Pedro dice: "No conozco a ese hombre". Felipe el Presbítero, Comentario al libro de Job, 16.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 135-137
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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