¿hay vida después de la muerte?


7"Porque al árbol le queda la esperanza de retoñar, en caso de ser cortado, y no faltan sus renuevos.
8Aunque sus raíces se hagan viejas en la tierra y su tronco se muera en el polvo, 9en cuanto siente el agua, rebrota y echa ramas como planta joven.
10En cambio el hombre muere y pasa, expira el mortal, ¿y dónde va?
11Podrían desaparecer las aguas del mar, o los ríos dispersarse y secarse, 12pero el hombre que se acuesta no se levantará; se acabarán los cielos pero no despertará ni saldrá de su sueño.
13¡Quién me diera que me guardaras en el seol y me ocultases hasta que cesara tu cólera! Me fijarías un plazo y te acordarías de mí.
14Cuando un hombre muere, ¿puede revivir? Todos los días de mi milicia esperaría hasta que me llegase el relevo.
15Llamarías y yo respondería, esperando con afán la obra de tus manos.
16Más que contar como ahora mis pasos, perdonarías mi pecado, 17esconderías en un saco mi delito, blanquearías mi iniquidad.
18El monte acabará por caer y la roca cambiará de sitio, 19las aguas desgastarán las piedras, los aluviones arrastrarán el polvo de la tierra, pero Tú sigues destruyendo la esperanza del hombre; 20lo comprimes para siempre y desaparece, le desfiguras el rostro y lo echas fuera.
21Si sus hijos son alabados no lo sabrá, si son humillados no lo percibirá.
22Sólo él soporta la angustia de su cuerpo, sólo sobre él recae el lamento de su alma". (Job 14, 7-22) 

14, 7-10   Rebrota y echa ramas

UNA PROFECÍA DEL RENACER EN EL BAUTISMO. Aquí, el bendito Job asume el papel de maestro y profeta, y, mediante el símbolo del árbol caído que vuelve a la vida de nuevo, predice la vuelta a su estado primigenio. Al mismo tiempo, Job profetiza que la naturaleza humana será renovada íntegramente. La especie humana volverá a brotar, dando rendidas gracias al perfume de las aguas bautismales. Dotada de un frondoso follaje nuevo, la naturaleza humana recuperará la dignidad de su antigua belleza. Más tarde, será plantado de nuevo en la muerte del Señor. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 14, 7. 

14, 11-12   Pero no despertará

RESURRECCIÓN EN EL DÍA DEL JUICIO. Al llamar a la muerte "sueño", [Job] nos da claramente la esperanza de la resurrección. Sin embargo, él dice que no resucitaremos "mientras existan los cielos" visibles. Parece evidente, porque es necesario que "se enrollen como un pergamino" como dice Isaías; es necesario que todos los poderes sean sacudidos, que el sol, la luna y las estrellas se obscurezcan, sean agitadas y caigan como las hojas; entonces, al sonido de la trompeta, los ángeles nos levantarán de la muerte, como de un sueño, ciertamente a la orden e indicación de Dios. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 17, 14, 12.

14, 13-14   Mi milicia esperaría

ESPERANZA DE RESURRECCIÓN. El sentido es este: "Ojalá este tiempo en el que te irritas contra mí, me aguardaras en el Hades -porque allí la custodia es perfecta- y no te olvidaras completamente de mí, sino que establecieras un tiempo para mi custodia allí". Pero Job ha dado una razón por la que desea la muerte: "Sin sufrimientos, allí guardado, esperaré la resurrección". Efectivamente, si un hombre muere una vez cumplidos los días de esta vida, no marcha hacia la aniquilación, sino que vive en su alma guardando la resurrección. Olimpiodoro, Comentarios al libro de Job, 14, 13-14.

14, 18-19   El monte acabará por caer

LA SOBERBIA SE YERGUE COMO UNA MONTAÑA, SÓLO PARA CAER. Hemos de ver en el monte al demonio o al hombre soberbio que se engríe arrogantemente contra Dios, que quiere acostumbrase tanto que se precipita de cabeza y, estrellándose, se reduce a la nada convertido en polvo. Comparo con la roca a quienes, debiendo afincarse en el bien a semejanza de las piedras que permanecen fijas en el suelo, por propia voluntad se han vuelto necios y de corazón duro, y presumen de detestar el lugar que les corresponde por sus propios méritos. Serán rebajados al lugar digno de ellos. Las aguas, que siempre corren río abajo y por las que a veces vienen los desastres, representan a los poderes enemigos, tempestades y riadas del mundo. Y digo que estas aguas triturarán con un golpear incesante a los hombres que presumen de ser invencibles por sí mismos, que confían en su poder, por lo que se parecen a las rocas. Y pienso que la tierra son aquellos que no huyen de las tentaciones peligrosas y se exponen a la caída. Felipe el Presbítero, Comentarios al libro de Job, 14.

14, 20-22   Sólo él soporta la angustia

LA IGNORANCIA COMO CAUSA PRINCIPAL DE LA MISERIA. "El hombre -dice Job- es castigado, y aunque tenga muchos hijos no los conoce, ya que después de su muerte, el hombre se ve privado muchas veces de aquella dicha de la que, cuando estaba vivo, disfrutó. ¿Qué utilidad puede reportar el dejar hijos, cuando uno mismo ha desaparecido?" ¿Lo ves? Una y otra vez Job insiste en el carácter efímero de la vida y el no poder ya cambiar ni regresar a esta vida. Concedamos -viene a decir él- que deja hijos, pero en todo caso él no tiene conocimiento de la fortuna de ellos; no tiene conocimiento de si son muchos o son pocos los descendientes. ¿Qué es más doloroso? ¿Ignorar uno mismo los éxitos propios, o caminar en soledad con la conciencia de su propia desdicha? Y si algún bien está a punto de sobrevenirle después de su muerte, esto ni lo sabe ni lo sabrá; sólo sabe que sus carnes sufrieron y que su alma sufrió en él. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 14, 20-22.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 124-127
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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