Elifaz acusa a Job de impiedad


1Entonces Elifaz, el temanita, intervino diciendo: 2"¿Responde un sabio con ciencia de viento, o llena su vientre de aire solano?
3¿Replica con palabras inútiles, con expresiones sin sentido?
4Tú destruyes la piedad y echas por tierra la petición a Dios, 5pues tu culpa inspira las palabras de tu boca y adoptas el lenguaje de la astucia.
6Tu boca te condena, no yo; tus labios dan testimonio contra ti.
7¿Eres el primer hombre que ha nacido? ¿has sido engendrado antes que los collados?
8¿Has escuchado las confidencias de Dios? ¿Acaparas la sabiduría?
9¿Qué sabes que no sepamos nosotros? ¿Qué conoces que nosotros ignoremos?
10También entre nosotros hay hombres con canas y con años, más ancianos que tu padre.
11¿Te parecen poco los consuelos de Dios, las palabras que te dirigimos con dulzura?
12¿Cómo se te apodera el corazón y se te encienden tus ojos, 13cuando te revuelves contra Dios y salen tales palabras de tu boca?
14¿Cómo puede ser puro un hombre? ¿cómo puede ser justo un nacido de mujer?
15Si Dios no confía en sus santos ni los cielos son puros a sus ojos, 16mucho menos un ser rebelde y corrompido, el hombre que bebe como agua la maldad" (Job 15, 1-16).

15, 1-3   ¿Responde un sabio con ciencia de viento?

UN INTENTO DE TERGIVERSAR LAS PALABRAS DE JOB. Puesto que el santo Job había mostrado no sólo que las palabras de Sofar eran dignas de risa, sino que además había reprendido a todos en común por pensar que la sabiduría hay que estimarla según los límites de la edad, y por discutir muchas cosas no sólo sobre la naturaleza humana, sino también sobre el poder de Dios, se ofende de Elifaz e intenta acusarle claramente de diversas iniquidades. Aduce que [Job] carece de pruebas y se refugia en comparaciones de los antiguos, y que no piensa con humildad acerca de sí mismo, sino que se cree el más sabio de todos.
"¿Acaso responde un sabio como si hablara al viento, llenará su estómago de ardor?". Pretende que las prolijas palabras [de Job] aparezcan como un argumento necio y que lo que dijo fue dictado por la ira, no la razón. "¿Acaso responde un sabio como si hablara al viento?". Como el santo Job, después de sus palabras iniciales y dejados a un lado a los que disputaban con él, había dirigido sus palabras a Dios, dice Elifaz que no es propio de un sabio desatender a la persona que disputa con él, hablar como al aire y echar una perorata sobre todo lo que le plazca sin miedo a que le contradigan. "Acusas verbalmente a quien no es igual a ti y hablas de lo que no te conviene". Tu justificación es una justificación contra Dios: pues si tu eres afligido sin razón, el que te aflige es, sin duda alguna, acusado de iniquidad. Juliano de Eclana, Explicación al libro de Job, 15, 1-3.

15, 4-6   tu boca te condena

ENOJO DE ELIFAZ. Job no se había jactado ante Dios y por ello reprimía a sus amigos con confianza en sí mismo, pues estaban irritados y doloridos. Puesto que confiaba en su propia justicia, [Job] no tomó en serio la fuerza inútil de sus acusadores. Sintiéndose avergonzado por el reproche de las palabras anteriores, [Elifaz] decía que Job habla de su propia persona con jactancia ante Dios en una claridad inútil y con intentos vanos. A continuación, sin esperar más, trató de manifestar las razones por las que denigraba a Job: porque éste no conseguiría nada con "el lenguaje de la astucia". Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 18, 15, 5b.

15, 7-10   ¿Acaparas la sabiduría?

JOB DESENMASCARA LA SOBERBIA DE SU AMIGO. Elifaz responde precisamente: "de ninguna manera eres tú anterior a todos los demás seres del universo, para que hayas aprendido sirviéndote de tu larga vida; ¿o has oído algo de la boca de Dios? Tú no eres superior a nosotros en sabiduría, pues dijiste: "que la sabiduría sólo se la encuentra en los muchos años". Tú has sido cogido [en trampa], pues, no eres de avanzada edad, no has existido antes del universo. Pero Job había hablado así porque aquellos se mostraban muy arrogantes. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 15, 7a-10b.

15, 14-16   ¿Cómo puede ser puro un hombre?

SÓLO DIOS ES ABSOLUTAMENTE PURO. ¿Quién, dice Elifaz, que sea hombre, puede ser irreprochable o proclamar: "Soy justo"? Porque si los muy santos, sean ángeles sean hombres, y la misma puereza del cielo son impuros en comparación con la pureza de Dios, ¿qué podríamos decir del hombre, repugnante e impuro, que "bebe la inquidad como un brebaje"? Esto [Job] lo dijo porque los hombres pecan voluntariamente. Las palabras: "En sus santos no confía" pueden ser interpretadas así: los propios ángeles son mutables en su naturaleza, de modo que incluso algunos de ellos han caído desde su puesto habitual. "El cielo no es puro" significa que éste muchas veces se ve cubierto de nubes. Olimpiodoro, Comentario al libro de Job, 15, 14-16.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 128-130
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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