la angustia de la maldad


17Voy a explicarte, escúchame. Voy a contarte lo que he visto, 18lo que los sabios enseñan sin guardar nada de lo recibido de sus padres, 19pues sólo a ellos se les entregó esta tierra sin que ningún extranjero penetrara entre ellos.
19Todos los días se atormenta el malvado, contados están los años del tirano.
21Gritos de espanto resuenan siempre en sus oídos; en sus momentos de mayor tranquilidad le asaltan los bandidos.
22No está seguro de escapar de las tinieblas, se ve destinado a la espada.
23Se agita en busca de pan: "¿Dónde está?". Sabe que el día tenebroso acecha siempre en su mano.
24Le espanta la angustia y la ansiedad, le acorrala como un rey que prepara el asalto.
25Porque levantó la mano contra Dios, contra el Omnipotente se hizo fuerte.
26Corrió contra Él con el cuello erguido, protegido tras su escudo macizo;
27porque su rostro estaba repleto de grasa y sus costados rollizos de gordura;
28habitaba en ciudades destruidas, en casa deshabitadas que amenazan ruina.
29No llegará a enriquecerse, ni su fortuna será estable, ni echará raíces en su tierra.
30No podrá escapar de la tiniebla; el calor agostará sus renuevos y el viento arrebatará su flor.
31No se fíe en su vanidad engañosa, que vanidad será su recompensa; 32antes de tiempo se consumirá y no reverdecerá su ramaje.
33Será como cepa que pierde su agraz, como olivo que se queda sin flor.
34La especie del impío es estéril, el fuego devora las tiendas de corrupción.
35El que concibe malicia y da a luz inquidad en su vientre lleva el desencanto (Job 15, 17-35).

15, 17-19   Lo que los sabios enseñan

UNA PRUEBA MÁS DEL ORGULLO DE ELIFAZ. Todos los soberbios poseen esta propiedad: cuando sienten alguna cosa buena, por pequeña que sea, la utilizan para su soberbia, y cuanto más altos se hacen en sí mismos por el entendimiento, tanto más enteramente caen por la vanagloria en el pozo de la soberbia; y de esta manera se reputan por más sabios que los muy doctos y quieren que los mejores les hagan acatamiento, y así, como por su autoridad, quieren enseñar a los más santos. Y por eso se dice ahora: "Óyeme y te mostraré". Gregorio Magno, Libros morales, 12, 35, 40. 

15, 20-24   Todos los días se atormenta el malavado

COMPARACIÓN ENTRE EL SABIO Y EL MALVADO. "Y ningún extranjero vino contra ellos"; es decir, los sabios son amantes de la paz, la transmitieron a sus descendientes y no emprendieron la guerra; tampoco emprendieron combate ni fueron derribados, sino que resistiendo con intrepidez y valentía, sobrevivieron y adquirieron una gran fuerza y un gran poder, mientras disfrutaban de una paz profunda. "Toda la vida de los impíos -dice él- discurre en preocupación"; e incluso cuando viven en paz, su conciencia permanece en este estado. "Los años dados a los poderosos están contados"; es decir, "a los injustos", pues los tiranos son efímeros: cuando les parece estar viviendo en paz, es entonces cuando les sobrevendrá la caída, hasta que aprendan que la guerra viene de lo alto y que no habrá para ellos cambios en sus males; ellos están destinados para la comida de los buitres, entregados al poder de la espada. Mira su muerte deplorable, una muerte no conforme a la ley común de la naturaleza del hombre, sino fruto de la violencia producida en la guerra y en el campo de batalla; y después de la muerte no habrá ni sepulturas ni exequias, y no sólo quedará insepulto, "sino que -dice- servirá de alimento a los buitres. Más ellos saben en su interior que la caída les espera; esto es más insoportable aún, el ser consciente de esa caída cuando estas cosas se les predicen y se anuncian de antemano. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 15, 17-23b.

15, 25-27   Contra el Omnipotente se hizo fuerte

DESCRIPCIÓN DE LA SOBERBIA DESBOCADA. "Porque levantó la mano contra Dios, contra el Omnipotente se hizo fuerte". Muestra la resistencia ante Dios al levantar o extender la mano, y se dice "fuerte" por la contumacia de su mente soberbia. "Corrió contra Él con el cuello erguido". Se refiere a la mente del soberbio, irreflexiba y brusca, pues la locura de ir contra Dios con una resistencia engreída avanza y no a paso lento. "Protegido tras su escudo macizo se refiere a la enorme y demasiado escurridiza soberbia. Felipe el Presbítero, Comentarios al libro de Job, 15.

15, 28-30   No podrá escapar de la tiniebla

EL DESTINO FATAL DE LOS IMPÍOS. Habla de la absoluta soledad de los impíos, pues a causa de su miseria viven en soledad y no en ciudades prósperas y en casas. En efecto, Elifaz dice que la fortuna de tal hombre "no será estable". Olimpiodoro, Comentario al libro de Job, 15, 28-29.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 131-133
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Elifaz acusa a Job de impiedad


1Entonces Elifaz, el temanita, intervino diciendo: 2"¿Responde un sabio con ciencia de viento, o llena su vientre de aire solano?
3¿Replica con palabras inútiles, con expresiones sin sentido?
4Tú destruyes la piedad y echas por tierra la petición a Dios, 5pues tu culpa inspira las palabras de tu boca y adoptas el lenguaje de la astucia.
6Tu boca te condena, no yo; tus labios dan testimonio contra ti.
7¿Eres el primer hombre que ha nacido? ¿has sido engendrado antes que los collados?
8¿Has escuchado las confidencias de Dios? ¿Acaparas la sabiduría?
9¿Qué sabes que no sepamos nosotros? ¿Qué conoces que nosotros ignoremos?
10También entre nosotros hay hombres con canas y con años, más ancianos que tu padre.
11¿Te parecen poco los consuelos de Dios, las palabras que te dirigimos con dulzura?
12¿Cómo se te apodera el corazón y se te encienden tus ojos, 13cuando te revuelves contra Dios y salen tales palabras de tu boca?
14¿Cómo puede ser puro un hombre? ¿cómo puede ser justo un nacido de mujer?
15Si Dios no confía en sus santos ni los cielos son puros a sus ojos, 16mucho menos un ser rebelde y corrompido, el hombre que bebe como agua la maldad" (Job 15, 1-16).

15, 1-3   ¿Responde un sabio con ciencia de viento?

UN INTENTO DE TERGIVERSAR LAS PALABRAS DE JOB. Puesto que el santo Job había mostrado no sólo que las palabras de Sofar eran dignas de risa, sino que además había reprendido a todos en común por pensar que la sabiduría hay que estimarla según los límites de la edad, y por discutir muchas cosas no sólo sobre la naturaleza humana, sino también sobre el poder de Dios, se ofende de Elifaz e intenta acusarle claramente de diversas iniquidades. Aduce que [Job] carece de pruebas y se refugia en comparaciones de los antiguos, y que no piensa con humildad acerca de sí mismo, sino que se cree el más sabio de todos.
"¿Acaso responde un sabio como si hablara al viento, llenará su estómago de ardor?". Pretende que las prolijas palabras [de Job] aparezcan como un argumento necio y que lo que dijo fue dictado por la ira, no la razón. "¿Acaso responde un sabio como si hablara al viento?". Como el santo Job, después de sus palabras iniciales y dejados a un lado a los que disputaban con él, había dirigido sus palabras a Dios, dice Elifaz que no es propio de un sabio desatender a la persona que disputa con él, hablar como al aire y echar una perorata sobre todo lo que le plazca sin miedo a que le contradigan. "Acusas verbalmente a quien no es igual a ti y hablas de lo que no te conviene". Tu justificación es una justificación contra Dios: pues si tu eres afligido sin razón, el que te aflige es, sin duda alguna, acusado de iniquidad. Juliano de Eclana, Explicación al libro de Job, 15, 1-3.

15, 4-6   tu boca te condena

ENOJO DE ELIFAZ. Job no se había jactado ante Dios y por ello reprimía a sus amigos con confianza en sí mismo, pues estaban irritados y doloridos. Puesto que confiaba en su propia justicia, [Job] no tomó en serio la fuerza inútil de sus acusadores. Sintiéndose avergonzado por el reproche de las palabras anteriores, [Elifaz] decía que Job habla de su propia persona con jactancia ante Dios en una claridad inútil y con intentos vanos. A continuación, sin esperar más, trató de manifestar las razones por las que denigraba a Job: porque éste no conseguiría nada con "el lenguaje de la astucia". Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 18, 15, 5b.

15, 7-10   ¿Acaparas la sabiduría?

JOB DESENMASCARA LA SOBERBIA DE SU AMIGO. Elifaz responde precisamente: "de ninguna manera eres tú anterior a todos los demás seres del universo, para que hayas aprendido sirviéndote de tu larga vida; ¿o has oído algo de la boca de Dios? Tú no eres superior a nosotros en sabiduría, pues dijiste: "que la sabiduría sólo se la encuentra en los muchos años". Tú has sido cogido [en trampa], pues, no eres de avanzada edad, no has existido antes del universo. Pero Job había hablado así porque aquellos se mostraban muy arrogantes. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 15, 7a-10b.

15, 14-16   ¿Cómo puede ser puro un hombre?

SÓLO DIOS ES ABSOLUTAMENTE PURO. ¿Quién, dice Elifaz, que sea hombre, puede ser irreprochable o proclamar: "Soy justo"? Porque si los muy santos, sean ángeles sean hombres, y la misma puereza del cielo son impuros en comparación con la pureza de Dios, ¿qué podríamos decir del hombre, repugnante e impuro, que "bebe la inquidad como un brebaje"? Esto [Job] lo dijo porque los hombres pecan voluntariamente. Las palabras: "En sus santos no confía" pueden ser interpretadas así: los propios ángeles son mutables en su naturaleza, de modo que incluso algunos de ellos han caído desde su puesto habitual. "El cielo no es puro" significa que éste muchas veces se ve cubierto de nubes. Olimpiodoro, Comentario al libro de Job, 15, 14-16.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 128-130
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

¿hay vida después de la muerte?


7"Porque al árbol le queda la esperanza de retoñar, en caso de ser cortado, y no faltan sus renuevos.
8Aunque sus raíces se hagan viejas en la tierra y su tronco se muera en el polvo, 9en cuanto siente el agua, rebrota y echa ramas como planta joven.
10En cambio el hombre muere y pasa, expira el mortal, ¿y dónde va?
11Podrían desaparecer las aguas del mar, o los ríos dispersarse y secarse, 12pero el hombre que se acuesta no se levantará; se acabarán los cielos pero no despertará ni saldrá de su sueño.
13¡Quién me diera que me guardaras en el seol y me ocultases hasta que cesara tu cólera! Me fijarías un plazo y te acordarías de mí.
14Cuando un hombre muere, ¿puede revivir? Todos los días de mi milicia esperaría hasta que me llegase el relevo.
15Llamarías y yo respondería, esperando con afán la obra de tus manos.
16Más que contar como ahora mis pasos, perdonarías mi pecado, 17esconderías en un saco mi delito, blanquearías mi iniquidad.
18El monte acabará por caer y la roca cambiará de sitio, 19las aguas desgastarán las piedras, los aluviones arrastrarán el polvo de la tierra, pero Tú sigues destruyendo la esperanza del hombre; 20lo comprimes para siempre y desaparece, le desfiguras el rostro y lo echas fuera.
21Si sus hijos son alabados no lo sabrá, si son humillados no lo percibirá.
22Sólo él soporta la angustia de su cuerpo, sólo sobre él recae el lamento de su alma". (Job 14, 7-22) 

14, 7-10   Rebrota y echa ramas

UNA PROFECÍA DEL RENACER EN EL BAUTISMO. Aquí, el bendito Job asume el papel de maestro y profeta, y, mediante el símbolo del árbol caído que vuelve a la vida de nuevo, predice la vuelta a su estado primigenio. Al mismo tiempo, Job profetiza que la naturaleza humana será renovada íntegramente. La especie humana volverá a brotar, dando rendidas gracias al perfume de las aguas bautismales. Dotada de un frondoso follaje nuevo, la naturaleza humana recuperará la dignidad de su antigua belleza. Más tarde, será plantado de nuevo en la muerte del Señor. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 14, 7. 

14, 11-12   Pero no despertará

RESURRECCIÓN EN EL DÍA DEL JUICIO. Al llamar a la muerte "sueño", [Job] nos da claramente la esperanza de la resurrección. Sin embargo, él dice que no resucitaremos "mientras existan los cielos" visibles. Parece evidente, porque es necesario que "se enrollen como un pergamino" como dice Isaías; es necesario que todos los poderes sean sacudidos, que el sol, la luna y las estrellas se obscurezcan, sean agitadas y caigan como las hojas; entonces, al sonido de la trompeta, los ángeles nos levantarán de la muerte, como de un sueño, ciertamente a la orden e indicación de Dios. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 17, 14, 12.

14, 13-14   Mi milicia esperaría

ESPERANZA DE RESURRECCIÓN. El sentido es este: "Ojalá este tiempo en el que te irritas contra mí, me aguardaras en el Hades -porque allí la custodia es perfecta- y no te olvidaras completamente de mí, sino que establecieras un tiempo para mi custodia allí". Pero Job ha dado una razón por la que desea la muerte: "Sin sufrimientos, allí guardado, esperaré la resurrección". Efectivamente, si un hombre muere una vez cumplidos los días de esta vida, no marcha hacia la aniquilación, sino que vive en su alma guardando la resurrección. Olimpiodoro, Comentarios al libro de Job, 14, 13-14.

14, 18-19   El monte acabará por caer

LA SOBERBIA SE YERGUE COMO UNA MONTAÑA, SÓLO PARA CAER. Hemos de ver en el monte al demonio o al hombre soberbio que se engríe arrogantemente contra Dios, que quiere acostumbrase tanto que se precipita de cabeza y, estrellándose, se reduce a la nada convertido en polvo. Comparo con la roca a quienes, debiendo afincarse en el bien a semejanza de las piedras que permanecen fijas en el suelo, por propia voluntad se han vuelto necios y de corazón duro, y presumen de detestar el lugar que les corresponde por sus propios méritos. Serán rebajados al lugar digno de ellos. Las aguas, que siempre corren río abajo y por las que a veces vienen los desastres, representan a los poderes enemigos, tempestades y riadas del mundo. Y digo que estas aguas triturarán con un golpear incesante a los hombres que presumen de ser invencibles por sí mismos, que confían en su poder, por lo que se parecen a las rocas. Y pienso que la tierra son aquellos que no huyen de las tentaciones peligrosas y se exponen a la caída. Felipe el Presbítero, Comentarios al libro de Job, 14.

14, 20-22   Sólo él soporta la angustia

LA IGNORANCIA COMO CAUSA PRINCIPAL DE LA MISERIA. "El hombre -dice Job- es castigado, y aunque tenga muchos hijos no los conoce, ya que después de su muerte, el hombre se ve privado muchas veces de aquella dicha de la que, cuando estaba vivo, disfrutó. ¿Qué utilidad puede reportar el dejar hijos, cuando uno mismo ha desaparecido?" ¿Lo ves? Una y otra vez Job insiste en el carácter efímero de la vida y el no poder ya cambiar ni regresar a esta vida. Concedamos -viene a decir él- que deja hijos, pero en todo caso él no tiene conocimiento de la fortuna de ellos; no tiene conocimiento de si son muchos o son pocos los descendientes. ¿Qué es más doloroso? ¿Ignorar uno mismo los éxitos propios, o caminar en soledad con la conciencia de su propia desdicha? Y si algún bien está a punto de sobrevenirle después de su muerte, esto ni lo sabe ni lo sabrá; sólo sabe que sus carnes sufrieron y que su alma sufrió en él. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 14, 20-22.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 124-127
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez