Job suplica a Dios conocer sus propios pecados


13"Callad un momento, que pueda hablar yo, me pase lo que me pase; 14voy a poner mi carne entre los dientes, voy a mostrar mi alma entre las manos. 15Aunque Él pueda matarme, seguiré esperando en Él, sólo quiero defender mi causa en su presencia.
16Esto sería ya mi salvación, porque ante Él no comparece el impío.
17Escuchad atentamente mis palabras, prestad oído a mi exposición.
18Mirad, he preparado bien mi defensa pues sé que soy inocente.
19¿Quién quiere pleitear conmigo? Estoy dispuesto a enmudecer y morir.
20Sólo dos cosas pido que no me hagas, y no me esconderé de tu rostro:
21Que alejes de mí tu mano, y que no me espante tu terror.
22Después llamame y yo responderé, o hablo yo y Tú me contestarás.
23¿Cuántas son mis culpas y pecados? Mi delito y mi pecado házmelos saber.
24¿Por qué me escondes tu rostro y me tratas como a tu enemigo?
25¿A una hoja que el viento se lleva vas a amedrentar, a una paja seca vas a perseguir?
26Apuntas en mi contra reproches amargos, me imputas pecados de la juventud, 27pones en cepos mis pies, vigilas todos mis pasos, examinas las huellas de mis pies.
28Pero el hombre se deshace como leño podrido, como vestido carcomido de la polilla" (Job 13, 13-28).

13, 13-14   Voy a mostrar mi alma entre las manos

CONSUELO DE JOB. "Como aquellos -dice Job- que, devorándose a sí mismos, encuentran un alivio; como los que devorándo sus propias carnes encuentran un cierto consuelo en los sufrimientos, así también yo al expresarme de esta manera". "Tomaré -dice él- mi alma entre mis manos"..., es decir, me destruiré como los que se quitan la vida a sí mismos, del mismo modo también yo me procuraré el alivio, esto me servirá de consuelo. Ahora bien, si Dios no me destruye, mi consuelo es éste: el poder expresarme. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 13, 13-14b. 

13, 15    Quiero defender mi causa

FE ABSOLUTA. Estas palabras significan: "Aunque me mate, ni mi esperanza ni mi fe en Él sucumbirán". ¡Oh admirable hombre, que, aun estando condenado a muerte, alaba a su verdugo y vuelve sus ojos a Él!. Es más, Job sabía que, aunque le hubieran arrebatado la vida, el mismo que es el Señor de Abrahán, se la habría devuelto. Creía que Dios era capaz de devolver la vida a quienes habían muerto. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 13, 15.

13, 16   Esto sería ya mi salvación

PALABRAS SINCERAS DE JOB. No callaré, dice [Job], sino que seguiré hablando y os confundiré en su presencia, y esto me llevará a la salvación, pues ningún engaño podrá presentarse frente a Dios, es decir: "Esto será para mí un consuelo, pues ninguna falsedad podrá presentarse en su presencia". ¿Veis cómo no hablo como vosotros, con segunda intención? Yo sé que en Dios no hay nada engañoso". Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 13, 15b-16.

13, 17-19   Sé que soy inocente

CONFIANZA DE JOB EN DIOS. El Señor está cerca, se dice, de quienes lo invocan, lo que significa que Dios es benévolo con ellos. "Por lo tanto, escuchad, dice Job, lo que voy a decir: cuando hable, tendré un juicio benévolo por parte de Dios, que es justo y verdadero. Confiado en su verdad, tengo fe en que se mostrará que digo cosas más justas que vosotros". O también puede interpretarse así: estoy cerca de mi juicio, es decir, estoy preparado para sufrir lo que Dios decida; confiado en su verdad espero ser considerado un hombre justo. Olimpiodoro, Comentarios al libro de Job, 13, 17-18.

13, 20-21   Sólo dos cosas pido

UNA SÚPLICA POR LA LLEGADA DEL TIEMPO DE LA GRACIA Y LA REDENCIÓN. ¿Qué debemos entender aquí por "rostro" de Dios, sino la firmeza con la que al mirar los pecados los castiga? De esta firmeza nadie puede esconderse, ni siquiera el justo, si no se obtienen las dos cosas que pide y a las que se refiere a continuación: "Que alejes de mí tu mano, y que no me espante tu terror". Mediante la voz de la profecía, ¿qué pide con estas dos cosas sino el tiempo de gracia y de la redención? La Ley mantuvo al pueblo bajo la amenaza del castigo, de modo que quien pecaba contra ella recibía de forma inmediata el castigo de la muerte. El pueblo de Israel servía al Señor no por amor, sino por temor. Ahora bien, con temor no es posible cumplir la justicia, porque como dice Juan: "El amor perfecto echa fuera el temor". Pablo consuela a sus hijos adoptivos diciéndoles: "No recibisteis un espíritu de esclavitud para estar de nuevo bajo el temor, sino que recibisteis un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: ¡Abba, Padre!". Por eso, Job, que da voz al género humano, deseando superar la dureza de la amenaza legal y anhelando pasar del temor al amor, suplica a Dios todopoderoso que le conceda esas dos cosas: "Que alejes de mi tu mano, y que no me espante tu terror", es decir, aleja de mí la dureza del castigo, quítame el peso del temor, e, irradiando la gracia de tu amor, infunde en mí el espíritu de seguridad. Si el castigo y el temor no se alejan de mí, sé que no podré ocultarme el rigor de tu juicio, porque a tus ojos no puede ser justo quien te sirve por temor y no por amor. De esta manera, Job busca la presencia misma de su Creador, de forma casi familiar y corporal, para poder escuchar, gracias a esa presencia, lo que ignora, y ser escuchado en lo que sabe. Gregorio Magno, Libros morales, 11, 40, 54-41, 55.

13, 22-24   Mi delito y mi pecado házmelos saber

LA ANGUSTIOSA PRISIÓN DE JOB. "¿Por qué -dice Job- no presentas con claridad las cosas?" Por qué no dices: "¿Te castigo por este motivo?" Conocer la causa del castigo produce alivio no pequeño para los que son castigados. Por eso dice Job: "Hazme saber mis pecados", pero Dios no podrá darlos a conocer. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 13, 24-25b.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 118-121
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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