la vida humana es frágil y breve


1"Un hombre nacido de mujer, corto de días, harto de tormentos, 2brota como flor y se marchita, y huye como sombra sin pararse.
3¿En un ser así pones tus ojos y lo conduces a juicio frente a ti?
4¿Quién podrá encontrar pureza en lo impuro? Nadie
5¿Si sus días están fijados y el número de sus meses depende de ti, si Tú marcas el límite que no puede traspasar, 6aparta de él tus ojos y déjale, hasta que cumpla, como jornalero, su jornada" (Job 14, 1-6).

14, 1-2   El hombre nacido de mujer

SITUACIÓN DE LA HUMANIDAD TRAS LA CAÍDA. "El hombre nacido de mujer es corto de días", porque se le ha ordenado volver a la tierra. En cuanto "harto de tormentos", [Job piensa] en el momento en el que el hombre recibió la orden de cumplir el mandato, pero quebranta ese mandato. Entonces, "brota como flor y se marchita y huye como sombra sin pararse"; floreció en el paraíso hasta el punto de imponer el nombre a todos los animales. Sin embargo, "huye sin pararse" cuando fue tentado con el engaño del dragón. Entonces, [el hombre] "huyó como una sombra", pues al encontrarse desnudo se ocultó lejos de Dios y se escondió debajo de un árbol del paraíso. Cuando Dios lo llamó: "Adán, ¿dónde estás?", no salió... Así pues, nuestra esperanza fue destruida, y como había sido arrojado fuera del paraíso, el hombre fue despojado de sus bienes y pereció por completo, porque de un solo golpe fue condenado como perverso, sin dejarnos a nosotros ninguna esperanza de juicio. En efecto, cuando existe esperanza de juicio también la hay de victoria. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 16, 14, 1-2.

14, 3   Lo conduces a juicio

UNA EVALUACIÓN DEL PODER DE DIOS Y DE LA FRAGILIDAD HUMANA. Más arriba, Job ha considerado el poder de Dios todopoderoso y la propia debilidad; ha traído ante sus ojos a Dios y así mismo; ha pensado en quién y ante quién comparece para ser juzgado. Por un lado ha visto al hombre y por otro al Creador, es decir, al polvo y a Dios, y rectamente ha dicho: "¿En un ser así pones tus ojos?". Para Dios todopoderoso "poner los ojos en alguien" significa declarar el juicio y ver a quién castigar. Es como si tuviese los ojos cerrados cuando no quiere ver a quién castigar. De ahí que, en seguida, sobre el mismo juicio, añada: "¿Y lo conduces a juicio frente a ti?". Como a contemplado a Dios que viene a juzgar, considera de nuevo su propia debilidad. Ve que, por sí mismo, no puede quedar limpio él, que para poder existir ha salido de la inmundicia. Gregorio Magno, Libros morales, 11, 51, 69.

14, 4-5   ¿Pureza en lo impuro?

IMPUREZA Y MISERIA. ¿Ves cómo otra vez Job se refugia en la condición de la naturalea humana? "Porque no es posible -dice él- ser puro", "no sólo por la fragilidad y la brevedad de la vida, ni sólo por el desaliento que abunda en la vida humana, sino sobre todo porque no es posible ser puro; apártate de mí, dice, para que pueda disfrutar de paz y me goce con mi vida como un obrero. Otra vez se refiere a lo que es efímero, penoso, miserable causante de fatiga; haz, Señor, que el que se atormenta por sus trabajos y sufre pueda estar en paz. Y a continuación manifiesta que el hombre es más desdichado que todos los demás seres: más infeliz que los árboles, los ríos y el mar. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 14, 4-6.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 122-123
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Job suplica a Dios conocer sus propios pecados


13"Callad un momento, que pueda hablar yo, me pase lo que me pase; 14voy a poner mi carne entre los dientes, voy a mostrar mi alma entre las manos. 15Aunque Él pueda matarme, seguiré esperando en Él, sólo quiero defender mi causa en su presencia.
16Esto sería ya mi salvación, porque ante Él no comparece el impío.
17Escuchad atentamente mis palabras, prestad oído a mi exposición.
18Mirad, he preparado bien mi defensa pues sé que soy inocente.
19¿Quién quiere pleitear conmigo? Estoy dispuesto a enmudecer y morir.
20Sólo dos cosas pido que no me hagas, y no me esconderé de tu rostro:
21Que alejes de mí tu mano, y que no me espante tu terror.
22Después llamame y yo responderé, o hablo yo y Tú me contestarás.
23¿Cuántas son mis culpas y pecados? Mi delito y mi pecado házmelos saber.
24¿Por qué me escondes tu rostro y me tratas como a tu enemigo?
25¿A una hoja que el viento se lleva vas a amedrentar, a una paja seca vas a perseguir?
26Apuntas en mi contra reproches amargos, me imputas pecados de la juventud, 27pones en cepos mis pies, vigilas todos mis pasos, examinas las huellas de mis pies.
28Pero el hombre se deshace como leño podrido, como vestido carcomido de la polilla" (Job 13, 13-28).

13, 13-14   Voy a mostrar mi alma entre las manos

CONSUELO DE JOB. "Como aquellos -dice Job- que, devorándose a sí mismos, encuentran un alivio; como los que devorándo sus propias carnes encuentran un cierto consuelo en los sufrimientos, así también yo al expresarme de esta manera". "Tomaré -dice él- mi alma entre mis manos"..., es decir, me destruiré como los que se quitan la vida a sí mismos, del mismo modo también yo me procuraré el alivio, esto me servirá de consuelo. Ahora bien, si Dios no me destruye, mi consuelo es éste: el poder expresarme. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 13, 13-14b. 

13, 15    Quiero defender mi causa

FE ABSOLUTA. Estas palabras significan: "Aunque me mate, ni mi esperanza ni mi fe en Él sucumbirán". ¡Oh admirable hombre, que, aun estando condenado a muerte, alaba a su verdugo y vuelve sus ojos a Él!. Es más, Job sabía que, aunque le hubieran arrebatado la vida, el mismo que es el Señor de Abrahán, se la habría devuelto. Creía que Dios era capaz de devolver la vida a quienes habían muerto. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 13, 15.

13, 16   Esto sería ya mi salvación

PALABRAS SINCERAS DE JOB. No callaré, dice [Job], sino que seguiré hablando y os confundiré en su presencia, y esto me llevará a la salvación, pues ningún engaño podrá presentarse frente a Dios, es decir: "Esto será para mí un consuelo, pues ninguna falsedad podrá presentarse en su presencia". ¿Veis cómo no hablo como vosotros, con segunda intención? Yo sé que en Dios no hay nada engañoso". Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 13, 15b-16.

13, 17-19   Sé que soy inocente

CONFIANZA DE JOB EN DIOS. El Señor está cerca, se dice, de quienes lo invocan, lo que significa que Dios es benévolo con ellos. "Por lo tanto, escuchad, dice Job, lo que voy a decir: cuando hable, tendré un juicio benévolo por parte de Dios, que es justo y verdadero. Confiado en su verdad, tengo fe en que se mostrará que digo cosas más justas que vosotros". O también puede interpretarse así: estoy cerca de mi juicio, es decir, estoy preparado para sufrir lo que Dios decida; confiado en su verdad espero ser considerado un hombre justo. Olimpiodoro, Comentarios al libro de Job, 13, 17-18.

13, 20-21   Sólo dos cosas pido

UNA SÚPLICA POR LA LLEGADA DEL TIEMPO DE LA GRACIA Y LA REDENCIÓN. ¿Qué debemos entender aquí por "rostro" de Dios, sino la firmeza con la que al mirar los pecados los castiga? De esta firmeza nadie puede esconderse, ni siquiera el justo, si no se obtienen las dos cosas que pide y a las que se refiere a continuación: "Que alejes de mí tu mano, y que no me espante tu terror". Mediante la voz de la profecía, ¿qué pide con estas dos cosas sino el tiempo de gracia y de la redención? La Ley mantuvo al pueblo bajo la amenaza del castigo, de modo que quien pecaba contra ella recibía de forma inmediata el castigo de la muerte. El pueblo de Israel servía al Señor no por amor, sino por temor. Ahora bien, con temor no es posible cumplir la justicia, porque como dice Juan: "El amor perfecto echa fuera el temor". Pablo consuela a sus hijos adoptivos diciéndoles: "No recibisteis un espíritu de esclavitud para estar de nuevo bajo el temor, sino que recibisteis un Espíritu de hijos de adopción, en el que clamamos: ¡Abba, Padre!". Por eso, Job, que da voz al género humano, deseando superar la dureza de la amenaza legal y anhelando pasar del temor al amor, suplica a Dios todopoderoso que le conceda esas dos cosas: "Que alejes de mi tu mano, y que no me espante tu terror", es decir, aleja de mí la dureza del castigo, quítame el peso del temor, e, irradiando la gracia de tu amor, infunde en mí el espíritu de seguridad. Si el castigo y el temor no se alejan de mí, sé que no podré ocultarme el rigor de tu juicio, porque a tus ojos no puede ser justo quien te sirve por temor y no por amor. De esta manera, Job busca la presencia misma de su Creador, de forma casi familiar y corporal, para poder escuchar, gracias a esa presencia, lo que ignora, y ser escuchado en lo que sabe. Gregorio Magno, Libros morales, 11, 40, 54-41, 55.

13, 22-24   Mi delito y mi pecado házmelos saber

LA ANGUSTIOSA PRISIÓN DE JOB. "¿Por qué -dice Job- no presentas con claridad las cosas?" Por qué no dices: "¿Te castigo por este motivo?" Conocer la causa del castigo produce alivio no pequeño para los que son castigados. Por eso dice Job: "Hazme saber mis pecados", pero Dios no podrá darlos a conocer. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 13, 24-25b.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 118-121
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Job critica las palabras de sus amigos


1"Todo esto han visto mis ojos, mis oídos lo han escuchado y lo han entendido bien.
2Como vosotros, también yo lo sé; que no soy más simple que vosotros.
3Pero es al Omnipotente a quien me dirijo, con Dios mismo quiero disputar.
4Que vosotros todo lo maquilláis con mentiras, sois médicos sin fundamento.
5Quien os enmudeciera del todo os haría sabios.
6Escuchad, por favor, mi defensa, atended a las razones de mi boca.
7¿Vais a hablar a favor de Dios con mentiras, en su defensa diréis falsedades?
8¿Así pensásis defender su causa, disputar así en su favor?
9Sería bueno que os examinara Él. ¿O pensáis que se le puede engañar como se engaña a un hombre?
10Os lo demandará severamente si en secreto os mostráis parciales.
11¿Acaso no os sobrecoge su majestad, no pesa sobre vosotros su terror?
12Vuestras máximas son proverbios de ceniza, respuestas de barro, vuestras réplicas" (Job 13, 1-12). 

13, 1-2   Todo esto han visto mis ojos

VER, OÍR Y ENTENDER. Lo que había de suceder, Job lo veía presente en Aquel para quien ni el futuro llega ni el pasado se aleja, porque todo está simultáneamente presente ante sus ojos. Y como lo que había de suceder, unas veces lo vio en forma de obras y otras en forma de palabras, rectamente añade: "Todo esto han visto mis ojos, mis oídos lo han escuchado". Pero como los dichos son inútiles si carecen de sentido, oportunamente se indica enseguida: "Y lo han entendido bien". Cuando algo se muestra a la vista o al oído, si no se puede entender, apenas tiene valor como profecía. El faraón vio en sueños lo que iba a suceder a Egipto, pero como no comprendía lo que veía, no fue considerado profeta. El rey Baltasar vio un dedo de la mano que escribía en la pared, pero no fue profeta porque no comprendió el sentido de lo que veía. Por eso, para probar que el santo Job poseía el espíritu de profecía, no sólo se afirma que vio y oyó, sino también que entendió. Este entendimiento no le lleva al orgullo, tal como atestiguan las palabras que añade a continuación: "Como vosotros, también yo lo sé; porque no soy más simple que vosotros". Al hablar así, da ha conocer la gran humildad que posee quien niega ser más simple que aquellos a los que supera ampliamente con su vida santa. Gregorio Magno, Libros morales, 11, 20, 31-21, 32.

13, 6-7   ¿Vais a hablar a favor de Dios con mentiras?

DIOS OYE LAS PALABRAS NECIAS. Considerad, pues, ahora lo que voy a decir para refutaros y juzgar si me expreso juiciosamente. ¿Acaso no habláis delante del Señor y pronunciáis en su presencia palabras engañosas? ¿No os dais cuenta de que Dios oye vuestras palabras? ¿Cómo, entonces, si os oye, osáis hablar en contra de la verdad? Observad, además, estas palabras que proceden de un hombre irreprochable y sincero, cómo en todo momento y lugar [Job] censura la mentira, aun cuando haya quien parezca hablar en nombre de Dios. Por eso él dice todo lo que siente con verdad y francamente, por lo cual también Dios le aprueba, ya que Él mismo es la verdad. La mentira es, en efecto, cosa del demonio, como dice el Salvador. Olimpiodoro, Comentario al libro de Job, 13, 6-7.

13, 8-10   Os lo demandaré severamente

DIOS CASTIGA LA PARCIALIDAD. "Si Dios sigue vuestras huellas", dice Job. Vosotros, los que ahora habláis, si el tema que se juzga os afectara directamente, no hablaríais de esta forma, es decir, si estuvierais en mi situación y Dios examinase minuciosamente vuestros asuntos, no seríais jueces como lo sois ahora; o también de otra forma; he aquí lo que digo: no podéis convertiros en jueces de mis palabras los que habláis así; pues -viene a decir Job- aunque os extendáis en más palabras y hagáis todo lo posible en hablar en favor de Dios, no por eso dejará de reprocharos menos y de pediros cuentas y explicaciones. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 13, 8-10a.

13, 11-12   ¿No pesa sobre vosotros su terror?

ATERRORIZADOS POR DIOS. El autor parece afirmar que, por el temor a Dios y por el terror que inspira, vosotros debéis evitar el pronunciar un reproche. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 13, 11.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 115-118
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez