Job reconoce la omnipotencia de Dios y piensa en la justicia divina


7"Pero pregunta a las bestias y te instruirán, a las aves del cielo y te informarán, 8a los reptiles de la tierra y te enseñarán, te lo explicarán los peces del mar. 
9¿Quién no sabe de entre todos estos seres que es la mano del Señor quien lo ha hecho?
10En su mano está el alma de todo ser viviente y el espíritu de toda carne.
11¿No distingue el oído las palabras y el paladar los alimentos?
12En los ancianos está la sabiduría y en los muchos años la inteligencia.
13De Dios es la sabiduría y la fuerza, suyos son la inteligencia y el consejo.
14Lo que Él destruye, no se restaura; a quien encierra, nadie puede librarlo.
15Si retiene las aguas, viene la sequía, si las suelta, arruinan la tierra.
16Dios tiene fuerza e ingenio, suyos son el seducido y el seductor.
17Él hace desvariar a los consejeros y enloquecer a los jueces.
18Despoja las insignias de los reyes y les ciñe la cintura con cadenas.
19Él hace desvariar a los sacerdotes y derriba a los poderosos; 20quita el habla a los que están seguros, y a los ancianos arranca el juicio.
21Vierte desprecio sobre los nobles y suelta el cinturón de los más fuertes.
22Descubre las tinieblas desde su profundidad, y convierte en luminosidad las sombras.
23Engrandece a las naciones y luego las destruye; ensancha los pueblos y los dispersa.
24Quita el entendimiento a los jefes del país y los hace vagar por el desierto sin rumbo; 25van palpando en las tinieblas, sin luz, se tambalean como borrachos (Job 12, 7-25).

12, 11   ¿No distingue el oído las palabras?

EL DON DE LA RAZÓN HUMANA. "La mente aprecia las palabras, el paladar saborea los manjares". Esto quiere decir: "Si los seres que carecen de razón saben estas cosas, con más razón nosotros, los que tenemos inteligencia y no sólo paladar para comer, como ellos". O también quiere decir lo siguiente: "Porque no soy un ser sin inteligencia, sé esto; y así como Dios nos ha dado un paladar para gustar las comidas, así también nos dio una inteligencia para tomar decisiones y el tiempo para adquirir la ciencia". Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 12, 11a.

12, 12-13   La inteligencia y el consejo

SE REQUIERE TIEMPO PARA ENTENDER. "En el correr de los años -dice- se adquiere sabiduría y a lo largo de la vida se adquiere la ciencia". En este pasaje Job indica que la razón es connatural a los hombres lo mismo que el comer, y por eso dice también al principio: "¿Sois acaso vosotros sólo los (únicos) hombres?" "Mientras yo sea hombre -dice Job- tengo capacidad para entender lo mismo que vosotros". "A lo largo de la vida -dice- se adquiere la ciencia". Me parece que se refiere a ellos, [sus amigos]. "No penséis -dice- que habéis hallado ya todo, pues aunque tengamos una inteligencia que analiza, sin embargo necesitamos un tiempo amplio para encontrar algo". "Pero en Él está la sabiduría -dice- y el poder; en Él la inteligencia y el consejo". "Toda sabiduría -dice- está en Dios, está en Él de forma total y sin necesidad de tiempo"... ¿Acaso porque sabemos esto y lo demás allá, ya por eso sabemos todo? Sabemos que los necios son castigados, pero he aquí que también yo sé que, aún siendo justo, soy castigado, de forma que se necesita un palzo de tiempo para entender esto. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 12, 11.

12, 16-17   Dios tiene fuerza e ingenio

LA FUERZA, EL CONOCIMIENTO Y LA JUSTICIA DE DIOS. Poco antes había dicho: "De Dios es la sabiduría y la fuerza"; ahora, sin embargo, afirma: "Dios tiene fuerza e ingenio". Como Dios todopoderoso, según el misterio de su misericordia, se hizo hombre y trajo primero la enseñanza de la masedumbre y, después, en el juicio, mostrará la grandeza de su fortaleza, es correcto recordar la sabiduría antes que la fortaleza cuando se dice del Unigénito del Padre: "De Dios es la sabiduría y la fuerza"... Si todo el que intenta seducir a su prójimo es inicuo y si la Verdad dice a los inucuos: "Jamás os he conocido: apartaos de mí, los que obráis la inquidad", ¿cómo dice ahora que el seductor es el Señor? Cuando se dice de Dios "conocer" una veces significa "ser de", otras "aprobar". De Dios es el inicuo porque, conociéndolo, lo juzga (no podría juzgar la impiedad de los inicuos si no los conociese), y, sin embargo, no lo conoce porque no aprueba sus obras. Es suyo, por tanto, en cuanto no escapa a su juicio, pero no lo conoce en cuanto , según su particular sabiduría, no lo aprueba... Si el mismo Unigénito del Padre eterno, por anunciar los bienes eternos al hacerse hombre, fue llamado "Ángel del gran consejo", es correcto que consideremos consejeros a los predicadores que ofrecen a sus oyentes el consejo de la vida. Pero cuando un predicador anuncia los bienes eternos para obtener un beneficio temporal, es evidente que se inclina hacia el desvarío, porque tiende con su trabajo hacia aquello que debía evitar con la rectitud de su mente. Rectamente se añade: "Y enloquecer a los jueces". Todos los que están puestos al frente para examinar el comportamiento de los demás, reciben el nombre de jueces. Pero cuando el que preside no examina con solicitud la vida de los súbditos y no sabe cómo tendría que corregirlos, entonces el juez enloquece, ya que debiendo juzgar las malas acciones, ni siquiera sabe las que ha de juzgar. Gregorio Magno, Libros morales, 11, 11, 17-12, 20.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 110-114
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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