el gozo del arrepentimiento


13"Si tú enderezas el corazón y diriges tus manos hacia Dios, 14si alejas la maldición de tus manos y no admites en tu tienda la injusticia, 15entonces alzarás tu rostro limpio, estarás seguro, no sentirás temor.
16Olvidarás todas tus penas, como agua que pasó la recordarás.
17Como el mediodía brillará tu vida y la oscuridad se tornará en mañana radiante (Job 11, 13-20).

11, 13-14   Si alejas la maldición

UN CONSEJO HIPÓCRITA. Los tiempos aquí están cambiados, pero el significado es éste: "Si me obedeces, extiende tus manos hacia mí en oración con un corazón puro y ya nunca más delinquirás ni transgredirás la ley, además se te cumplirán las cosas que Sofar dice a continuación". Parece que Sofar dirige una exhortación a Job; a no ser que él mismo esté golpeándose el pecho como quien es castigado por su pecado. Olimpiodoro, Comentarios al libro de Job, 11, 13-14.

11, 15   No sentirás temor

LA IGNORANCIA DE SOFAR. Puesto que Job había dicho que "el cambio era imposible: Si me lavo en la nieve, tu me sumerges suficientemente en la fosa", por eso dice Sofar: "Entonces brillará tu rostro como agua pura". Todas las demás palabras de Sofar son hermosas, pero repetir constantemente que todas las desgracias de Job son fruto de sus pecados, eso está mal; y exhortarle a que cambie hacia la virtud -pues Job no estaba en el vicio-, eso era un signo de ignorancia propio de quienes no han entendido nada. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 11, 15-16.

11, 16   Olvidarás todas tus penas

LAS AFLICCIONES DE JOB ACABARÁN. "Como agua que pasó serás conducido". Es decir, tus tribulaciones te abandonarán de inmediato como agua de lluvia, que después de llover también desaparece. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 11, 16.

11, 19-20   Sin que nadie te inquiete

LAS PALABRAS HIPÓCRITAS DE SOFAR. Quien busca la gloria de este mundo, teme ser despreciado. Quien ansía siempre acumular, teme siempre perder. A quien le conforta recibir, el abandonar ciertamente le destruye; como está ligado a cosas cambiantes y perecederas, yace en bajezas alejado de la fortaleza de la seguridad. Por el contrario, quien fija el deseo sólo en la eternidad, no se exalta con la prosperidad ni se abate con la adversidad. Como no hay nada que desee en este mundo, tampoco teme nada de este mundo... Se debe además saber que los malvados, cuando predican cosas rectas, es muy difícil que no saquen fuera lo que escondidamente desean. Por eso, Sofar añade al momento: "Y muchos buscarán tu rostro". Los justos no se mantienen en los caminos estrechos de la inocencia para que otros les supliquen. Tanto los herejes como cualquier otro malvado, como vive entre los hombres con una aparente inocencia, quieren que la gente les considere intercesores en favor de otros hombres. Cuando hablan, tratan de cosas santas que ellos mismos desean y se las prometen a otros a lo grande; y, mientras exponen las realidades celestes, en sus promesas manifiestan expontáneamente lo que aman. Pero para que al prometer cosas terrenas no se descubra lo que verdaderamente son, recurren prontos a palabras de rectitud. De ahí que enseguida añada: "Mas los ojos de los malvados languidecen; todo refugio les fracasa". Que con el nombre de "ojos" se designa la fuerza de la intención, queda atestiguado por el evangelio de la Verdad al decir: "Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso", ya que si una intención limpia precede nuestro actuar, aunque a los hombres parezca otra cosa, el cuerpo de la acción que le sigue se manifestará limpio a los ojos del Juez interior. Los ojos de los malvados son las intenciones de los deseos carnales que hay en ellos. Languidecen, porque descuidan las realidades eternas y se ocupan sólo de las cosas transitorias... ¿Qué espera aquí el pecador, con todos sus pensamientos, sino superar a otros en poder, estar por encima de todos en abundancia de bienes materiales, someter a los adversarios dominándolos, ganarse la admiración de los aduladores, desahogar la ira a placer, mostrarse benigno con el que alaba, ofrecer a la gula todo cuanto apetezca, dar cumplimiento a todo lo que mandan las pasiones? Gregorio Magno, Libros morales, 10, 21, 39-24, 42.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 106-108
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario