oración pidiendo un breve alivio antes de morir


18"¿Por qué me sacaste del seno materno? Habría muerto y nadie me habría visto.
19Sería como si no hubiera existido, trasladado del vientre a la tumba.
20¿No me quedan pocos días de vida? Apártate de mí para poder disfrutar un poco, 21antes de partir para no volver al país de tinieblas y sombras, 22a la región tenebrosa de sombras y desorden, donde hasta la claridad es oscura" (Job 10, 18-22).

10, 18-22   Apártate de mí para poder disfrutar un poco

JOB CONSTITUYE UN EJEMPLO PARA TODOS. No carece de motivo el que el justo suplique el cese de sus pruebas, para evitar que muchos sean escandalizados al ver cómo termina su vida en pruebas y tristezas. Por eso dice Job: "Antes de partir para no volver", evidentemente a esta vida humana. "Porque si yo volviera aquí abajo y recibiera la retribución de mis fatigas, no me fatigaría tanto ni renunciaría a luchar hasta la muerte por mis pruebas. Quienes aquí abajo conocen de verdad mi justicia desearán que, si vuelvo aquí abajo, reciba mi premio. Pero al verme morir en las pruebas presentes, puede que piensen que Job es un malvado o que nada útil resulta de su justicia". Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 13, 10, 20-22.

MODELO DE HUMANIDAD Y HOMBRÍA. Cualquiera podría pensar que estas palabras son producto de la desesperación, pero tal idea se ve refutada por lo que ha dicho Dios: "¿Crees que te he tratado así por otra razón que no sea la de mostrar que eres justo? Job, que hace poco había dicho: "Si soy impío, ¡ay de mí!", no pretende contradecir a Dios, pero si poner de manifiesto la amargura de su vida. Esto no lo haría un hombre malo, ya que para tal persona vivir es un placer. A demás, Job quiere también mostrar con claridad a sus amigos la razón por la que no murió en el momento en que salía del vientre: evidentemente porque iba a ser un ejemplo de fortaleza. Según otra interpretación, aquí se está indicando la vida en la carne, según escribe Pablo: "Si hemos puesto nuestra esperanza solamente en esta vida, somos los más dignos de compasión de entre todos los hombres". Job conoce tanto lo dulce como lo amargo de la vida. Nadie que está muerto para la carne encuentra placer en la riqueza, en la intemperancia, y tampoco se atribula en situaciones penosas. Job, pues, tuvo experiencia de esta vida y sus placeres, pues tuvo muchos y hermosos hijos, y fue rico y gozó de salud su cuerpo. Cuando la suerte de sus asuntos cambió hacia el lado opuesto, experimentó también la adversidad y conoció por los hechos mismos la vanidad de aquellas cosas. Por eso Job nos enseña que no hay que anhelarlas cuando dice: "¿Para qué me sacaste del vientre materno y no morí sin que ningún ojo me viera, como si no hubiera existido?".
   Job profiere estas palabras a la manera de una súplica. Y es que las desdichas que le agobian resultaban no ser pequeñas y tampoco soportaba los dolores sin conocerlos, porque esto no sería fortaleza... Pero Job nos enseña que aguantaba gracias al poder de Dios, y por eso suplica agradecido. Esto también lo dice Pablo: "No soy yo, sino la gracia que hay en mí".
   Job quiere dar explicaciones "antes de marchar al lugar de donde no puede regresar". Así, pues, no hacía esta súplica por causa suya, sino para enseñar a sus amigos, los cuales creen que son malos quienes sufren pesares, y en cambio son justos quienes se ven libres de ellos. Job deseaba dotar de certeza su argumentación aludiendo a su propio litigio con Dios. No hay que pensar que Job niega la resurrección de los muertos, sino que habla de un lugar donde no hay luz ni puede verse vida mortal. Incluso encontrándose en medio de los dolores, este hombre de extraordinaria fortaleza hablaba de la vida futura como un heraldo.
   Por eso Job no negaba la resurrección cuando decía: "Antes de marchar a un lugar de donde no he de regresar". Habla de una tierra de eternas tinieblas, oscura y tenebrosa, donde no hay luz ni vida mortal, adscribiéndose el santo a sí mismo la parte peor, pues no sería adecuado que Job dijera: "Antes de estar en el reino de los cielos y en la tierra que tú, Dios, nos has prometido". Además, Job quiere instruir a sus oyentes acerca del juicio final, pues ya no habrá posibilidad de corregir nuestras acciones. Dídimo el Ciego, Comentarios al libro de Job, 10, 18-22.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 101-102
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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