Job se extraña de que su aflicción sea querida por Dios


1Mi alma siente hastío de vivir, daré rienda suelta a mis quejas, hablaré entre las amarguras de mi alma.
2He de decir a Dios: No me condenes, dame a conocer por qué te querellas contra mí.
3¿Es que te agrada oprimirme, despreciar la obra de tus manos, y favorecer los planes de los impíos?
4¿Acaso son de carne tus ojos, o ves como ven los hombres?
5¿Son tus días como los días de los mortales, tus años como los de los hombres?
6¿Por qué bucas mi falta y mi pecado investigas, 7aun sabiendo que no soy culpable y que no hay quien me libre de tus manos?
8Tus manos me han moldeado, me han formado con perfección, y luego ¿vas a destruirme?
9Recuerda que me has moldeado de arcilla y que al polvo me harás volver.
10Me has vertido como leche y como queso me has cuajado.
11Me has vestido de piel y carne, de huesos y nervios me has tejido.
12Me has agraciado con la vida y tu providencia ha guardado mi aliento.
13Pero algo has mantenido oculto en tu corazón; he sabido lo que había dentro de Ti.
14Si pecaba me observabas y no dejabas pasar mi falta.
15Si soy culpable, ¡ay de mí!; si es justo, no puedo alzar la cabeza, estando saturado de ignominia y saciado de aflicción.
16Si me levanto me darás caza como a un león y volverás a mostrar tus poderes contra mí; 17renovarás contra mí tus ataques, multiplicarás tu indignación conmigo; tropas de refresco vendrán contra mí (Job 10, 1-17). 

10, 1   Hastío de vivir

JOB EXPRESA SUS TEMORES. Y más arriba Job había dicho: "Que no le respondería a Dios, ni una sola vez entre mil". ¿Cómo es que Job habla de esta manera aquí? "En amargura de alma", dice; de forma que no son palabras suyas, sino de la amargura, por cuanto es posible decir algo al margen de la razón. ¿Qué quiere decir: "Si hubiera uno que juzga desde arriba en medio de nosotros"? No para examinar su vida a fondo y para demostrar que sufre injustamente... No dice ahora esto Job, pues ya dijo anteriormente muchas veces que era por causa de su iniquidad, sino "la presión persistente me abruma", dice él, como cuando Isaías dice: "Tú te irritaste y nos desviamos del camino", y de nuevo en otro lugar: ¿"Por qué nos dispersaste lejos de tu camino"? "Esto es lo que temo, dice Job, caer o zozobrar; yo temía algún día ser obligado a decir algo blasfemo, o incluso a suicidarme". Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 9, 32b-10, 1.

10, 2-3   ¿Por qué te querellas contra mí?

DUDAS GENERADAS POR EL TEMOR Y LA ANGUSTIA. A menudo, la mente del justo, para que esté más segura, tiembla muchísimo; y, mientras es probada con flagelos, se turba con la incertidumbre del juicio divino. Teme que todo lo que ahora padece sea el inicio de su condenación futura, y con el pensamiento interroga al Juez, porque en medio de los padecimientos duda de los méritos de su vida. Pero cuando evoca ante los ojos de la mente la virtud de la propia vida, es como si se convirtierá en motivo de consuelo ante el Juez, porque quien protege golpeando al que actúa inocentemente, nunca golpea para que se pierda. De ahí que ahora rectamente se diga: "Indícame por qué me juzgas así". Como si abiertamente dijera: "Como me juzgas golpeándome, muéstrame que con los golpes me das seguridad en el juicio"... Se dice en forma de interrogación para expresar una negación. Como si abiertamente dijera: "Tú que eres sumamente bueno, se que no consideras bueno oprimir al pobre con calumnias. Sé, por eso, que no es injusto lo que padezco, pero siento dolor porque ignoro las causas de tu justicia". Gregorio Magno, Libros morales, 9, 45, 69-46, 70.

10, 4-7   ¿Ves como ven los hombres?

PODEMOS ENCONTRAR REFUGIO SÓLO EN DIOS. "¿Juzgas las acciones? ¿Acaso algo puede pasar oculto a tu minucioso examen como pasa oculto a los hombres? ¿O es que tus años son pocos y desconoces lo que ha ocurrido antes de ti, y te es necesario examinar e investigar los hechos para saber que no cometí impiedad alguna?" Esto lo dice Job poniendo a Dios por testigo de su justicia y al mismo tiempo pidiendo gozar de la bondad de Dios. Los hombres, efectivamente, piden de forma semejante, pero Dios en su bondad examina a pocos entre la gente. "Sin embargo, si no cometí impiedad, dice Job, yo sé al menos en mi corazón que es imposible escapar a tu voluntad". Esto viene a significar lo siguiente: aunque yo no soy consciente [de mi pecado], prevalezca sin embargo, tu voluntad, pues ella conoce mejor que nosotros lo que nos atañe. El santo Job dice todas estas cosas para enseñarnos que en las tentaciones no hay que hacer más que buscar refugio en Dios y suplicar que Él, que es bueno, se apiade de su criatura. Olimpiodoro, Comenatrios al libro de Job, 10, 4-7. 

10, 8-9   Tus manos me han moldeado

LA DIGNIDAD HUMANANA DEPOSITADA ANTE DIOS. Quien afirma haber sido plasmado y hecho completamente por Dios, no deja lugar al príncipe de las tinieblas ni para el espíritu, ni para la carne. El ser plasmado se refiere a la imagen interna; el hecho por completo evoca el vestido de la carne que lleva. Se debe notar que, al afirmar que el hombre es plasmado por Dios, está presentando la dignidad de su condición ante la misericordia del Juez. Aunque todas las cosas han sido creadas por el Verbo, coeterno al Padre, sin embargo, del mismo relato de la creación se desprende la preeminencia del hombre respecto a todos los animales y respecto a todos los seres celestes o inanimados. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 49, 74-75.

10, 10-12    Me has vestido de piel

UNA IMAGEN DE LA ENCARNACIÓN. Aquí Job prefigura la encarnación del Verbo divino, tras haber asumido la naturaleza humana. En realidad, estas palabras parecen estra dirigidas al Padre, como si las dijera la persona del Señor mismo. Efrén de Nisibi, Comentarios al libro de Job, 10, 11-12.

10, 13   Algo has mantenido oculto en tu corazón

LA POSIBILIDAD DE CONOCER A DIOS. ¿Te da cuenta cómo "lo que de Dios se puede conocer está en ellos manifiesto", que nuestra creación era ya suficiente para mostrarnos la naturaleza de Dios y su poder, no sólo en el cielo? El hecho de habernos creado en esta forma a partir de una semilla, mantenernos y no dejarnos caer en peligros es suficiente para mostrar su poder y su fuerza, así como el guardar al que peca y no castigarlo, y el castigar al justo e infligirle penas. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 10, 13.

10, 14-15   Si soy culpable, ¡ay de mí!

EL SUFRIMIENTO LIBRA A LOS JUSTOS DEL PECADO. Así, pues, que el santo varón observe los daños de la mente humana a los que muchas veces se inclina con pensamientos ilícitos, y, después de que el Juez haya perdonado la culpa cometida, llorando sus pecados, invite a que también nosotros lloremos los nuestros, y diga: "Si he pecado y al momento me has perdonado, ¿por qué no soportas que quede limpio de mi culpa?". Como si claramente dijera: "Si el perdón quitó la culpa, ¿por qué no la borras también de la memoria?". A menudo, la mente es golpeada con el recuerdo de la culpa de tal manera, que es empujada a cometerla de nuevo de forma aún más grave que cuando la cometió por primera vez, y, atrapada, tiembla, viéndose perturbada por movimientos varios que le acechan. Teme ser vencida por las tentaciones, pero, en su resistencia, se horroriza por el prolongado combate que le aflige. De ahí que oportunamente se añada: "Si soy culpable, ¡desgraciado de mí!; y si yo soy inocente no levantaré la cabeza, saturado de aflicción y de miseria". Al culpable se le añade la desgracia y al inocente la miseria, porque la condenación eterna espera al réprobo y todo elegido es purificado con dolores de una adversidad pasajera. El culpable eleva la cabeza, pero, engreído, no logra evadir la desgracia que le sigue. El inocente, afligido por el esfuerzo de su combate, no llega a levantar la cabeza, pero, oprimido, es liberado de la aflicción perpetua. El primero, se eleva en medio de los placeres, pero se sumerge en los suplicios que le siguen. El segundo, se va oprimiendo por el dolor, pero se sustrae al peso del castigo eterno. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 55, 84-85

10, 16-17   Me darás caza como a un león

UN ANIMAL REGIO. El hombre es llamado "león" por una buena razón, porque es un animal regio, incluso el más justo, porque mantiene el honor de la imagen de Dios y es terrible para todos sus enemigos. A este respecto, por eso también se ha dicho en los Proverbios: "El justo, como león joven, se siente seguro". Pero si se siente inclinado por los deseos que le ofrecen sus enemigos, en ese preciso momento "es cazado para la muerte" y se convierte en objeto de burla para sus cazadores, como león, que una vez engañado por ellos se convierte en presa de caza. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 13, 10, 16-17a.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, 97-100
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodrígez

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