oración pidiendo un breve alivio antes de morir


18"¿Por qué me sacaste del seno materno? Habría muerto y nadie me habría visto.
19Sería como si no hubiera existido, trasladado del vientre a la tumba.
20¿No me quedan pocos días de vida? Apártate de mí para poder disfrutar un poco, 21antes de partir para no volver al país de tinieblas y sombras, 22a la región tenebrosa de sombras y desorden, donde hasta la claridad es oscura" (Job 10, 18-22).

10, 18-22   Apártate de mí para poder disfrutar un poco

JOB CONSTITUYE UN EJEMPLO PARA TODOS. No carece de motivo el que el justo suplique el cese de sus pruebas, para evitar que muchos sean escandalizados al ver cómo termina su vida en pruebas y tristezas. Por eso dice Job: "Antes de partir para no volver", evidentemente a esta vida humana. "Porque si yo volviera aquí abajo y recibiera la retribución de mis fatigas, no me fatigaría tanto ni renunciaría a luchar hasta la muerte por mis pruebas. Quienes aquí abajo conocen de verdad mi justicia desearán que, si vuelvo aquí abajo, reciba mi premio. Pero al verme morir en las pruebas presentes, puede que piensen que Job es un malvado o que nada útil resulta de su justicia". Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 13, 10, 20-22.

MODELO DE HUMANIDAD Y HOMBRÍA. Cualquiera podría pensar que estas palabras son producto de la desesperación, pero tal idea se ve refutada por lo que ha dicho Dios: "¿Crees que te he tratado así por otra razón que no sea la de mostrar que eres justo? Job, que hace poco había dicho: "Si soy impío, ¡ay de mí!", no pretende contradecir a Dios, pero si poner de manifiesto la amargura de su vida. Esto no lo haría un hombre malo, ya que para tal persona vivir es un placer. A demás, Job quiere también mostrar con claridad a sus amigos la razón por la que no murió en el momento en que salía del vientre: evidentemente porque iba a ser un ejemplo de fortaleza. Según otra interpretación, aquí se está indicando la vida en la carne, según escribe Pablo: "Si hemos puesto nuestra esperanza solamente en esta vida, somos los más dignos de compasión de entre todos los hombres". Job conoce tanto lo dulce como lo amargo de la vida. Nadie que está muerto para la carne encuentra placer en la riqueza, en la intemperancia, y tampoco se atribula en situaciones penosas. Job, pues, tuvo experiencia de esta vida y sus placeres, pues tuvo muchos y hermosos hijos, y fue rico y gozó de salud su cuerpo. Cuando la suerte de sus asuntos cambió hacia el lado opuesto, experimentó también la adversidad y conoció por los hechos mismos la vanidad de aquellas cosas. Por eso Job nos enseña que no hay que anhelarlas cuando dice: "¿Para qué me sacaste del vientre materno y no morí sin que ningún ojo me viera, como si no hubiera existido?".
   Job profiere estas palabras a la manera de una súplica. Y es que las desdichas que le agobian resultaban no ser pequeñas y tampoco soportaba los dolores sin conocerlos, porque esto no sería fortaleza... Pero Job nos enseña que aguantaba gracias al poder de Dios, y por eso suplica agradecido. Esto también lo dice Pablo: "No soy yo, sino la gracia que hay en mí".
   Job quiere dar explicaciones "antes de marchar al lugar de donde no puede regresar". Así, pues, no hacía esta súplica por causa suya, sino para enseñar a sus amigos, los cuales creen que son malos quienes sufren pesares, y en cambio son justos quienes se ven libres de ellos. Job deseaba dotar de certeza su argumentación aludiendo a su propio litigio con Dios. No hay que pensar que Job niega la resurrección de los muertos, sino que habla de un lugar donde no hay luz ni puede verse vida mortal. Incluso encontrándose en medio de los dolores, este hombre de extraordinaria fortaleza hablaba de la vida futura como un heraldo.
   Por eso Job no negaba la resurrección cuando decía: "Antes de marchar a un lugar de donde no he de regresar". Habla de una tierra de eternas tinieblas, oscura y tenebrosa, donde no hay luz ni vida mortal, adscribiéndose el santo a sí mismo la parte peor, pues no sería adecuado que Job dijera: "Antes de estar en el reino de los cielos y en la tierra que tú, Dios, nos has prometido". Además, Job quiere instruir a sus oyentes acerca del juicio final, pues ya no habrá posibilidad de corregir nuestras acciones. Dídimo el Ciego, Comentarios al libro de Job, 10, 18-22.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 101-102
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Job se extraña de que su aflicción sea querida por Dios


1Mi alma siente hastío de vivir, daré rienda suelta a mis quejas, hablaré entre las amarguras de mi alma.
2He de decir a Dios: No me condenes, dame a conocer por qué te querellas contra mí.
3¿Es que te agrada oprimirme, despreciar la obra de tus manos, y favorecer los planes de los impíos?
4¿Acaso son de carne tus ojos, o ves como ven los hombres?
5¿Son tus días como los días de los mortales, tus años como los de los hombres?
6¿Por qué bucas mi falta y mi pecado investigas, 7aun sabiendo que no soy culpable y que no hay quien me libre de tus manos?
8Tus manos me han moldeado, me han formado con perfección, y luego ¿vas a destruirme?
9Recuerda que me has moldeado de arcilla y que al polvo me harás volver.
10Me has vertido como leche y como queso me has cuajado.
11Me has vestido de piel y carne, de huesos y nervios me has tejido.
12Me has agraciado con la vida y tu providencia ha guardado mi aliento.
13Pero algo has mantenido oculto en tu corazón; he sabido lo que había dentro de Ti.
14Si pecaba me observabas y no dejabas pasar mi falta.
15Si soy culpable, ¡ay de mí!; si es justo, no puedo alzar la cabeza, estando saturado de ignominia y saciado de aflicción.
16Si me levanto me darás caza como a un león y volverás a mostrar tus poderes contra mí; 17renovarás contra mí tus ataques, multiplicarás tu indignación conmigo; tropas de refresco vendrán contra mí (Job 10, 1-17). 

10, 1   Hastío de vivir

JOB EXPRESA SUS TEMORES. Y más arriba Job había dicho: "Que no le respondería a Dios, ni una sola vez entre mil". ¿Cómo es que Job habla de esta manera aquí? "En amargura de alma", dice; de forma que no son palabras suyas, sino de la amargura, por cuanto es posible decir algo al margen de la razón. ¿Qué quiere decir: "Si hubiera uno que juzga desde arriba en medio de nosotros"? No para examinar su vida a fondo y para demostrar que sufre injustamente... No dice ahora esto Job, pues ya dijo anteriormente muchas veces que era por causa de su iniquidad, sino "la presión persistente me abruma", dice él, como cuando Isaías dice: "Tú te irritaste y nos desviamos del camino", y de nuevo en otro lugar: ¿"Por qué nos dispersaste lejos de tu camino"? "Esto es lo que temo, dice Job, caer o zozobrar; yo temía algún día ser obligado a decir algo blasfemo, o incluso a suicidarme". Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 9, 32b-10, 1.

10, 2-3   ¿Por qué te querellas contra mí?

DUDAS GENERADAS POR EL TEMOR Y LA ANGUSTIA. A menudo, la mente del justo, para que esté más segura, tiembla muchísimo; y, mientras es probada con flagelos, se turba con la incertidumbre del juicio divino. Teme que todo lo que ahora padece sea el inicio de su condenación futura, y con el pensamiento interroga al Juez, porque en medio de los padecimientos duda de los méritos de su vida. Pero cuando evoca ante los ojos de la mente la virtud de la propia vida, es como si se convirtierá en motivo de consuelo ante el Juez, porque quien protege golpeando al que actúa inocentemente, nunca golpea para que se pierda. De ahí que ahora rectamente se diga: "Indícame por qué me juzgas así". Como si abiertamente dijera: "Como me juzgas golpeándome, muéstrame que con los golpes me das seguridad en el juicio"... Se dice en forma de interrogación para expresar una negación. Como si abiertamente dijera: "Tú que eres sumamente bueno, se que no consideras bueno oprimir al pobre con calumnias. Sé, por eso, que no es injusto lo que padezco, pero siento dolor porque ignoro las causas de tu justicia". Gregorio Magno, Libros morales, 9, 45, 69-46, 70.

10, 4-7   ¿Ves como ven los hombres?

PODEMOS ENCONTRAR REFUGIO SÓLO EN DIOS. "¿Juzgas las acciones? ¿Acaso algo puede pasar oculto a tu minucioso examen como pasa oculto a los hombres? ¿O es que tus años son pocos y desconoces lo que ha ocurrido antes de ti, y te es necesario examinar e investigar los hechos para saber que no cometí impiedad alguna?" Esto lo dice Job poniendo a Dios por testigo de su justicia y al mismo tiempo pidiendo gozar de la bondad de Dios. Los hombres, efectivamente, piden de forma semejante, pero Dios en su bondad examina a pocos entre la gente. "Sin embargo, si no cometí impiedad, dice Job, yo sé al menos en mi corazón que es imposible escapar a tu voluntad". Esto viene a significar lo siguiente: aunque yo no soy consciente [de mi pecado], prevalezca sin embargo, tu voluntad, pues ella conoce mejor que nosotros lo que nos atañe. El santo Job dice todas estas cosas para enseñarnos que en las tentaciones no hay que hacer más que buscar refugio en Dios y suplicar que Él, que es bueno, se apiade de su criatura. Olimpiodoro, Comenatrios al libro de Job, 10, 4-7. 

10, 8-9   Tus manos me han moldeado

LA DIGNIDAD HUMANANA DEPOSITADA ANTE DIOS. Quien afirma haber sido plasmado y hecho completamente por Dios, no deja lugar al príncipe de las tinieblas ni para el espíritu, ni para la carne. El ser plasmado se refiere a la imagen interna; el hecho por completo evoca el vestido de la carne que lleva. Se debe notar que, al afirmar que el hombre es plasmado por Dios, está presentando la dignidad de su condición ante la misericordia del Juez. Aunque todas las cosas han sido creadas por el Verbo, coeterno al Padre, sin embargo, del mismo relato de la creación se desprende la preeminencia del hombre respecto a todos los animales y respecto a todos los seres celestes o inanimados. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 49, 74-75.

10, 10-12    Me has vestido de piel

UNA IMAGEN DE LA ENCARNACIÓN. Aquí Job prefigura la encarnación del Verbo divino, tras haber asumido la naturaleza humana. En realidad, estas palabras parecen estra dirigidas al Padre, como si las dijera la persona del Señor mismo. Efrén de Nisibi, Comentarios al libro de Job, 10, 11-12.

10, 13   Algo has mantenido oculto en tu corazón

LA POSIBILIDAD DE CONOCER A DIOS. ¿Te da cuenta cómo "lo que de Dios se puede conocer está en ellos manifiesto", que nuestra creación era ya suficiente para mostrarnos la naturaleza de Dios y su poder, no sólo en el cielo? El hecho de habernos creado en esta forma a partir de una semilla, mantenernos y no dejarnos caer en peligros es suficiente para mostrar su poder y su fuerza, así como el guardar al que peca y no castigarlo, y el castigar al justo e infligirle penas. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 10, 13.

10, 14-15   Si soy culpable, ¡ay de mí!

EL SUFRIMIENTO LIBRA A LOS JUSTOS DEL PECADO. Así, pues, que el santo varón observe los daños de la mente humana a los que muchas veces se inclina con pensamientos ilícitos, y, después de que el Juez haya perdonado la culpa cometida, llorando sus pecados, invite a que también nosotros lloremos los nuestros, y diga: "Si he pecado y al momento me has perdonado, ¿por qué no soportas que quede limpio de mi culpa?". Como si claramente dijera: "Si el perdón quitó la culpa, ¿por qué no la borras también de la memoria?". A menudo, la mente es golpeada con el recuerdo de la culpa de tal manera, que es empujada a cometerla de nuevo de forma aún más grave que cuando la cometió por primera vez, y, atrapada, tiembla, viéndose perturbada por movimientos varios que le acechan. Teme ser vencida por las tentaciones, pero, en su resistencia, se horroriza por el prolongado combate que le aflige. De ahí que oportunamente se añada: "Si soy culpable, ¡desgraciado de mí!; y si yo soy inocente no levantaré la cabeza, saturado de aflicción y de miseria". Al culpable se le añade la desgracia y al inocente la miseria, porque la condenación eterna espera al réprobo y todo elegido es purificado con dolores de una adversidad pasajera. El culpable eleva la cabeza, pero, engreído, no logra evadir la desgracia que le sigue. El inocente, afligido por el esfuerzo de su combate, no llega a levantar la cabeza, pero, oprimido, es liberado de la aflicción perpetua. El primero, se eleva en medio de los placeres, pero se sumerge en los suplicios que le siguen. El segundo, se va oprimiendo por el dolor, pero se sustrae al peso del castigo eterno. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 55, 84-85

10, 16-17   Me darás caza como a un león

UN ANIMAL REGIO. El hombre es llamado "león" por una buena razón, porque es un animal regio, incluso el más justo, porque mantiene el honor de la imagen de Dios y es terrible para todos sus enemigos. A este respecto, por eso también se ha dicho en los Proverbios: "El justo, como león joven, se siente seguro". Pero si se siente inclinado por los deseos que le ofrecen sus enemigos, en ese preciso momento "es cazado para la muerte" y se convierte en objeto de burla para sus cazadores, como león, que una vez engañado por ellos se convierte en presa de caza. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 13, 10, 16-17a.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, 97-100
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodrígez

Job duda de la justicia de Dios


14¿Cuánto menos voy yo a replicarle, ni a elegir argumentos contra Él? 15Pues aunque tuviera razón no replicaría, pediría favor a quien me juzga. 16Aunque al invocarle me responda, no creeré que ha escuchado mi voz, 17Él, que me aplasta en la tormenta y multiplica sin motivo mis heridas.
18No me deja ni tomar alimento, me llena de amargura.
19Si es por fuerzas, Él es el fuerte; si por un juicio, ¿quién le hará comparecer?
20Si yo fuera justo, mi boca me condenaría; si íntegro, ella me declararía culpable.
21Pero, ¿soy íntegro? Ni yo lo sé. ¡Desprecio mi vida!
22Todo es lo mismo. Por eso digo: al íntegro y al malvado Él nos aniquila.
23Si una catástrofe acarrea de repente la muerte, Él se ríe de la desgracia de los inocentes.
24Ha dejado la tierra en manos de malvados y tapa el rostro de sus jueces. Si no es Él, ¿quién entonces?
25Mis días han ido más rápidos que un mensajero, han huido sin ver la felicidad, 26se deslizan como una canoa de papiro, como águila que se precipita a la presa.
27Si me digo: "Voy a olvidar mi dolor, cambiaré mi semblante y lo pondré alegre", 28veo venir otros dolores, pues sé que no me declaras inocente.
29Si yo soy perverso, ¿para qué fatigarme en vano?
30Si me lavase con agua de nieve y limpiara mis manos con lejía, 31me hundirías en el fango y hasta mis vestiduras me horrorizarían.
32Dios no es un hombre como yo para responderle, para ir juntos a un pleito.
33No hay un árbitro entre los dos que pueda interponer su mano entre nosotros, 34que pueda alejar de mí su azote para que no me espante su terror.
35Pero yo hablaré sin temerle, pues no es así como yo me siento (Job 9, 14-35).

9, 14-16   Aunque tuviera razón no replicaría

LA ORACIÓN Y LA HUMILDAD DEBEN SER CONDIMENTO DE LA JUSTICIA. Como si abiertamente dijera: "Si la criatura a la que no oprime la carne no alcanza a pensar en Dios, ¿con qué mente podré yo, que estoy sometido al peso de la corrupción, discutir sobre sus juicios?". No obstante, del mismo modo que a menudo las palabras que Dios nos dirige son sus juicios que expresan la sentencia sobre nuestros actos, así también las palabras que nosotros dirigimos a Dios son  las obras que le presentamos. Pero el hombre no logra con sus palabras hablar con Dios, porque ante su sutil juicio no tiene ninguna confianza en las propias acciones. De ahí que oportunamente diga: "Aunque haya hecho algo justo, no le responderé, sino que suplicaré a mi Juez". Como hemos dicho repetidas veces, toda la justicia humana se revela injusticia si se juzga rigurosamente. Por eso, después de la justicia se requiere la oración... Incluso cuando esta justicia es ejercitada plenamente por los más virtuosos, se dice que apenas se ejercita, porque la mente humana difícilmente cumple lo que comprende y bien poco es lo que comprende. Diga, pues: "Aunque haya hecho algo justo, no le responderé, sino que suplicaré a mi Juez". Como si más abiertamente se expresara diciendo: "Aunque llegue a cumplir una obra virtuosa, recobro la vida no por mis méritos sino gracias al perdón". Así pues, cuando realicemos una obra recta, debemos apoyarnos en la oración, para que todo lo que vivimos justamente se funde en la humildad. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 17, 27-18, 28.

9, 17   Multiplica sin motivo mis heridas

DOS SIGNIFICADOS DIFERENTES. Estas palabras significan dos cosas diferentes: o bien Job no había pecado, aun cuando él, no obstante, estaba cumpliendo un castigo, o bien que Cristo, como si fuese culpable de pecado, habría sufrido decididamente la tentación de las pasiones. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 9, 17.

9, 18-19   Él es el fuerte

EL PODER DE DIOS ES ILIMITADO. "No me deja recobrar", es decir: estoy lleno de males. "Me ha llenado de amargura", pues Él me sobrepasa en poder. ¿"Quien resistirá a su decisión"? Job no dice simplemente que Dios es superior en poder, sino que tiene poder para hacer lo que quiere. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 9, 18-19.

9, 20-21   Pero, ¿soy íntegro?

EL PECADO DE LA SOBERBIA. "Si yo fuera íntegro, ella me declararía culpable". Precisamente si yo pienso que he conseguido la pureza en mis acciones, seré hallado perverso en mis palabras. O, por el contario, "si yo fuera íntegro en mis palabras sería regañado por mis acciones". De igual manera, al que es justo en sus acciones, pero lo proclama en voz alta con palabras ostentosas, "su boca le condenará", porque ha caído en el orgullo, que es lo que conviene al traidor, la verdadera impiedad. Y si uno es irreprochable, pero desconoce de donde le viene esa pureza y, por ello precisamente, pone su confianza en sí mismo y se vanagloria exageradamente, se convierte en perverso. Evidentemente, la mano de Dios le ha abandonado. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 12, 9, 20.

9, 22-24   Todo es lo mismo

LOS SUFRIMIENTOS DE ESTE MUNDO PRESAGIAN LA PASIÓN. "La tierra ha sido dada a las manos del impío". En lo que se refiere al contexto del pasaje, parece decir que su parte terrrena, es decir, su cuerpo, ha sido entragado a los tormentos y a las vejaciones, y se le ha dado al impío el poder afligirlo. Por eso ocurre que los que lo ven no pueden expresar un juicio justo acerca de la culpa del afligido. Pero en lo que se refiere a la profecía que reivindica los méritos de la persona, Job, pasando del contexto de una disputa a los misterios futuros, abre sus labios y vaticina acerca de la pasión del Señor que, por la vileza exterior de aquel a quien habían crucificado, no pudieron reconocer su dignidad interior. Juliano de Eclana, Explicación del libro de Job, 9, 24.

9, 25-26   Mis días han ido más rápido que un mensajero

LA PRONTITUD Y LA PERSEVERANCIA DEL MENSAJERO. El corredor parece no tocar el suelo, por la rapidez, sino estar dotado de alas. "Mi vida es más rauda que la de un corredor", [dice Job]. Puesta mi mirada en las cosas de arriba, "no corro sin meta fija", y no doy [con los pies] en el suelo. Por el deseo de alcanzar la meta, los justos, aunque den en el suelo, es decir, aunque se vean en medio de la tribulación, continúan su carrera sin parar. Así también corría David, pues dijo: "Corrí el camino de los mandamientos cuando tú ensanchaste mi corazón". Job insinúa esta interpretación: los jueces, cuyos rostros tapa quien les manda, huyen por miedo del hombre justo y no ven la rectitud de su carrera. No son dignos, efectivamente. Pero quizás dice esto también refiriéndose a los justos, que huyen de los jueces conforme al pasaje: "Apártate, no te demores en este lugar". No vieron la rapidez de la virtud y se detuvieron. Quizá sea oportuno comparar esto con: "No conocía al malvado, pues se apartaba de mí". Dídimo el Ciego, Comentarios al libro de Job, 9, 25-26.

9, 27-28   Veo venir otros dolores

RECONOCIMIENTO DE LA LIMITACIÓN HUMANA. Decimos que no debemos hablar así cuando, recorriendo nuestra debilidad con nuestros interrogantes, acabamos por tener miedo de nosotros mismos y nos frenamos en la consideración de la reverencia debida a Dios. Al frenarnos, la cara de nuestra mente se transforma, porque antes, no comprendiendo, se atrevía a cuestionar los bienes supremos, pero después, reconociendo su debilidad empieza a venerar lo que ignora. En esa misma transformación está el dolor: se aflige mucho porque está ciega para entender las cosas que le afectan. Considera justas las cosas que sufre; teme que en medio del dolor se exceda al hablar; impone silencio a la boca, pero el dolor provocado aumenta cuanto más reprime... Y así, como nuestras mismas obras buenas no pueden evitar la espada de la insidiosa culpa, sino se defienden a diario con solícito temor, rectamente dice ahora el santo varón: "Todas mis obras me hacen temer". Como si dijera con humilde confesión: "Veo lo que he realizado abiertamente, pero ignoro que he cumplido escondidamente al hacerlas". Con frecuencia nuestras buenas obras se pierden a causa del engaño, porque nuestros actos están sometidos a deseos terrenos. A menudo se debilitan a causa de la desidia, porque, al enfriarse el amor, desaparece el fervor con que se iniciaron. Por eso, como apenas se puede vencer la insinuación de la culpa en el acto mismo de la virtud, ¿qué queda para nuestra seguridad sino que incluso en la virtud debemos vigilar siempre con temor? Después, sin embargo, al corazón se presenta escrupulosamente lo que sigue: "Sabiendo que no perdonas al culpable". Si no perdona al culpable, ¿quién escapará de la muerte eterna, sabiendo que no hay nadie limpio de culpa? ¿O acaso perdona al penitente y no perdona al culpable? Porque cuando lloramos los pecados, dejamos de ser culpables. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 33, 51-34, 54.

9, 29-31   Me hundirás en el fango

JOB APARECE COMO MALDITO E IMPURO. "Y puesto que soy impío -dice Job-, ¿por qué no he muerto?" Te das cuenta, ¿cómo él no niega que es pecador? "¿Por qué no he muerto?", dice: éstas no son palabras de una persona que hace reproches, sino de alguien que busca. "No conozco -dice- el designio de Dios". Pues aunque yo me lave con nieve y me limpie con manos puras [esto no servirá de nada], tú me sumergiste en la fosa, y mis vestidos se horrorizaron de mí, es decir: Yo soy a los ojos de todos un ejemplo de impiedad; sería necesario que el mezquino desapareciera, para que no pueda convertirse en maestro de los demás. Aunque yo llegará a ser más puro que el sol, sigo teniendo una mancha -dice-, y no una mancha casual; mis vestidos se horrorizaron de mí. ¿Y qué decir de los hombres, cuando hasta mis vestidos se horrorizan de mí? Lo que Job quiere decir es lo que sigue: Hasta el más íntimo, también él, me ha declarado el odio; no se ha apartado de mí a causa de mi castigo, sino que se ha apartado de mí como alguien maldito y manchado. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 9, 29-31.

9, 32-33   Dios no es un hombre

EL JUICIO DE DIOS ES SOBRECOGEDOR. Lo que aquí dice Job es aproximadamente esto: "Si el que castiga fuese un hombre, el suplicio no hubiera condenado totalmente al que sufre de forma tan amarga, sino que yo podría comparecer junto con él para ser juzgado y probar que él es injusto. Sin embargo, como es Dios, esto es imposible que suceda; por el contrario, es suficiente ser castigado y sufrir así la última de las decisiones". Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 9, 32a.

9, 34-35   Hablaré sin temerle

EL PODER Y EL SUFRIMIENTO ABSOLUTO SOBRECOGEN. Podré hablarle con paz serena, si aleja de mí estas cosas: la grandeza de su poder y las penas de su castigo. Felipe el presbítero, Comentarios al libro de Job, 9.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 92-96
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Job se siente desamparado del poder de Dios


1Entonces intervino diciendo: 2"En verdad sé que es así. ¿Cómo podrá el hombre ser justo ante Dios?
3Si alguien quiere disputar con Él, no podrá responder ni una sóla vez entre mil.
4Es sabio de corazón y robusto. ¿Quién le ha desafiado y ha salido impune?
5Desplaza los montes sin que se den cuenta y los zarandea cuando se enfurece.
6Hace temblar la tierra de su sitio, y que se tambaleen sus pilares.
7Manda el sol y no despunta, y encierra las estrellas bajo sello.
8Él extiende los cielos por sí solo y camina por las olas de los mares.
9Él ha hecho la Osa y el Orión, las Pléyades y las Cámaras del Sur.
10Hace obras grandiosas e insondables, maravillas que no se pueden contar.
11Si pasa junto a mí, no lo veo, si me roza no me entero.
12Si se hace con una presa, ¿quién podrá impedirlo? ¿Quién podrá decirle: "Qué estás haciendo"?
13Dios no reprime su cólera, ante Él se humillan los aliados de Rahab" (Job 9, 1-13). 

9, 3-4   ¿Quién le ha desafiado?

EL MISTERIO DE LA SALVACIÓN. "Él es sabio en su pensamiento, poderoso y grande", y justamente; en su sabiduría hace beneficios innumerables. Si no lo crees, hombre, ¡ea! sigamos nuestro razonamiento. Si dice mil palabras, no podemos responder a una sola. Presta atención a las palabras de la sabiduría, pues el justo Bildad había dicho: "El justo será dichoso". "¿Qué justo?", pregunta Job: "¿Dónde podrá encontrarse uno que sea justo ante Dios?". "Ni una de sus mil palabras". Esto es lo que también dijo el profeta: "Ningún viviente será encontrado justo ante ti", y de nuevo: "Si miras los pecados, Señor, Señor, ¿quién se mantedrá en pie?;... Dios creó la naturaleza humana, ¿por qué? Solo por bondad, y lo demás, el resto de la creación también; Él creó el universo para el hombre, y todas las demás cosas en atención al hombre y para el hombre; le dio un mandamiento, pero le desobedeció; y de nuevo le dio una ley y el hombre desobedeció; y envió a su Hijo y de nuevo el hombre desobedeció; le dio de nuevo la posibilidad de arrepentirse y desobedeció; en fin, le amenazó con las penas del infierno, y el hombre desobedeció; y aún quiso salvarlo. ¿Quieres que preguntemos al mismo Pablo? Escucha lo que él mismo dice: "Pero conseguí la misericordia de Dios, porque en mi ignorancia obré con incredulidad". Posteriormente, es decir, después de haber sido llamado, Pablo dio testimonio de cuán grande fue el amor y la providencia que tuvo la suerte de disfrutar. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 9, 4a.

9, 7   Manda al sol

EVIDENCIA DEL PODER DE DIOS. Aquí el autor habla de lo que aconteció en Egipto durante tres días, o de lo que sucede con las estrellas que se ocultan, o de lo que ocurrió al comienzo, que Dios guardaba la luz junto a Él, como en un bolso. El intérprete afirma: Lo que pretende el autor no es que las cosas existan, sino que, si Dios lo quiere, las cosas existirán sin lugar a dudas. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 9, 7.

9, 8-9   Él extiende los cielos

LOS CIELOS Y EL MAR. ¿Qué se designa con el término "cielos" sino esta misma vida celeste de los predicadores? De ellos se dice por el Salmista: "Los cielos proclaman la gloria de Dios". A los mismos se les llama cielos y sol: "cielos" porque protegen con su intercesión; "sol" porque manifiestan la fuerza de la luz con la predicación. Cuando fue sacudida la tierra, se extendieron los cielos ya que cuando Judea se lanzó a la violencia de la persecución, el Señor dilató la vida de los apóstoles en el conocimiento de todas las naciones. Y mientras aquélla se dispersaba cautiva por juicio divino, éstos por gracia se extendían con honor por todas partes... ¿Qué se designa con el término "mar" sino la amargura de este mundo que mata con furia a los buenos? De él se dice por el salmista: "Reúnes como en un odre las aguas del mar". El Señor reune las aguas del mar como en un odre cuando, disponiendo todas las cosas con admirable moderación, frena las amenazas carnales encerradas en su corazones. El Señor camina sobre las olas del mar, porque cuando se desatan las tormentas de la persecución, se disipan por el estupor de sus milagros. Él mitiga la hinchazón de la insensatez humana, pisotea las olas que se elevan en su altura. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 9, 10-10, 11.

9, 11-13   ¿Quién podrá decirle: "Qué estás haciendo"?

LAS OBRAS DE DIOS. El género humano, excluido de los gozos interiores por culpa del pecado, perdió los ojos de la mente y no sabe por dónde caminan los pasos de sus méritos. Con frecuencia es un don de la gracia lo que el juzga como ira, y es ira del juicio divino lo que él considera gracia. Muchas veces piensa que son una gracia los dones de las virtudes y, sin embargo, engreído por esos mismos dones, se precipita. Otras veces teme como si fueran ira las adversidades de las tentaciones y, sin embargo, atrapado por esas mismas tentaciones se pone a custodiar las virtudes con mayor cautela. ¿Quién no cree estar cerca de Dios cuando se ve acrecentado en dones celestes, o cuando recibe el don de la profecía o el de enseñar la doctrina, o cuando es capaz de ejercer el don de la curación? Y, sin embargo, con frecuencia el alma, sintiéndose resuelta por seguridad de su virtud, recibe el ataque del adversario y es atravesada por el dardo de un pecado insospechado, alejándose para siempre de Dios, ahí donde en otro tiempo se había acercado a Él sin la cautela de la vigilancia... Las acciones del Creador, siempre indiscutibles, se deben venerar porque no pueden ser injustas. Pedir razón de su oculto designio no es sino ensoberbecerse contra su designio. Cuando no se conprende el motivo de una acción, queda callar con humildad, sometiéndose a sus obras, pues el conocimiento carnal no puede penetrar en los secretos de la divina Majestad. Por eso, quien no alcanzara a ver el motivo en las acciones de Dios y lo hace cayendo en la cuenta de su debilidad, ve el motivo de por qué no ve. Gregorio Magno, Libros morales, 9, 13, 20-15, 22.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 89-92
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

la experiencia de las antiguas generaciones prueba que el impío perecerá


8Pregunta a las generaciones anteriores y considera el saber de los padres, 9pues nosotros somos de ayer y no tenemos experiencia, que nuestros días sobre la tierra son sólo sombra.
10Ellos te instruirán, y te hablarán con palabras salidas del corazón. 
11¿Crece el papiro sin suelo pantanoso, brotan los juncos sin agua?
12Estando aún en verdor, sin ser cortado, se marchita antes que otra yerba.
13Así son los destinos de los que olvidan a Dios, así acaba la esperanza del impío.
14Su confianza es sólo un hilo, una telaraña de seguridad; 15se apoya en su casa y no resiste, se agarra a ella y no se tiene en pie.
16Parece frondoso ante el sol, por encima del huerto sobresalen sus ramas,
17Entre piedras se entrelazan sus raíces y entre rocas se mantiene.
18Pero si se arranca de su sitio, éste reniega de él: "Nunca te he visto".
19Así acabó la alegría de su caminar, y en el mismo suelo otros brotaron
20Dios no rechaza al hombre íntegro ni refuerza la mano del malvado.
21Todavía puede llenar de risas tu boca y tus labios de alegría; 22los que te odian se llenarán de vergüenza y la tienda del malvado desaparecerá (Job 8, 8-22).

8, 8-10   Pregunta a las generaciones anteriores

LAS GENERACIONES PASADAS. Para dar más autoridad a sus palabras, [Bildad] aduce el testimonio de la ancianidad, de modo que lo que afirmó o fuera a decir parezca conocerlo por la experiencia de muchos años. En un sentido significa que lo que había dicho sobre que Dios atiende fácilmente las oraciones de los justos y que con su ayuda no sólo desaparecen las desgracias, sino que también retornan las cosas prósperas y favorables, quiere que Job aprenda con la ayuda de ejemplos de los antepasados, puesto que Abrahán y sus descendientes han sido protegidos por Dios al que habían invocado. Y en otro sentido, [es como si dijera]: "Quiero que contemples los ejemplos de los antepasados, para que no vayas a despreciar mis consejos porque soy joven". Juliano de Eclana, Explicación al libro de Job, 8, 8.

8, 11-12   ¿Brotan juncos sin agua?

LA PROVIDENCIA DE DIOS GOBIERNA TODAS LAS COSAS. Bildad había dicho que la enseñanza pasa desde los antepasados y los padres a las generaciones posteriores, y provee a esta idea de un ejemplo diciendo: "Como el papairo no florece sin agua y no crece el junco si no se le riega"..., así es imposible que no produzca provechoso fruto el que recibe en su espíritu los beneficios de las más altas potestades. Pero puede también afirmarse acerca de los asuntos humanos que son regados por la providencia divina como si fuera por agua, y si ésta no llega, rápidamente se secarán y extinguirán. Por tanto, si alguien cae en la desdicha pero luego vuelve a cambiar su suerte, esto es producto de la providencia. Aunque los sucesos de los hombres tienen aparentemente una raíz humana, no poseerán realidad si la providencia no gobierna sobre ellos. Algo semejante a esto fue lo que con gran belleza dijo el salmista: "Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los albañiles". [Bildad comenta:] "Se secará antes que cualquier otra hierba". Bildad vendría a decir que ya sea pequeño ya sea grande, lo que hay en la vida [del hombre] está bajo la providencia y se seca si ella no presta sus cuidados. Dídimo el Ciego, Comentarios al libro de Job, 8, 11-12.

8, 13   Los que olvidan a su Dios

JOB NO HA OLVIDADO A DIOS. Job no se había olvidado realmente de Dios, pues, incluso sometido a la prueba, tiene presente la bendición y la alabanza. Esto sucede porque la bendición final del justo no se puede comparar con las hierbas agostadas por el calor. Al contrario: "Será como un árbol plantado al borde de la acequia, que da fruto a su tiempo, y no se marchitan sus hojas". En efecto, conservando el fruto de las virtudes, también ha esparcido el follaje abundante de los bienes de este mundo. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 11, 8, 13a.

8, 14-15   Se apoya en su casa y no resiste

UNA ADVERTENCIA SOBRE LA HIPOCRESÍA Y EL ORGULLO. Es una enorme y extravagante locura obrar ante Dios engañosamente y con simulación, pues no les saldrá bien ya que Él penetra los corazones y los riñones. Tales son aquellos a quienes el Evangelio acusa, los que aparentan santidad pero están llenos por dentro de la podredumbre del pecado, como los sepulcros blanqueados. "Se apoya en su casa y no resiste". Quien confía en sí mismo y se apoya en la fuerza de su brazo, no podrá permanecer en pie, sino que por su soberbia caerá más bajo. Porque toda carne es hierba. Felipe el presbítero, Comentarios al libro de Job, 8.

8, 19   En el mismo suelo otros brotaron

LA JUSTICIA Y EL PODER DE DIOS. Dios castiga a los impíos como recompensa, pero a los virtuosos, sin importar cuál sea el estado de abatimiento en que los vea, los renovará y les hará resplandecientes. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 8, 19.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 85-88
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Bildad arguye que Dios es injusto


1Entonces intervino Bildad, el suajita, diciendo: 2"¿Hasta cuándo has de seguir diciendo tales cosas con palabras como viento impetuoso?
3¿Puede Dios torcer el derecho, o el Omnipotente falsear la justicia?
4Si tus hijos han pecado contra Él, ya los ha entregado en manos de su propio crimen.
5Pero si tú acudes con solicitud a Dios, si al Omnipotente pides auxilio, 6si perseveras puro y recto, desde ahora velará por ti y restablecerá tu justa morada; 7tu antigua situación parecerá bien poco, y tu nueva posición será de un inmenso crecimiento" (Job 8, 1-7).

8, 1-7   ¿Puede Dios torcer el derecho?

BILDAD CONSIDERA QUE LAS PALABRAS DE JOB SON ARROGANTES. Por lo tanto, Bildad, suajita, censuró a Job, porque pensaba que las palabras que Job había dicho en favor de la verdad y la justicia fueron, en realidad, pronunciadas con arrogancia y desdén. Efrén de Nisibi, Comentarios al libro de Job, 8, 2.

8, 4   Los ha entregado en manos de su propio crimen

PURIFICACIÓN POR MEDIO DE LA CONFESIÓN. Aunque una persona se purifique de sus delitos por tus palabras, ¿acaso los pecados de tu casa no reflejan la culpa de tus enseñanzas? Por lo cual no conviene que te entregues a la queja, sino que lo útil para ti consiste en purificarte mediante la confesión y la oblación de preces. Juliano de Eclana, Explicación del libro de Job, 8, 4.

8, 5   Tu nueva posición será de inmenso crecimiento

LA MENTALIDAD MUNDANA DE BILDAD. "Te aconsejo, dice Bildad, que ruegues al Señor con encarecimiento, y tu súplica será preferida a cualquier otra". Esto es lo que significa "madruga". "Y si eres verdaderamente sincero y no falso, Dios reestablecerá para ti una condición y un modo de vida adecuado a un hombre justo. Te irá tan bien que podrán considerarse pequeños los bienes que antes tenías. Observa como Bildad en esta parte de su elogio piensa que el gozo de los bienes de esta vida está a disposición de los justos. Olimpiodoro, Comentario al libro de Job, 8, 5-7.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol.7, p. 84-85
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez