Job suplica a Dios la liberación


11Por eso yo me taparé la boca, hablaré desde la angustia de mi espíritu, me quejaré en la amargura de mi alma.
12¿Soy yo acaso el Océano, o el Mar profundo, para que me pongas un guardián?
13Si digo: "Mi lecho me consolará", o "mi cama acogerá mis quejas", 14Tú me aterras con los sueños y me llenas de horribles pesadillas.
15Mi alma preferiría la asfixia, la muerte más que seguir con mis huesos.
16Odio todo esto; no voy a vivir siempre. Déjame, que mis días son como un soplo.
17¿Qué es el hombre para que hagas tanto caso, para que pongas tanta atención en él?
18Lo vigilas cada mañana y cada instante lo examinas.
19¿Cuándo apartarás de mí tu vista o me dejarás al menos tragar saliva?
20Si he pecado, ¿qué te hago a Ti, guardián de los hombres? ¿Por qué me has puesto como blanco tuyo, y hasta para mí soy una carga?
21¿Por qué no perdonas mi pecado y pasas por alto mi falta? A punto estoy de acostarme en el polvo; me buscarás pero no estaré (Job 7, 11-21).

7, 11-12   La angustia de mi espíritu

¿POR QUÉ SOY CASTIGADO? "¿Soy yo el mar o el dragón?". Es decir, tú has puesto al mar un límite que no puede franquear, para que no inunde la tierra. También sucede lo mismo con el dragón", para que no salga y destruya todo lo que encuentre. Pero a mí, que soy un hombre débil y con una vida corta, ¿por qué me dejas caer en tal castigo? Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 7, 12.

7, 13-14   Mi lecho me consolará

Un símbolo de las profundidades del corazón. En la Sagrada Escritura el lecho, el cubil o la cama, suelen simbolizar lo secreto del corazón. La Esposa, figura de cada alma, encendida por ocultos estímulos de amor santo, dice en el Cantar de los cantares:
   "Busqué por las noches en mi lecho al que ama mi alma". En el lecho y por la noche se busca al Amado, porque la figura del Creador invisible, quitada toda imagen de visión corporal, se encuentra en el cubil del corazón. La Verdad dice a los que ama: "El reino de los cielos está dentro de vosotros". Y en otro lugar: "Si yo no me voy, no vendrá el Paráclito". Como si abiertamente dijera: "Si yo no sustraigo mi cuerpo a los ojos de vuestra intención, no os puedo conducir a la inteligencia invisible por medio del Espíritu consolador". También el salmista dice sobre los justos: "Los santos exultarán en la gloria, se alegrarán en sus lechos", porque cuando se alejan de los males exteriores, se glorían seguros dentro de los secretos del alma. La alegría de los corazones será perfecta cuando desaparezca en el exterior la lucha de la carne. Mientras la carne inclinada al mal, como si golpeara las paredes de nuestra casa, también el lecho se turbará. Gregorio Magno, Libros morales, 8, 24, 41.

7, 15-16   Odio todo esto

JOB SUSPIRA POR LA MUERTE. Te lo suplico: toma mi vida y apártame del dolor que causa la muerte. Pues no me creaste inmortal para que yo ahora soporte los dolores y después viva mi tiempo en el descanso. Nada, pues, te pido contra tus decretos, Señor; mortal me hiciste y no inmortal: tráeme la muerte. Lo mismo te suplica también Moisés cuando dice: "Si así vas ha hacer conmigo, mátame". Olimpiodoro, Comentario al libro de Job, 7, 15.

7, 17-18   ¿Qué es el hombre?

UNA ALUSIÓN AL DÍA DEL JUICIO. Ciertamente es necesario llamar "mañana" a ese tiempo, porque está repleto de luz y expulsa la noche de la vida presente. "Porque tú juzgas por el descanso", es decir, no por los tormentos, sino por los placeres y la recompensa. Pero Job, que ahora se encuentra digno de la "visita" de Dios, recibirá entonces el juicio "para el descanso"; él es juzgado con los justos, o sea, que él entrará en los cielos con los justos, porque habrá conocido, por su relación con ellos, qué parte se asigna y cuál es su destino. ¿Será su sitio con los patriarcas, con los profetas, con los apóstoles o con los mártires? Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 10, 7, 18.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 81-83
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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