Job justifica la pena de sus lamentos


1Job intervino diciendo: 2"¡Si pudiera pesarse mi aficción o mis desgracias en la balanza estuvieran juntas, 3pesarían más que la arena de los mares! Por eso resultan inconexas mis palabras.
   4Los dardos del Omnipotente se han clavado en mí, mi espíritu va sorbiendo su veneno, los terrores de Dios se han alineado contra mí.
   5¿Rezbuzna el onagro ante la hierba, o muge el buey ante el forraje?
   6¿Se come sin sal lo insipido? ¿Hay algún sabor en la clara de huevo? 
   7Lo que mi espíritu rehúsa tocar es ahora mi repugnante alimento" (Job 6, 1-7).

6, 1-2   ¡Si pudiera pesarse mi aflicción!

EL DOLOR DE JOB RESULTA INCOMPRENSIBLE. Esto es lo que Job quiere decir: "En los males ajenos es donde vosotros hacéis exhibición de sabiduría, y como estáis lejos de mis desgracias, me exhortáis con gran serenidad". Estas palabras están en relación con aquellas que Elifaz había dicho anteriormente: "Tú diste lecciones a muchos", "robusteciste las rodillas endebles", "pero ahora viene sobre ti el dolor y tú estás preocupado". "¿Por qué dices: tú estás preocupado?". Yo quería que mi desgracia se hiciera evidente y hubierais comprendido que nadie había sufrido males tan grandes, pero mira mi triste estado: "Aquella situación por la que era preciso que yo lograra el perdón, es precisamente la que ha hecho que no se me pueda perdonar". "La magnitud de mi desgracia me lleva a la condenación; lo que debía hacerme digno de compasión es precisamente lo que hace que yo sea odioso y condenable". "Yo no puedo -dice Job- encontrar compasión, diga lo que diga; tomad esto como prueba de mi impiedad. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 6, 2a-3a.

6, 3-4   Los dardos del Omnipotente

LLENO DE PESADUMBRE. Quien ama el peregrinar en lugar de la patria, en medio de sus dolores, desconoce lo que significa el verdadero dolor. Las palabras del justo [Job], sin embargo, están llenas de dolor, porque mientras soportaba la vida presente, anhela con su hablar la patria futura; contempla todo lo que debe soportar por culpa de su pecado y para volver al estado de bienaventuranza medita con solicitud en los juicios por los que se aflige. Gregorio Magno, Libros morales, 7, 3, 3.

6, 5   ¿Rebuzna el onagro ante la hierba?

CUANDO LAS NECESIDADES BÁSICAS ESTÁN CUBIERTAS. Al mencionar al "onagro", [el autor] se refiere a todos los animales salvajes, y cuando menciona al "buey" se refiere a todos los animales domésticos. Es decir, las fieras salvajes y el ganado no gritan sino cuando tienen hambre. Pero el hombre no debe hacerlo, puesto que dispone de lo necesario para obrar y que él sazona con sal. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 6, 5.

6, 6   ¿Se come sin sal lo insipido?

PREPARACIÓN DEL ALMA PARA AFRONTAR LAS AFLICCIONES PRESENTES. "¿Quién puede gustar lo que lleva a la muerte?". Duró es desear lo que atormenta, seguir lo que quita la vida. Muchas veces la mente del justo se eleva a tal culmen de virtud que no sólo domina junto así el arca interior de la razón, sino que además convierte con su aguante la necedad de algunos de fuera. Es necesario que toleremos las debilidades de aquellos que pretendemos ganar para la virtud de la fortaleza, porque no levanta al postrado sino quien se inclina por compasión desde su rectitud. Cuando nos compadecemos de la debilidad ajena, robustecemos vigorosamente lo que en nosotros antes eran debilidades. De esa forma, el alma, por amor a los bienes futuros, se prepara a afrontar las adversidades presentes y aguanta los tormentos corporales que antes temía. Con aumentados deseos celestiales se siente angustiada, pero cuando considera cuan dulce es la patria eterna, por ella, es capaz de amar ardientemente las amarguras de la vida presente. Gregorio Magno, Libros morales, 7, 14, 17.   

6, 7   Mi repugnante alimento

UNA NUEVA AFLICCIÓN DE JOB. No era suficiente la úlcera ni el pus, sino que además se añadían otros sufrimientos; por causa de la enfermedad Job fue perjudicado en su sensibilidad total, de forma que incluso la comida se le convirtió en un tormento; el hedor de la llaga le había quitado la capacidad de discernir las sensaciones de sus sentidos. ¿Qué podría haber más difícil de soportar que este sufrimiento? Ni el sueño le traía descanso, ni la comida le alimentaba. Como el olor de león, dice Job; este animal es de un hedor en grado pésimo. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 6, 7b.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, vol. 7, p. 71-73
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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