felicidad tras la corrección divina


17Bienaventurado el hombre al que Dios corrige, y no desprecia la lección del poderoso. 
18Pues Él hiere, pero pone la venda; golpea, pero cura con sus manos.
19De seis peligros te librará y en siete no te alcanzará el mal.
20En el tiempo de hambre no te dejará morir y en guerra te librará de la espada.
21De la lengua perversa estarás a salvo y no temerás el desastre que se acerca.
22Del desastre y del hambre te burlarás y no temerás a las bestias de la tierra.
23Hasta con las piedras del campo harás pactos y las fieras del campo vivirán en paz contigo.
24Experimentarás la paz en tu tienda y cuando revisen tu morada, nada echarás de menos.
25Sabrás que tu descendencia es numerosa, tus retoños como la hierba del campo.
26Llegarás al sepulcro cargado de frutos, como gavilla de trigo en su sazón.
27Esto es lo que hemos aprendido y es verdad. Escúchalo y aprovéchalo (Job 5, 17-27).

5, 17   La lección del Poderoso

NO HAY MOTIVO PARA LA DESESPERACIÓN. Porque el santo Job se afligía de que tales desgracias le sobrevinieran contra su esperanza, [Elifaz] le dice que incluso herido no debe desesperar de que Dios le será propicio, pues contener el desenfreno del pecado con azotes es una prueba de amor divino. "Dichoso el hombre a quien Dios corrige", porque había enumerado las diversas clases de miserias que sobrevienen a los pecadores por no querer considerarse culpables u obtener el perdón mediante confesión de la propia iniquidad. Dice que no debe considerarse una desgracia cuando uno es obligado, por los azotes a la severidad, a corregirse o a reconocer su pecado. Juliano de Eclana, Explicación del libro de Job, 5, 17.

5, 18   Él hiere, pero pone la venda

LOS ACTOS DE DIOS TIENEN SENTIDO. Si es Dios mismo el que pone término a los males, el que los transforma en sus contrarios, y el que hace gozar de una paz profunda, tampoco las cosas presentes las hace con un sentido diferente, sino con el mismo propósito. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 5, 18.

5, 19   De seis peligros te librará

LA PROVIDENCIA DIVINA NO TIENE LÍMITES. No hay que pensar que el autor pretenda limitar la providencia divina al fijar el número determinado [de peligros], más bien lo que pretende decir es que Dios te liberará de las aflicciones que te rodeen. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 5, 19. 

5, 20   En la guerra te librará de la espada

JOB POSEE LA FELICIDAD. Sin duda alguna, Job es feliz. Mira cómo, por necesidad o de buen grado, soporta el hambre y se aparta de todas las mesas de la tierra, y a punto de exclamar: "Mi único alimento son mis sollozos", Job no muere, sino que confirma con fuerza estas palabras de Dios: "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios". Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 8, 20-26.

5, 21   No temerás el desastre

LA INJURIA NO PUEDE DAÑAR AL JUSTO. De nuevo Elifaz dice estas cosas refiriéndose a quien es amonestado por el Señor y ha cambiado de alguna manera su modo de pensar, y lo hace siguiendo sus propios principios, sin que le obligue lo que está diciendo. Muchos justos han sido con frecuencia objeto de injurias; entre ellos está José, el casto, acusado falsamente de intemperancia por la egipcia, y Susana, que soportó el azote de la calumnia a manos de los "ancianos injustos". Por lo tanto, si alguien cree que "estarás a cubierto del azote de la lengua" significa no ser calumniado o no ser injuriado, este pasaje verdadero carecería así de verosimilitud. La interpretación es que al hombre que vive conforme a Dios, no puede atraparlo la calumnia o la injuria, denominada "azote de la lengua", ya que la virtud lo protege de ser hallado culpable de falsas alegaciones. Este hombre tampoco se asusta ante males esperados, conforme al bienaventurado Pablo que dice: "¿Qué nos apartara del amor de Dios? ¿la tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, la espada?". Vence, efectivamente, sobre todo ello por la riqueza de su virtud. Y en no menor medida tal persona será protegida de los sofismas de la falsa sabiduría, pues Dios "confunde las voluntades enrevesadas"... Así: "No temerás los males cuando lleguen", tiene el mismo significado profético que: "La calamidad nos pasará de largo". Lo cual debe ser interpretado así: el bien procede de nosotros, pues se ha dicho: "El reino de los cielos está dentro de vosotros". Porque [los hombres] tenemos una disposición hacia la virtud, a la cual Cristo ha llamado "reino". Lo dañino y perverso, en cambio, viene de fuera, así como el vergonzoso pecado. Porque el hombre, hecho "a imagen de Dios", tiene en sí mismo la semilla del bien, pero si se desvía, se da de bruces con el mal sin que haya recibido de Dios inclinación alguna para obrar así. Dídimo el Ciego, Comentario al libro de Job, 5, 21.

5, 22-24   Experimentarás la paz en su tienda

PAZ ABSOLUTA. En la Sagrada Escritura se habla de una paz plena y de una paz iniciada. La Verdad entregaba a sus discípulos la paz iniciada cuando decía: "Mi paz os dejo, mi paz os doy". Simeón deseaba la paz plena cuando rogaba diciendo: "Ahora, Señor, según tu palabra, puedes dejar a tu siervo irse en paz". Nuestra paz se inicia con el deseo del Creador, se completa con la visión manifiesta. Será plena cuando nuestra mente no esté cegada por la ignorancia ni se vea afligida por los combates de la carne. Pero como tocamos las primicias cuando sometemos la mente a Dios y la carne a la mente, se dice que la tienda del justo gozará de paz, porque el cuerpo en el que habita el alma bajo la regla de la justicia, refrena los perversos movimientos de los deseos. Mas ¿de que sirve dominar la carne con la continencia si el alma no sabe ensancharse hasta el amor al prójimo por la compasión? Nada vale, en efecto, la castidad del cuerpo a la que no acompaña la ternura del alma. Gregorio Magno, Libros morales, 6, 34, 53.

5, 25-27   Llegarás al sepulcro cargado de frutos

RESPONSABILIDAD HUMANA. Mira cómo Elifaz cambia la utilidad de lo dicho anteriormente y... dio un duro golpe a Job. ¿Cómo y de qué forma? Mostrando que Job no pertenece a los que son reprendidos ni a aquellos que tienen esperanza. Lo que ha dicho, es claro que Elifaz lo ha referido a la persona de Job, pero hace un discurso de aplicación general, pues: "Esto es -dice- lo que hemos visto y oído, pero si esto no se ha producido en tu caso, sino que permaneces en tus desgracias, pertenece a ti el conocer tu perversidad". Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 5, 25-27.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7, p. 68-71
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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