en el fracaso debemos dirigirnos a Dios



8Por eso, yo en tu lugar me dirigiría a Dios, pondría en Dios mi causa.
9Él hace cosas grandes e insondables, maravillas que no se pueden contar.
10Él manda la lluvia sobre la tierra y riega con agua los campos, 11para poner a los humildes en lo alto, para que alcancen seguridad los afligidos.
12Él desbarata los planes de los astutos para que sus manos no cumplan sus proyectos.
13Atrapa a los sabios en sus astucias, el consejo de los tortuosos se disipa.
14Aun de día tropiezan con la oscuridad, y como en plena noche van palpando al mediodía.
15Así salva al indigente del filo de su boca y al pobre de su mano prepotente.
16Así el débil recobra la esperanza y al inicuo se le tapa la boca (Job 5, 8-16).

5, 8   Me dirigiría a Dios

UNA SEVERA REPRIMENDA. "Yo en tu lugar me dirigiría a Dios" [dice Elifaz]. En efecto, tú -dice [a Job]- no te has dedicado a la oración. Yo invocaría al Señor de todas las cosas. Porque tú, tranquilo en ti mismo, has dejado de invocar al Señor de todas las cosas, y por ello te han sucedido estos males presentes. Después de esto, [Elifaz] dio gloria a Dios, provocando la cólera de Job. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 8, 5, 8.

5, 9-10   Él hace cosas grandes

LA LIMITADA PERSPECTIVA HUMANA DE ELFAZ. Elifaz reconoce que el Dios providente es creador de todas las cosas. No es inverosímil que él tenga esta opinión, siendo hombre sabio en lo referente a las cosas humanas. Pero posee también una opinión a cerca de las cosas invisibles y visibles, pues habla de lo insondable, de lo grande y de lo honorable, de la lluvia y del agua. Si distingue el agua de la lluvia, es porque debe referirse al agua de las fuentes, de las torrenteras y de los ríos. Tienes en muchas partes de la Escritura estos discretísimos pensamientos, y no menos en Pablo, quien escribe: "En Cristo fueron creadas las cosas visibles e invisibles, las del cielo y las de la tierra". Es preciso considerar también que Elifaz, asustado por las desdichas que le han sucedido a Job, como hombre que es, se admira de las obras de la divina Providencia. La expresión "sin número" hay que entenderla desde una perspectiva humana. Dios conoce todas las cosas y nada extraña cuando Salomón dice: "Dios me ha dado el conocimiento de lo que existe, conocer la verdadera estructura del mundo, la actividad de los elementos, el principio, el fin y el espacio intermedio del tiempo, la alternancia de solsticios", etc. En efecto, lo que es incontable por naturaleza, no es incalculable para Dios, acerca de quien se dice: "El que cuenta la multitud de estrellas", y "los pelos de vuestras cabezas están contados". Estos conocimientos se conceden a quienes son dignos de sus beneficios, como se ha dicho de Salomón. Dídimo el Ciego, Comentarios al libro de Job, 5, 9-10.

5, 11   Para poner a los humildes en lo alto

LOS PERSEGUIDOS SOBRE LA TIERRA ESTARÁN A SALVO CON DIOS. Pone a los humildes en lo alto, porque los que ahora son despreciados por amar a Dios, vendrán entonces como jueces junto a Dios -tal como hemos dicho hace poco- según las palabras que la Verdad dirige a los humildes, diciendo: "Vosotros que me habéis seguido en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en el trono de su majestad, os sentaréis también vosotros en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel". Levantará entonces a los tristes hasta la prosperidad, porque los que están encendidos en deseos de Él, rehúyen la prosperidad temporal, sufren las adversidades, soportan los tormentos de la persecución, se purifican a sí mismos con el llanto y tanto más serán elevados hasta la prosperidad eterna cuanto más mueran ahora con fervor a todas las alegrías del mundo. Esto es lo que afirma Salomón: "El corazón conoce la amargura de su alma y en su alegría no se mezcla el extraño". La mente humana conoce la amargura de su alma cuando, encendida en deseos de la patria eterna, reconoce con lágrimas la pena de su peregrinación; pero en su alegría no se mezcla el extraño, porque quien ahora es ajeno a la tristeza de la compunción, no participará entonces de la alegría de la consolación. Gregorio Magno, Libros morales, 6, 16, 23.

5, 12-13   Atrapa a los sabios en sus astucias

UNA CALUMNIA SOLAPADA. ¿Qué significa esto? [Elifaz] insulta a Job llamándole mentiroso. Desea poseer la reputación de justo sin haber realizado nada justo. Pero Dios penetraba tales deseos y "desbarata los planes de los astutos". Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 8, 5, 12-13.

5, 14-16   Salva al indigente

LAS MARAVILLAS DE DIOS. Esto lo hace Dios no sólo para que el débil mantenga su esperanza en la felicidad, sino también para que el poderoso no se enorgullezca. En efecto, dijo arriba Elifaz: "Invoca por si alguno te responde", para que Job no piense que hay cosas imprevistas al margen de la providencia pretextando que él no es escuchado... Y Elifaz está intensamente ocupado en profundizar con su discurso sobre el tema para derrotar a Job. En verdad, si es costumbre de Dios exaltar a los débiles y humillar a los poderosos, así como confundir a los mentirosos, saca tú la conclusión. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 5, 15b-16b.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7,  p. 66-68
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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