Satán obtiene permiso para tentar a Job


6Sucedió un día que vinieron los ángeles de Dios para presentarse ante el Señor, y vino también Satán entre ellos. 7El Señor dijo a Satán: "¿De dónde vienes?". Él respondió: "De dar vueltas por la tierra, recorriéndola entera". 8Y le preguntó el Señor: "¿Te has fijado en mi siervo Job? Nadie hay como él en toda la tierra; es íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal". 9Satán le contestó: "¿Acaso Job teme a Dios de balde? 10¿No será porque Tú le rodeas con tu protección a él, a su casa y a todo lo que posee? Tú bendices las obras de sus manos y sus rebaños se multiplican por toda la tierra. 11Bastará con extender tu mano y tocar un poco lo que posee para que te maldiga en tu cara". 12Entonces el Señor dijo a Satán: "Mira, en tus manos dejo cuanto posee. Pero a él no le toques". Y Satán salió de la presencia del Señor.
   13Un día en que los hijos y las hijas de Job comían y bebían en casa del hermano mayor, 14se presentó ante Job un mensajero y le dijo: "Estaban los bueyes arando y las asnas pastando al lado, 15cuando unos sabeos los asaltaron y se los llevaron; pasaron a cuchillo a los criados y sólo yo pude escapar para comunicártelo". 16Estaba todavía hablando cuando llegó otro diciendo: "Un rayo ha caído del cielo, ha abrasado rebaños y criados, y los ha destruido. Sólo yo he podido escapar para comunicártelo". 17Estaba todavía hablando cuando llegó otro diciendo: "Los caldeos divididos en tres grupos se han lanzado sobre los camellos y se los han llevado, pasando a cuchillo a los criados. Sólo yo he podido escapar para comunicártelo". 18Estaba todavía hablando cuando llegó otro diciendo: "Mientras tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo en casa de su hermano mayor, 19se levantó un viento muy fuerte del desierto y arrametió sobre las cuatro esquinas de la casa que se derrumbó sobre los jóvenes sepultándolos. Sólo yo he podido escapar para comunicártelo" (Job 1, 6-19).

1, 6   Vino también Satán

DIOS CONOCE INCLUSO LOS PENSAMIENTOS DEL DIABLO. Nunca hubo una reunión especial en la que Satanás se atreviera a hablar para formular preguntas y recibir respuestas de todo, pero estos hechos son contados para instrucción de los oyentes, siguiendo el género narrativo... En realidad, estos hechos no tuvieron lugar, ni tampoco hubo de verdad alocución ni pregunta alguna, ya que Satanás no tuvo la facultad de hablar con Dios ni de verlo, puesto que los seres de viento y de fuego no pueden ver jamás, sino que Satanás meditaba en su corazón, y Dios, "que escudriña el corazón y examina las entrañas", conoció su maldad. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 1, 6.

1, 7-8   "¿De dónde vienes?"

FÍJATE EN MI SIERVO JOB. Que Satanás recorra la tierra significa que escruta los corazones carnales e indaga en que momento puede acusarlos. Recorre la tierra porque circunda los corazones humanos para arrebatarles el bien, introducir en ellos el mal, aumentar el mal introducido, llevarlo al máximo y adquirir así compañeros de pena entregados a la iniquidad como él. Hay que advertir que no sobrevuela la tierra, sino que anda por ella, porque no abandona rápidamente a ninguno de los que tienta, sino que donde encuentra un corazón lábil, fija el pie de su miserable persuasión, se detiene en él e imprime las huellas de su depravación, haciendo, de todos los que puede, réprobos semejantes a él en maldad. Frente a Satanás, recibe Job la alabanza, pues se dice: "¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay nadie semejante a él en la tierra: hombre sencillo y recto, teme a Dios y rechaza el mal". Dios alaba, casi al oído de Satanás, a aquél a quien la divina inspiración robustece frente al enemigo. El Señor alaba concediendo primero bienes, y custodiando luego los bienes concedidos. El antiguo enemigo se enfurece aún más contra los buenos cuando ve que el Señor los protege con el cerco de su divina protección. Gregorio Magno, Libros morales, 2, 40, 65-66.

1, 9-10   "¿Acaso teme Job a Dios de balde?"

LA RIQUEZA RECIBIDA DE DIOS. ¿Ves cómo la riqueza de Job es un don otorgado por Dios? ¿Ves cómo no procede de la injusticia? ¡Cuánto tuvo que sufrir Job hasta llegar a convencer a los hombres de que su riqueza no era fruto de la injusticia! He aquí que el diablo le dio testimonio de esto mismo, y Job no lo advertía cuando el demonio le elogiaba por ello, pues no adquirió estos bienes como fruto del comercio, no oprimiendo a otros, sino que los adquirió como fruto de la bendición de Dios, y se alegraba de la seguridad que venía de lo alto; no se hubiera alegrado, sino hubiese sido virtuoso. De tal suerte, también en esto el diablo le elogió de forma inadvertida y le cubrió de laureles. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 10.

1, 11-12   "En tus manos dejo cuanto posee"

EL SIGNIFICADO ALEGÓRICO DE LA MANO DE DIOS. La expresión en "tu mano"  hemos de entenderla con sentidos variados. Es o bien el poder de Dios castigador y ejecutor del castigo, que en la Sagrada Escritura suele tomar el nombre de "instrumento de ira", o bien el poder defensivo y protector, como cuando se dice: "Nadie puede arrebatarlos de la mano del Padre". Incluso el Hijo puede tomar la mano que protege y sostiene a quienes se acogen a ella, como al decir: "La diestra del Señor me ensalzó, la diestra del Señor actuó con poder". Sin el permiso de Dios nadie cae en la tentación. Porque Dios dice [al diablo]: "Mira, he entregado todos sus bienes en tu mano". Sin embargo, para dejar claro que el permiso se da con restricciones, se añade: "Pero no le toques". Por ello las aflicciones [de Job] no ocurren por defecto del destino ni de forma arbitraria, sino debido al consentimiento de Dios, como ya se señaló al principio, para mostrar la virtud de Job, y a veces también por otras razones acerca de las cuales hablaremos en adelante. Dídimo el Ciego, Comentarios al libro de Job, 1, 11.

1, 13-15   Pasaron a cuchillo a los criados

UN DÍA DELIBERADAMENTE ESCOGIDO. El diablo escoge el día de la tentación para entonces golpear al santo Job con variedad de desgracias y aflicciones, cuando Job, concluida la comida, rodeado de sus hijos y ofrecidos los sacrificios, podía estar seguro de la protección de Dios. No en vano el día en que se había de anunciar el robo de los bueyes y de las asnas, se hace también mención de la celebración de un banquete con los hijos, sino para mostrar que tantas desgracias como habían de sacudir el alma del justo, ocurrían al mismo tiempo. Juliano de Eclana, Exposición sobre el libro de Job, 1, 13.

1, 16   Ha abrasado rebaños y criados

EL FUEGO ES EL DEMONIO. ¿Quién es el fuego? El mismo enemigo del que David había dicho: "Tú lanzarás sobre ellos ascuas encendidas". Porque él no puede, como piensan algunos, arrojar rayos ni blandir relámpagos ni poner en acción a cada uno de los elementos. Por lo tanto, es el diablo mismo, bajo la apariencia de fuego, quien cayó sobre los rebaños de ovejas, pretendiendo forzar a Job para que blasfemara contra Dios, como si fuera Él quien destruía, desde lo alto de los cielos, los bienes del justo. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 3, 1, 16.

1, 17   Los caldeos divididos en tres grupos

EL PODER DEL DIABLO. No se debe pensar que también estos golpes vienen de Dios y que, el demonio aumenta desmesuradamente la magnitud de la tragedia con la diversidad de las noticias. De esta manera, si Job en su estremecimiento dice que "es Dios quien golpea y que por lo tanto es preciso soportarlo", el diablo le responde: "Pero fíjate, también los hombres te hieren, no es solamente Dios quien lucha contra ti". Mira cuán grande es el poder del diablo y cómo ha puesto en movimiento tantas gentes, o bien cómo ha dotado de una forma visible a los demonios. Tú recuerda conmigo la habilidad del diablo, aunque pienses que el fuego no existe; pues él no puede crear nada, pero apareció de esta forma y todo lo ha abrasado. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 17.

1, 18-19   Tus hijos y tus hijas estaban comiendo

LA PÉRDIDA INSTRUYE SABIAMENTE AL CORAZÓN. Cuando nuestra alma se ve sostenida por la plenitud y abundancia de tantos dones, disfrutando en ellos de una contínua seguridad, puede sucederle que se olvide del que se los otorga y que se crea que los posee por sí misma, pensando que no le faltarán nunca. En ese caso, Dios suele privar al alma presuntuosa de su gracia para mostrarle su debilidad. Reconocemos de dónde proceden nuestros bienes cuando, habiéndolos casi perdido, descubrimos que por nosotros mismos no podemos conservarlos. Así, unas veces, para ser introducidos en esta escuela de humildad, la tentación irrumpe en nuestra alma y hiere nuestra sabiduría poniéndole en tanta necedad que, turbada, no sabe ni cómo oponerse a males inminentes ni como prepararse para hacer frente a la tentación. Esa necedad sirve para instruir prudentemente el corazón, porque le lleva a decir momentáneamente insensateces, haciéndolo luego más humilde y, por ello, más sabio. De esta forma, se alcanza la sabiduría con más seguridad después de haberla casi perdido. Gregorio Magno, Libros morales, 2, 49, 78.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7,  p. 37-41
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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