Job bendice a Dios en su aflicción


20Se levantó Job, se rasgó sus vestiduras, y se rapó la cabeza en señal de duelo. Luego se postró en tierra en adoración 21y dijo: "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea el Nombre del Señor".
   22En todo esto no pecó ni cometió necedad alguna contra Dios (Job 1, 20-22).

1, 20-21   Job... se postró en tierra en adoración

UN SIGNO DE VICTORIA. No pienses, querido hermano, que esta reacción de Job es expresión de una derrota, por el contrario, es signo de victoria; pues si él no hubiese hecho nada, hubiera dado la impresión de ser insensible, pero en realidad, se nos manifiesta como sabio, como un padre y como un hombre piadoso. Mas ¿qué mal había sufrido Job? No se lamenta de la pérdida de los hijos, ni de la pérdida de los ganados, sino del modo como ha sucedido. ¿A quién no le hubieran perturbado todos estos acontecimientos? ¿A qué hombre de hierro no le hubieran afectado? Pues también Pablo sufrió en medio de lágrimas esto mismo cuando decía: "¿Qué hecéis llorando y destrozando mi corazón?". Pero precisamente por eso se hizo acreedor a la admiración. Del mismo modo también Job fue digno de admiración porque, a pesar del dolor que le obligó a hacer estos gestos y a soportar las desgracias, no pronunció nada que fuera inoportuno. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 20.

1, 22   Job no pecó

NO HAY PECADO NI DE PALABRA NI DE PENSAMIENTO. "Job no pecó contra Dios", es decir, quien estaba limpio de pecados de palabra o pensamiento, dio gracias a Dios con sus palabras en conformidad con sus pensamientos. En efecto, no cometió necedad alguna contra Dios, es decir, [Job] no acusó a la voluntad de Dios ni despreció el plan salvífico del Creador y no percibió ninguna locura en lo que había sucedido. Dicho de otro modo:, no pensó que los justos son entregados en manos de los pecadores. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 3, 1, 22.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7,  p. 41-45
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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