Satán inflige úlceras a Job


1Sucedió otro día que los ángeles de Dios vinieron para presentarse ante el Señor y vino también Satán entre ellos. 2El Señor le preguntó: "¿De dónde vienes?". Y le respondió Satán: "De dar vueltas por la tierra, recorriéndola entera". 3El Señor entonces le dijo: "¿Te has fijado en mi siervo Job? Nadie hay como él en la tierra; es íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal. Todavía se mantiene firme en su integridad a pesar de que me has incitado a destruirlo sin motivo". 4Pero Satán contestó: "Piel por piel. Todo lo que tiene el hombre lo daría por su vida. 5Pero bastará con extender su mano y tocar su carne o sus huesos para que te maldiga en tu cara". 6Y le dijo el Señor a Satán: "Mira, te lo dejo en tus manos. Eso sí, has de respetar su vida".
   7Satán salió de la presencia del Señor e hirió a Job con una úlcera maligna desde la planta de los pies hasta la coronilla. 8Job se rascaba con un trozo de teja, sentado entre cenizas (Job 2, 1-8). 

2, 1-2   Vino también Satán entre ellos

EL DEBER DE LOS ÁNGELES. ¿Por qué el texto sagrado presenta a los ángeles haciendo su servicio cada día? Para que aprendamos que los acontecimientos actuales no están fuera de la providencia, sino que los ángeles llevan cuenta de todo lo que sucede a diario, y que cotidianamente son enviados con encargos especiales, aunque nosotros no lo sepamos. Para esto han sido creados, ésta es su tarea, como dice el bienaventurado Pablo: "Enviados para asistir a aquellos que han de heredar la salvación". Y "el diablo -se dice- en medio de ellos". ¿Ves con qué fin están presentes los ángeles y con qué fin está Satanás? "Aquellos para servir", éste para tentar; aquellos para administrar nuestros asuntos, éste para torcerlos. ¿Por qué [Satanás] es interrogado de nuevo delante de los propios ángles? Necesariamente porque había dicho delante de ellos: "Con golpe seguro él te maldecirá en la cara". ¡Oh, naturaleza insolente! Se atrevió nuevamente a venir. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 2, 1.

2, 3   Job... íntegro y recto

LA SEMEJANZA DE JOB CON CRISTO. "Me has incitado contra él para afligirlo sin motivo". Si el santo Job es figura de nuestro Redentor en su pasión, ¿cómo es que el Señor dice a Satanás: "Me has incitado contra él"? El Mediador entre Dios y los hombres, el hombre de Cristo Jesús, para destruir las culpas de nuestros delitos vino a soportar los azotes de nuestra condición mortal. Él es de la misma y única naturaleza del Padre, ¿cómo, pues, afirma el Padre haber sido empujado por Satanás contra Él, cuando consta que ninguna desigualdad de poder, ninguna diferencia de voluntad, interrumpe la concordia entre el Padre y el Hijo? El que es igual al Padre en su divinidad ha venido en carne a sufrir por nosotros. No hubiera padecido si no hubiera asumido la condición del hombre caído para redimirlo. Si el primer hombre no hubiera pecado, el segundo no hubiera venido en absoluto ha sufrir las pruebas de la pasión. Como el primer hombre fue apartado del Señor por culpa de Satanás, ahora el Señor se ha sometido a la pasión en el segundo hombre. Así, pues, empujó Satanás al Señor para que afligiera a este hombre de la misma manera que del paraíso arrojó por el pecado de desobediencia al primer hombre de la cima de la santidad. Si no hubiera entregado a la muerte del alma al primer Adán por un pecado voluntario, el segundo Adán no habría venido sin pecado a padecer la muerte voluntaria de la carne. Gregorio Magno, Libros Morales, 3, 14, 26.

2, 4-5   "Piel por piel"

JOB SUFRE EN SU CARNE LA PRUEBA DE UNA HERIDA CASI MORTAL. Como el diablo no veía que con el golpe de la primera tentación hubiera derribado la constancia del santo varón, viene de nuevo a la presencia de Dios, casi alegando que las cosas con las que [Job] había sido tentado no eran grandes, y dice que debía ser probado no con cosas exteriores, sino con aquellas que tocasen a su propia persona. En efecto, añade que Job, como suelen hacer todos los hombres, había soportado con disimulo la pérdida de los bienes para no poner en peligro su salvación hablando ofensivamente contra Dios. Pues es frecuente en los hombres librarse de pérdidas mayores con daños menores, e incluso, a veces, poniendo delante la mano, salvar la propia cabeza cuando la salvación está en peligro. Juan de Eclana, explicación del libro de Job, 2, 4,

2, 6   "Has de respetar su vida"

JOB DEBE SER PUESTO A PRUEBA. "Pero respeta su vida". Dios no dice esto como si quisiera impedir que el diablo le arrebate la vida a Job, sino que dice: "Respétalo". Es decir, guárdate de no destruir las facultades mentales de Job. Así pues, Dios dispuso las cosas para que el diablo, convencido ante la evidencia de los hechos, reconociese que Job, aun acosado por tantas aflicciones, jamás llegaría a blasfemar. Efrén de Nisibi, Comentario al libro de Job, 2, 6.

2, 7   Hirió a Job con una úlcera

NATURALEZA DE LA ENFERMEDAD DE JOB. Las palabras "e hirió a Job con una úlcera maligna" se refiere a la enfermedad de la elenfantiasis. Cuando esta enfermedad afecta a una persona, todo su cuerpo se pudre, los orificios nasales desaparecen y un pus sucio, amargo y punzante, sale continuamente de su cuerpo; y no sólo inspira horror a los demás, sino también así mismo. Iso'dad de Merw, Comenatario al libro de Job, 2, 7.

2, 8   Job.... sentado entre cenizas

JOB ERA UN ESPECTÁCULO PARA EL MUNDO. Dios hizo que Job se sentara "fuera de la ciudad", para convertirse en "espectáculo del mundo" y para que más tarde no se pudiera rechazar la creencia de que él había soportado estas tribulaciones, y para que, andando el tiempo, muchos visitantes pudieran sacar algún provecho. Lo mismo que nuestro Señor permitió a Lázaro estar cuatro días en el sepulcro para que su cuerpo pudiera oler mal, así también [Job] fue abandonado un tiempo considerable en su prueba. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 2, 8.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7,  p. 46-48
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Job bendice a Dios en su aflicción


20Se levantó Job, se rasgó sus vestiduras, y se rapó la cabeza en señal de duelo. Luego se postró en tierra en adoración 21y dijo: "Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó. Bendito sea el Nombre del Señor".
   22En todo esto no pecó ni cometió necedad alguna contra Dios (Job 1, 20-22).

1, 20-21   Job... se postró en tierra en adoración

UN SIGNO DE VICTORIA. No pienses, querido hermano, que esta reacción de Job es expresión de una derrota, por el contrario, es signo de victoria; pues si él no hubiese hecho nada, hubiera dado la impresión de ser insensible, pero en realidad, se nos manifiesta como sabio, como un padre y como un hombre piadoso. Mas ¿qué mal había sufrido Job? No se lamenta de la pérdida de los hijos, ni de la pérdida de los ganados, sino del modo como ha sucedido. ¿A quién no le hubieran perturbado todos estos acontecimientos? ¿A qué hombre de hierro no le hubieran afectado? Pues también Pablo sufrió en medio de lágrimas esto mismo cuando decía: "¿Qué hecéis llorando y destrozando mi corazón?". Pero precisamente por eso se hizo acreedor a la admiración. Del mismo modo también Job fue digno de admiración porque, a pesar del dolor que le obligó a hacer estos gestos y a soportar las desgracias, no pronunció nada que fuera inoportuno. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 20.

1, 22   Job no pecó

NO HAY PECADO NI DE PALABRA NI DE PENSAMIENTO. "Job no pecó contra Dios", es decir, quien estaba limpio de pecados de palabra o pensamiento, dio gracias a Dios con sus palabras en conformidad con sus pensamientos. En efecto, no cometió necedad alguna contra Dios, es decir, [Job] no acusó a la voluntad de Dios ni despreció el plan salvífico del Creador y no percibió ninguna locura en lo que había sucedido. Dicho de otro modo:, no pensó que los justos son entregados en manos de los pecadores. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 3, 1, 22.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7,  p. 41-45
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Satán obtiene permiso para tentar a Job


6Sucedió un día que vinieron los ángeles de Dios para presentarse ante el Señor, y vino también Satán entre ellos. 7El Señor dijo a Satán: "¿De dónde vienes?". Él respondió: "De dar vueltas por la tierra, recorriéndola entera". 8Y le preguntó el Señor: "¿Te has fijado en mi siervo Job? Nadie hay como él en toda la tierra; es íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal". 9Satán le contestó: "¿Acaso Job teme a Dios de balde? 10¿No será porque Tú le rodeas con tu protección a él, a su casa y a todo lo que posee? Tú bendices las obras de sus manos y sus rebaños se multiplican por toda la tierra. 11Bastará con extender tu mano y tocar un poco lo que posee para que te maldiga en tu cara". 12Entonces el Señor dijo a Satán: "Mira, en tus manos dejo cuanto posee. Pero a él no le toques". Y Satán salió de la presencia del Señor.
   13Un día en que los hijos y las hijas de Job comían y bebían en casa del hermano mayor, 14se presentó ante Job un mensajero y le dijo: "Estaban los bueyes arando y las asnas pastando al lado, 15cuando unos sabeos los asaltaron y se los llevaron; pasaron a cuchillo a los criados y sólo yo pude escapar para comunicártelo". 16Estaba todavía hablando cuando llegó otro diciendo: "Un rayo ha caído del cielo, ha abrasado rebaños y criados, y los ha destruido. Sólo yo he podido escapar para comunicártelo". 17Estaba todavía hablando cuando llegó otro diciendo: "Los caldeos divididos en tres grupos se han lanzado sobre los camellos y se los han llevado, pasando a cuchillo a los criados. Sólo yo he podido escapar para comunicártelo". 18Estaba todavía hablando cuando llegó otro diciendo: "Mientras tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo en casa de su hermano mayor, 19se levantó un viento muy fuerte del desierto y arrametió sobre las cuatro esquinas de la casa que se derrumbó sobre los jóvenes sepultándolos. Sólo yo he podido escapar para comunicártelo" (Job 1, 6-19).

1, 6   Vino también Satán

DIOS CONOCE INCLUSO LOS PENSAMIENTOS DEL DIABLO. Nunca hubo una reunión especial en la que Satanás se atreviera a hablar para formular preguntas y recibir respuestas de todo, pero estos hechos son contados para instrucción de los oyentes, siguiendo el género narrativo... En realidad, estos hechos no tuvieron lugar, ni tampoco hubo de verdad alocución ni pregunta alguna, ya que Satanás no tuvo la facultad de hablar con Dios ni de verlo, puesto que los seres de viento y de fuego no pueden ver jamás, sino que Satanás meditaba en su corazón, y Dios, "que escudriña el corazón y examina las entrañas", conoció su maldad. Iso'dad de Merw, Comentario al libro de Job, 1, 6.

1, 7-8   "¿De dónde vienes?"

FÍJATE EN MI SIERVO JOB. Que Satanás recorra la tierra significa que escruta los corazones carnales e indaga en que momento puede acusarlos. Recorre la tierra porque circunda los corazones humanos para arrebatarles el bien, introducir en ellos el mal, aumentar el mal introducido, llevarlo al máximo y adquirir así compañeros de pena entregados a la iniquidad como él. Hay que advertir que no sobrevuela la tierra, sino que anda por ella, porque no abandona rápidamente a ninguno de los que tienta, sino que donde encuentra un corazón lábil, fija el pie de su miserable persuasión, se detiene en él e imprime las huellas de su depravación, haciendo, de todos los que puede, réprobos semejantes a él en maldad. Frente a Satanás, recibe Job la alabanza, pues se dice: "¿Te has fijado en mi siervo Job? No hay nadie semejante a él en la tierra: hombre sencillo y recto, teme a Dios y rechaza el mal". Dios alaba, casi al oído de Satanás, a aquél a quien la divina inspiración robustece frente al enemigo. El Señor alaba concediendo primero bienes, y custodiando luego los bienes concedidos. El antiguo enemigo se enfurece aún más contra los buenos cuando ve que el Señor los protege con el cerco de su divina protección. Gregorio Magno, Libros morales, 2, 40, 65-66.

1, 9-10   "¿Acaso teme Job a Dios de balde?"

LA RIQUEZA RECIBIDA DE DIOS. ¿Ves cómo la riqueza de Job es un don otorgado por Dios? ¿Ves cómo no procede de la injusticia? ¡Cuánto tuvo que sufrir Job hasta llegar a convencer a los hombres de que su riqueza no era fruto de la injusticia! He aquí que el diablo le dio testimonio de esto mismo, y Job no lo advertía cuando el demonio le elogiaba por ello, pues no adquirió estos bienes como fruto del comercio, no oprimiendo a otros, sino que los adquirió como fruto de la bendición de Dios, y se alegraba de la seguridad que venía de lo alto; no se hubiera alegrado, sino hubiese sido virtuoso. De tal suerte, también en esto el diablo le elogió de forma inadvertida y le cubrió de laureles. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 10.

1, 11-12   "En tus manos dejo cuanto posee"

EL SIGNIFICADO ALEGÓRICO DE LA MANO DE DIOS. La expresión en "tu mano"  hemos de entenderla con sentidos variados. Es o bien el poder de Dios castigador y ejecutor del castigo, que en la Sagrada Escritura suele tomar el nombre de "instrumento de ira", o bien el poder defensivo y protector, como cuando se dice: "Nadie puede arrebatarlos de la mano del Padre". Incluso el Hijo puede tomar la mano que protege y sostiene a quienes se acogen a ella, como al decir: "La diestra del Señor me ensalzó, la diestra del Señor actuó con poder". Sin el permiso de Dios nadie cae en la tentación. Porque Dios dice [al diablo]: "Mira, he entregado todos sus bienes en tu mano". Sin embargo, para dejar claro que el permiso se da con restricciones, se añade: "Pero no le toques". Por ello las aflicciones [de Job] no ocurren por defecto del destino ni de forma arbitraria, sino debido al consentimiento de Dios, como ya se señaló al principio, para mostrar la virtud de Job, y a veces también por otras razones acerca de las cuales hablaremos en adelante. Dídimo el Ciego, Comentarios al libro de Job, 1, 11.

1, 13-15   Pasaron a cuchillo a los criados

UN DÍA DELIBERADAMENTE ESCOGIDO. El diablo escoge el día de la tentación para entonces golpear al santo Job con variedad de desgracias y aflicciones, cuando Job, concluida la comida, rodeado de sus hijos y ofrecidos los sacrificios, podía estar seguro de la protección de Dios. No en vano el día en que se había de anunciar el robo de los bueyes y de las asnas, se hace también mención de la celebración de un banquete con los hijos, sino para mostrar que tantas desgracias como habían de sacudir el alma del justo, ocurrían al mismo tiempo. Juliano de Eclana, Exposición sobre el libro de Job, 1, 13.

1, 16   Ha abrasado rebaños y criados

EL FUEGO ES EL DEMONIO. ¿Quién es el fuego? El mismo enemigo del que David había dicho: "Tú lanzarás sobre ellos ascuas encendidas". Porque él no puede, como piensan algunos, arrojar rayos ni blandir relámpagos ni poner en acción a cada uno de los elementos. Por lo tanto, es el diablo mismo, bajo la apariencia de fuego, quien cayó sobre los rebaños de ovejas, pretendiendo forzar a Job para que blasfemara contra Dios, como si fuera Él quien destruía, desde lo alto de los cielos, los bienes del justo. Hesiquio de Jerusalén, Homilías sobre Job, 3, 1, 16.

1, 17   Los caldeos divididos en tres grupos

EL PODER DEL DIABLO. No se debe pensar que también estos golpes vienen de Dios y que, el demonio aumenta desmesuradamente la magnitud de la tragedia con la diversidad de las noticias. De esta manera, si Job en su estremecimiento dice que "es Dios quien golpea y que por lo tanto es preciso soportarlo", el diablo le responde: "Pero fíjate, también los hombres te hieren, no es solamente Dios quien lucha contra ti". Mira cuán grande es el poder del diablo y cómo ha puesto en movimiento tantas gentes, o bien cómo ha dotado de una forma visible a los demonios. Tú recuerda conmigo la habilidad del diablo, aunque pienses que el fuego no existe; pues él no puede crear nada, pero apareció de esta forma y todo lo ha abrasado. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 17.

1, 18-19   Tus hijos y tus hijas estaban comiendo

LA PÉRDIDA INSTRUYE SABIAMENTE AL CORAZÓN. Cuando nuestra alma se ve sostenida por la plenitud y abundancia de tantos dones, disfrutando en ellos de una contínua seguridad, puede sucederle que se olvide del que se los otorga y que se crea que los posee por sí misma, pensando que no le faltarán nunca. En ese caso, Dios suele privar al alma presuntuosa de su gracia para mostrarle su debilidad. Reconocemos de dónde proceden nuestros bienes cuando, habiéndolos casi perdido, descubrimos que por nosotros mismos no podemos conservarlos. Así, unas veces, para ser introducidos en esta escuela de humildad, la tentación irrumpe en nuestra alma y hiere nuestra sabiduría poniéndole en tanta necedad que, turbada, no sabe ni cómo oponerse a males inminentes ni como prepararse para hacer frente a la tentación. Esa necedad sirve para instruir prudentemente el corazón, porque le lleva a decir momentáneamente insensateces, haciéndolo luego más humilde y, por ello, más sabio. De esta forma, se alcanza la sabiduría con más seguridad después de haberla casi perdido. Gregorio Magno, Libros morales, 2, 49, 78.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7,  p. 37-41
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

santidad, amor fraterno y prosperidad de Job


1Había en el país de Us un hombre llamado Job. Era un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y alejado del mal. 2Le habían nacido siete hijos y tres hijas. 3Poseía siete mil cabezas de ganado menor, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas y un gran número de siervos. Era el hombre más potentado de todo Oriente. 4Acostumbraban sus hijos a celebrar un banquete en su casa, cada uno un día, invitando a sus tres hermanas a comer y beber con ellos. 5Al terminar esos días de fiesta, Job les hacía venir para purificarlos. Se levantaba muy de mañana y ofrecía holocaustos por cada uno, pues se decía: "Quizá hayan pecado y hayan ofendido a Dios en su corazón". Job procedía así en cada ocasión (Job 1, 1-5).

1, 1   Un hombre llamado Job

UN HOMBRE INTACHABLE. Cada uno de estos epítetos es suficiente para poner de manifiesto la belleza de su alma; y así, del mismo modo que un amante describe con gran precisión la hermosura de la persona amada, así también aquí. "Íntegro", se dice; esto es, virtud perfecta. "Justo": también esto; "Verdadero", también esto. "Piadoso", también esto es virtud perfecta. "Alejado de toda de toda acción mala", esto también es virtud. "De toda", dice el texto sagrado, y no simplemente o de pasada, de unas acciones sí y de otras no. ¿Dónde están los que dicen que la naturaleza humana tiende más hacia el mal? ¿Qué temor, qué tribunales, qué leyes hicieron a Job como él es? Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 1.

1, 2   Siete hijos y tres hijas

UNA DESCENDENCIA PRÓSPERA. Observa cómo el texto sagrado primero menciona la virtud de Job y después los bienes recibidos de Dios. Observa la dicha de tener buenos hijos de uno y de otro sexo y en la proporción calculada: del género más deseado el fruto mayor. El texto sagrado dice primero por qué se ha de felicitar a Job, a saber, por su gran virtud y por la belleza de su alma. Y en verdad, desde antaño la virtud fue la fuente de estos bienes, me refiero a la bendición de los niños y a la numerosa descendencia. "No habrá -se dice- en tu casa mujer infecunda y estéril". Sin embargo Abrahán fue infecundo para que tú sepas que no son éstos los premios de la virtud, sino otros. Por lo tanto, Dios prometió estos bienes con el fin de ser generoso con vosotros. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 2.

1, 3   El hombre más potentado

SOBRIEDAD EN MEDIO DE LA RIQUEZA. El texto sagrado le llama "hombre de oriente"; era -dice el autor- más ilustre y famoso que todos los demás, y podía contar entre sus antepasados personajes célebres y distinguidos. ¿Por qué no habían de incitarle al orgullo la virtud de su alma, el bienestar de todas las cosas, el hecho de ser sólo él tan rico y tan lleno de virtudes, y el hecho de venir de antepasados tan ilustres? Pero escucha lo que dice el profeta, cuando estos bienes caen en suerte en los impíos: "Por eso  el orgullo los venció totalmente, fueron enecerrados en su propia injusticia y en su impiedad". Y nuevamente Job, él mismo dice: ¿"Por qué los ímpios viven y mueren en medio de riquezas"? Pero él no era así. Así pues, no fue la naturaleza de la riqueza la causa de estas conductas, sino la convicción de aquellos que no la utilizan de forma debida. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 3.

1, 4-5   Ofrecía holocaustos por cada uno

ARMONÍA EN EL SENO DE LA FAMILIA DE JOB. Profunda era pues la concordia, el más grande de los bienes; habían sido educados para sentarse juntos a una misma mesa, para participar de la comida en común, pues esto contribuye no poco a la armonía. ¿Te imaginas, carísimo, la alegría del banquete, compartida junto con la seguridad? ¿Te imaginas ese banquete fraternal? ¿No ves tú ese coro entrañablemente unido entre sí? Esto era fruto de un gran amor. Juan Crisóstomo, Comentario al libro de Job, 1, 4.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Vol. 7,  p. 35-37
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

Últimos días y muerte de José


22José vivió en Egipto con la casa de su padre, y llegó a los ciento diez años. 23José vio a los descendientes de Efraím hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José. 24José dijo a sus hermanos: "Yo voy a morir; pero Dios os visitará sin falta y os hará subir desde esta tierra a la tierra que juró a Abrahán, Isaac y Jacob". 25Luego José hizo jurar a los hijos de Israel de esta manera: "Cuando Dios os visite, sacaréis mis huesos de aquí". 26José murió a los ciento diez años; lo embalsamaron y fue puesto en un féretro en Egipto (Génesis 50, 22-26).

50, 26   José murió a los ciento diez años

Él hizo todo esto por fe. "Y murió José, dice el texto, a la edad de ciento diez años". ¿Por qué motivo nos señala su edad? Para que sepas durante cuántos años recibió el gobierno de Egipto. Llegó a Egipto cuando tenía diecisiete años y fue a la edad de treinta años cuando lo vio el faraón e interpretó sus sueños. José, entonces, tuvo el mando completo de Egipto durante ochenta años. ¿Ves cómo la retribución fue mayor que las penalidades, y múltiple la recompensa? Durante trece años luchó en las pruebas soportando la esclavitud, aquella acusación injusta, el maltrato de la cárcel. Y cómo soportó todo valerosamente y dando gracias, obtuvo por ello magníficas recompensas incluso en esta vida. Considera, hazme el favor, que fue por aquel corto espacio de tiempo en el que soportó la esclavitud y la cárcel, por lo que durante ochenta años ocupó el trono. Y para probar que obró así por fe y que por ello ordenó el transporte de sus huesos, oye las palabras de Pablo: "Por fe, a punto de morir, José se refirió al éxodo de los hijos de Israel". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 67, 5.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p.461-462
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

José perdona a sus hermanos


15Al ver los hermanos de José que había muerto su padre se dijeron: "Quizá José nos guarde rencor y nos devuelva todo el mal que le hicimos". 16Entonces mandaron decir a José: "Tu padre, antes de su muerte, dio esta orden: 17Así diréis a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado, pues te hicieron mal". Ahora perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre. Al hablarle así, José se hechó a llorar. 18Entonces fueron también sus hermanos, se postraron ante él y dijeron: "Aquí nos tienes como esclavos tuyos". 19José les respondió: "No temáis. ¿Acaso estoy yo en lugar de Dios? 20Vosotros planeasteis el mal contra mí, pero Dios lo planeó para el bien, para hacer, tal como hoy ocurre, que viviera un pueblo numeroso. 21Ahora, pues, no temáis; yo os alimentaré a vosotros y a vuestros hijos". Y José los consoló hablándoles al corazón (Génesis 50, 15-21).

50, 17   Perdona el crimen de tus hermanos

Dios transformó el mal en bien. José lloró y dijo: "No me tengáis miedo aunque vuestro padre haya muerto. El Dios de vuestro padre, por el cual nos he hecho daño, está vivo. Pues él convirtió en bien el mal que me habíais hecho y puso mucha gente en mis manos. Él me prohibió que hiciera mal a los que habrían de ser causa de la vida para muchos. Pero, ya que no os maté en Egipto, no dejéis mis huesos allí". Les hizo jurar esto y dijo: "Dios se acordará de vosotros y os llevará a la tierra que prometió a Abrahán. Subid mis huesos hasta allí de modo que, aunque no herede con vosotros esa tierra, pueda ser resucitado con vosotros desde esa tierra". Efrén de Nisibi, Comenatrio sobre el Génesis, 44, 2.

50, 18   Aquí nos tienes como esclavos tuyos

¡Observa qué grande es la virtud, qué poderosa y qué invencible, y cuánta debilidad encierra la maldad! Porque mira: el que sufrió tantos padecimientos reina ahora como rey, mientras que quienes hicieron pasar a su hermano tantas penas, imploran ser siervos de aquel que vendieron como siervo. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 67, 4.

50, 20   Planeasteis el mal contra mí, pero Dios lo planeó para el bien

La sabiduría de Dios transforma toda su maldad. "No temáis ni os angustiéis", dice José. "Porque yo soy de Dios e imito a mi Señor, así que me apresuro a responder con buenas obras a quienes me causaron fatales daños". "Porque yo soy de Dios". Luego, mostrando de cuán grande favor divino goza, José dice: "Vosotros actuasteis contra mí con mala intención, pero Dios me cambia todo para bien". Por eso también Pablo dice: "Para quienes aman a Dios, todo ayuda al bien". "Todo", dice. ¿Qué significa "todo"? Pues que las adversidades y lo que parecen penas, incluso estas cosas las cambia para bien, y ello es precisamente lo que ocurre con este hombre admirable. Lo que le hicieron sus hermanos es lo que proporcionó a José el poder real, pues la creativa sabiduría de Dios transforma todo lo malo en bueno. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 67, 5.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 460-461
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

la muerte de Jacob y su entierro en Canaán


1Entonces José se inclinó sobre el rostro de su padre, lloró y le besó. 2Luego ordenó a los médicos a su servicio que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel. 3Emplearon en ello cuarenta días, para que así se cumplieran los días del embalsamamiento; y los egipcios le lloraron durante setenta días.
   4Cuando pasaron los días del duelo, José habló a la casa del faraón diciendo: "Si he hallado gracia ante vosotros, hablad, por favor, al faraón en estos términos: 5Mi padre me hizo jurar esto: Cuando yo muera, me enterrarás en el sepulcro que me excavé en el país de Canaán. Ahora, pues, voy a subir a enterrar a mi padre, y luego volveré". 6El faraón respondió: "Sube y entierra a tu padre, tal como te hizo jurar". 7José subió a enterrar a su padre, y con él subieron todos los siervos del faraón, los ancianos de su corte, y todos los ancianos del país de Egipto, 8así como toda la casa de José, sus hermanos y la casa de su padre; solamente sus niños, ganados y vacadas quedaron en el país de Gosen. 9También subieron con él los carros y jinetes, formando un cortejo imponente. 10Cuando llegaron a Goren-Atad, al otro lado del Jordán, celebraron allí un gran rito fúnebre muy solemne, y José hizo duelo por su padre siete días. 11Al ver los habitantes de la tierra, los cananeos, el duelo en Goren-Atad, dijeron: "Qué solemne es el duelo de los egipcios". Por eso se le llamó a aquel lugar Abel Misraim, que está al otro lado del Jordán. 12Los hijos de Jacob hicieron con él tal como les había mandado: 13lo llevaron a tierra de Canaán y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpelá, el campo que Abrahán había comprado a Efrón, el hitita, como propiedad sepulcral frente a Mambré. 14Después de haber sepultado a su padre, José, sus hermanos y todos los que habían subido con él a enterrar a su padre volvieron a Egipto (Génesis 49, 28-50, 14).

En comparación con Gn 49, que consideró que hablaba del futuro, este capítulo parecía algo decepcionante, por lo que no suscitó demasiados comentarios por parte de los autores patrísticos. No hemos de culpar a José del prolongado duelo por su padre, porque aún no habían sido destruidas las puertas del infierno. Nosotros, en cambio, podemos regocijarnos ante la muerte, pues tenemos la certeza de la resurrección (Crisóstomo).

50, 10   José hizo duelo por su padre siete días

Las puertas del infierno todavía no han sido rotas. Al oír estas cosas, querido amigo, no pases por ellas sin más, sino, considerando el momento en que se están produciendo, libra de toda culpa a José. Me refiero a que todavía no estaban rotas las puertas del Hades, ni sueltos los cepos de la muerte, ni se llama reposo a la muerte. Por eso, porque tenían miedo a la muerte, obraban así. Ahora, en cambio, por la gracia de Dios, como la muerte se ha convertido en un sueño y el final de la vida en un reposo y es grande nuestra certeza de que hay resurrección, nos regocijamos y exultamos como si pasáramos de una vida a otra. ¿Por qué digo de una vida a otra vida? ¡De una vida peor a otra mejor, de una temporal a otra eterna, de una terrena a otra celestial! Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 67, 4. 

La Biblia comentada 
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 459-460
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez 

Bejamín


27"Benjamín es un lobo feroz,
por la mañana devora la presa
y por la tarde reparte los despojos" (Génesis 49, 27).

49, 27   Benjamín es un lobo

Pablo era un lobo. [Esto se refiere] a Pablo, que era un lobo contra los lobos y arrebató todas las almas al maligno. "Por la tarde separa lo que toma". Es decir: en el fin del mundo descansará también con un premio mayor que sus trabajos. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 43, 11.

Separación de realidades espirituales y corporales. "Por la tarde reparte los despojos". La tarde es el tiempo último en el que Pablo se convierte; también nosotros llamamos "tarde" al tiempo de nuestra conversión, en el que ahora estamos. Reparte la comida entonces, pues comprende entonces que en la Ley se ha de separar la letra y el espíritu, y viene a saber entonces que "la letra mata, pero el Espíritu da vida". De ahí que, iluminado ya por la gracia del Señor, empiece Pablo a dividir y separar en la ley las realidades espirituales de las corporales. Por eso dice que "por la tarde reparte los despojos", porque, aunque había estado meditando todo el día la ley, no lo había hecho hasta entonces. Rufino, Sobre las bendiciones de los patriarcas, 2, 29.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 457-458
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

José


22"José es un retoño fecundo,
retoño fecundo junto a la fuente,
sus brotes sobrepasan el muro.
23Le hostigan lanzándole dardos;
le atacan ferozmente los arqueros.
24Pero se les rompe el arco
y se aflojan los músculos de sus brazos,
por obra del fuerte de Jacob,
en nombre del Pastor, la Piedra de Israel,
25por el Dios de tu padre, que te auxilia
y El-Saday que te bendice
con bendiciones del cielo desde arriba,
bendiciones del abismo que yace en lo hondo, 
bendiciones de pechos y de senos.
26Las bendiciones de tu padre sobrepasan
las bendiciones de las colinas antiguas, 
los anhelos de los collados eternos.
Recaigan sobre la cabeza de José,
sobre la frente del elegido entre sus hermanos (Génesis 49, 22-26).

49, 22   José es un retoño fecundo

A José lo bendijo con mayor riqueza que a todos sus hermanos, porque veía en él los misterios que, prefigurados a través de él, tendrían su cumplimiento en Cristo; por eso el profeta bendice, no a José, sino al que José prefiguraba, pues le dice: "Un hijo crecido es para mí José", y es que, gracias a su nombre señorial y perfecto, la gracia de Cristo creció y se multiplicó en el mundo. Hipólito, Sobre las bendiciones de Isaac y Jacob, 26.

49, 25   Con bendiciones del cielo

Has prevalecido en este despreciable cuerpo, le dice, "por las bendiciones de pechos y senos". [Jacob] llama pechos a ambos testamentos, en uno de los cuales Cristo fue anunciado y en el otro mostrado. Y buenos pechos, porque el Hijo nos crió alimentados por la leche espiritual y nos ofreció a Dios. Y se refiere también a los pechos de María, verdaderamente benditos, con los que la Santa Virgen amamantó al pueblo de Señor. Por eso la mujer del Evangelio exclama: "Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron". Ambrosio, Sobre los patriarcas, 11, 51.

49, 26   Las bendiciones de tu padre

"Las bendiciones de tu padre sobrepasan las bendiciones de las colinas antiguas, los anhelos de los collados eternos". Brilló, como luz del cielo, sobre todos los patriarcas, profetas y apóstoles, todos ellos varones de grandes méritos; y también sobre el sol, la luna y los arcángeles, como Él mismo dice: "No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su señor". ¿A quién le fueron sometidas todas las cosas? ¿A quién dio todo cuanto existe? En Él son bendecidos todos sus santos, porque Él es la cabeza que está por encima de todas las cabezas, -"la cabeza de la mujer es el hombre, la cabeza del hombre es Cristo"- y sobre todas la cumbres, porque es la cumbre más alta. Además es la cumbre altísima de los justos, a los que llama hermanos adquiridos por la gracia y por una cierta regeneración. Por ello entendemos que los hermanos de José son más bien aquellos de los que dice el salmo:  "Anunciaré tu nombre a mis hermanos, te alabaré en medio de la asamblea". Ambrosio, Sobre los patriarcas, 11, 52.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 452-456
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez