Jacob bendice a los hijos de José


8Israel vio a los hijos de José, y preguntó: "¿Quienes son éstos?". José respondió a su padre: 2Son mis hijos, los que Dios me ha dado aquí". Le dijo Jacob: "Acércamelos para que los bendiga". Los ojos de Israel se había debilitado por la vejez, y a penas podía ver. José se los acercó y él los abrazó y los besó. 11Israel dijo a José: "No esperaba ver tu rostro, y ahora me concede verte a ti y también a tu descendencia". 12José los sacó de entre las rodillas de su padre y se postró en tierra. 13Después tomó José a los dos, a Efraím con la derecha, a la izquierda de Israel, y a Manasés con la izquierda, a la derecha de Israel, y se los acercó. 14Israel extendió su derecha y la puso sobre la cabeza de Efraím, que era el menor; y su izquierda sobre la cabeza de Manasés; adrede cruzó los brazos, ya que Manasés era el primogénito. 15Entonces bendijo a José diciendo:
     "El Dios en cuya presencia anduvieron
     mis padres Abrahán e Isaac;
     el Dios que ha sido mi pastor desde el día en que nací
     hasta el día de hoy;
     16el ángel que me libró de todo mal,
     bendiga a estos muchachos:
     perdure en ellos mi nombre
     y el de mis padres Abrahán e Isaac,
     y en multitud se conviertan sobre la tierra" (Génesis 48, 8-16).

48, 12   Se postró rostro en tierra

Mira como desde el principio enseñó a sus hijos a otorgar al anciano el debido respeto. Tomándolos José de acuerdo al derecho de la primogenitura, dice el texto, presentó a Manasés y luego a Efraím. En este punto date cuenta, por favor, de que el justo tenía ya débiles los ojos del cuerpo, "pues sus ojos se habían debilitado por la vejez y a penas podía ver", pero tenía vigorosos los ojos de la mente y veía ya de antemano por obra de la fe los acontecimientos futuros. Efectivamente, sin hacer caso de José cambió las manos al impartir su bendición y Jacob otorgó la preferencia al menor, poniendo a Efraím por delante de Manasés. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 66, 2-3.

48, 14   Sobre la cabeza de Efraím

También aquí está representada de modo evidente la cruz, para describir ese misterio por el cual Israel el primogénito se marchó, igual que hizo Manasés el primogénito, y las gentes se multiplicarían a imagen de Efraím el pequeño. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 41, 4.

48, 16   Bendiga a estos muchachos

Palabras propias de un corazón agradecido, de un alma piadosa que tiene recientes en la memoria los favores de Dios. "Aquel, dice, a quien agradaron mis padres, el que me alimentó desde mi juventud hasta el día de hoy, el que desde el principio me preservó de todo mal, el que mostró hacia mí solicitud tan grande. Él bendecirá a estos muchachos y serán llamados con mi nombre y el nombre de mis padres, Abrahán e Isaac, y llenarán la tierra hasta ser una gran muchedumbre". ¿Ves al mismo tiempo la inteligencia y la humildad de Jacob? Inteligencia porque veía el futuro con los ojos de la fe y por ello dio precedencia a Efraím sobre Manasés. Y humildad porque nunca menció su propia virtud, sino que elevó su acción de gracias y pronunció su oración y su bendición basándose en que sus padres habían complacido a Dios, y en los favores que él mismo había obtenido. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 66, 3.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 420-422
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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