Isacar


14"Isacar es un asno robusto
echado entre aguaderas;
15ve que el descanso es bueno
y la tierra agradable;
ofrece el lomo a la carga
llega ha hacerse esclavo a sueldo" (Génesis 49, 14-15).

49, 14   Isacar es un asno robusto

En las líneas anteriores nos hemos fijado en un hombre que ha pecado según un triple movimiento del alma (como debilidad de toda alma), y hemos distinguido que la concupiscencia puede estar representada por Rubén, la ira por Simeón y la prudencia sin una recta orientación por Leví. Pero hemos mostrado a tal hombre, penitente ya de su error, en Judá, y ampliamente convertido en Zabulón. Sin embargo, en Isacar, cuyo nombre significa "recompensa", lo vemos ya esperando la recompensa por las buenas obras, porque no sólo abandona el mal, sino que desea el bien descansando echado en medio de las suertes. Se encuentra "en medio" quien, según una moción de la sabiduría, no se inclina ni a derecha ni a izquierda, es decir, quien procura mantener y recorrer el camino recto de la virtud, el cual puede también verse simbolizado en la suertes. Se llama "suerte" a la parte de herencia que se distribuye a cada uno, la cual no parece que corresponda por casualidad, como piensa la gente, sino que se concede por designio y juicio de Dios. Por eso, para nosotros, según la exposición moral, por "suertes" se han de entender los mandamientos de Dios, por medio de los cuales se obtiene la herencia celeste. Así pues, este que ya está convertido, espera también la recompensa de sus obras siempre "en medio de las suertes", como echado entre las aguaderas, es decir, descansa entre los mandamientos de Dios, contemplando el descanso que es bueno y la tierra que es fértil. Tras la lucha que mantenía dentro de sus pensamientos, en la que la carne combate por abatir y expulsar al espíritu, y el espíritu a la carne, su espíritu descansa en Dios; ve entonces que el descanso es bueno, pues Jesús le puede decir: "Venid vosotros y descansad un poco". Pero ve también que la tierra es buena. ¿Cuándo ve la tierra buena? Cuando ha limpiado su carne de vicios y deseos desordenados, entonces ve que la tierra es buena y fértil, capaz de producir sin duda frutos de justicia en buenas obras. Así, viendo esto, ha arrimado su hombro para trabajar y se ha convertido en agricultor. Agricultor de su propia tierra ha de ser considerado quien en los campos de su alma y de su corazón mete el arado y los surca sin desfallecer con el arado de la Palabra de Dios y la reja de las Escrituras; quien riega desde los manantiales de Israel las plantaciones de la fe, de la caridad, de la esperanza y de la justicia, y asume para su alma ruda toda disciplina de la agricultura. Rufino, Sobre las bendiciones de los patriarcas, 2, 14. 

49, 15   Ofrece el lomo a la carga

Está claro que Isacar representa alegórica y metafóricamente al Salvador, que es el único que deseó el bien ya desde niño, tal como dice Isaías: "Antes de conocer el niño a su padre y a su madre, ya rechaza lo malo y elige lo bueno". Él descansa en medio de la heredad de los profetas, en el cumplimiento de lo que éstos dijeron. Y efectivamente, en la montaña se vio a Moisés y Elías conversando con él, a su derecha y a su izquierda, de modo que el Salvador aparecía descansando en medio de ellos. Hipólito, Sobre las bendiciones de Isaac y Jacob, 21.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 444-446
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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