Dan


16"Dan juzgará a su pueblo
como una más de las tribus de Israel.
17Dan será serpiente junto al camino,
víbora junto al sendero,
que muerde el jarrete del caballo
y hace caer hacia atrás al jinete.
18Espero, oh Señor, tu salvación" (Génesis 49, 16-18).

49, 16   Dan juzgará a su pueblo

Si [un descendiente de] Dan juzga a su pueblo, cuánto más uno de Judá, al cual pertenece el reino, habrá de juzgar todas las naciones. Pues nuestro Señor se hizo serpiente contra la serpiente primordial, y víbora contra Satán, como la serpiente de bronce derrotó a las serpientes [en el desierto]. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 43, 6. 

La profecía presagia al Anticristo. Una interpretación sencilla es ésta: la tribu de Dan también dio un juez a Israel. En efecto, los jueces pertenecieron a distintas tribus después de Josué. Sansón fue de la tribu de Dan y juzgó durante veinte años. Pero esta profecía no se refiere a él, sino al Anticristo que nacería de la tribu de Dan y juzgaría al pueblo con una crueldad y tiranía inhumanas. Como una serpiente acurrucada en el sendero, tratará de derribar a cuantos andan por el camino de la verdad, pues desea hacer caer la verdad misma. Moder el jarrete del caballo es que el caballo, dañado por la absorción del veneno y malherido por el diente de la serpiente, dé una coz al Señor Jesús para descabalgar al jinete, que se dejó caer para elevar todo el pueblo. Ambrosio, Sobre los patriarcas, 7, 32.

49, 17   Dan será serpiente

Lo que dice el profeta, "que muerde el talón del caballo", significa que tienta a los que proclaman el camino de la verdad y de la salvación. Así tentó a los apóstoles, engañó a Judas y se apoderó de él. Se apoderó de él como de un caballo y consignó a la muerte al jinete que lo montaba. Hipólito, Sobre las bendiciones de Isaac y Jacob, 22.

Evitar la mordedura de la serpiente. Por lo tanto cuando caminamos hemos de estar precavidos de que no haya una serpiente oculta y que siga la huella del caballo, es decir, de nuestro cuerpo, y haga caer en un descuido al jinete dormido. Pues si estamos vigilantes y precavidos en muchas ocasiones evitaremos el mordisco de la serpiente. Luego no nos ha de sorprender el sueño de la negligencia, el sueño del mundo. Que no nos sorprenda el sueño de las riquezas para que no se diga de nosotros: "Se durmieron, y ninguno de ellos logró riquezas". Estás dormido, jinete, cuando la avaricia golpea tu pecho, cuando la pasión te inflama... Judas dormía, pues no escuchaba las palabras de Cristo. Dormía Judas en el sueño de las riquezas, ya que buscaba la paga de su traición. El diablo lo vio dormido y preso en el sueño profundo de la avaricia. Se metió en su corazón, hirió al caballo, descabalgó al jinete y lo apartó de Cristo. Ambrosio, Sobre los patriarcas, 7, 33.

El sendero indica un camino angosto. Un sendero es un camino más estrecho, lo cual indica que Dan no avanza por el camino ancho y dilatado que conduce a la muerte, sino por el estrecho y accidentado que lleva a la vida. "Muerde el jarrete del caballo" haciendo lo que el apóstol Pablo dice: "Castigo mi cuerpo y lo someto a servidumbre, no sea que, después de haber predicado a otros, quede yo descalificado". Actúa así para que el jinete caiga hacia atrás. Este tal teme las exaltaciones y alturas y prefiere que su alma caiga de una altura malvada a una humillación buena, para aprender de Jesús, que es manso y humilde de corazón. Es propio de los que progresan temer el enaltecimiento. Tal y como también Pablo decía: "Para que no me engría, me fue clavado un aguijón en la carne, un ángel de Satanás, para que me abofetee". De esta forma, el alma, apartada de la exaltación y obligada a retroceder tras la humildad de Cristo, espera del Señor la salvación. Rufino, Sobre las bendiciones de los patriarcas 2, 17.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia 
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 446-448
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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