Los hermanos se encuentran con José


26Cuando llegó José a casa, ellos le ofrecieron los regalos que habían traído hasta allí, y se postraron en tierra ante él. 27José les saludó y les preguntó: "¿Qué tal está vuestro anciano padre del que me hablasteis? ¿Vive todavía?. 28Respondieron: "Tu siervo, nuestro padre, está bien; vive todavía". E inclinándose se postraron. 29Alzó la vista y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre. Preguntó: "¿Es éste vuestro hermano pequeño del que me hablasteis?". Y exclamó: "¡Que Dios te guarde, hijo mío!". 30Entonces José salió a toda prisa, porque se le conmovieron las entrañas a la vista de su hermano, sintiendo ganas de llorar, y entrando en su habitación, lloró allí. 31Luego, se lavó la cara, salió y conteniéndose, ordenó: "Servid la comida". 32Le sirvieron por separado a él, pues los egipcios no pueden comer con los hebreos, ya que es una abominación para los egipcios. 33Ellos se sentaron frente a él, el primogénito conforme a su primogenitura, y el menor conforme a su juventud. Y todos se miraron asombrados. 34José les pasó raciones de su mesa, y la ración de Benjamín era cinco veces más grande que las reaciones de todos los demás. Bebieron y se alegraron en su compañía. (Génesis 43, 26-34).

43, 26   Se postraron en tierra ante él

"Ellos le ofrecieron regalos". Nosotros entregamos los regalos, él prepara el convite. Dice: "Servid la comida", que sólo comen los hebreos. Los egipcios no pueden comer. Pero antes de comer, ¡qué dignidad!, ¡qué ejemplo de saber estar y de elegancia y de gracia! Todavía estaban pensando en la calumnia que José había lanzado contra ellos. Los hermanos no se fiaban. Él los invitó a comer. El ánimo de ellos cambió, la benevolencia de José era firme. Él es el primero en hablar y les pregunta: ¿Qué tal estáis?". Y de nuevo les dice: "¿Qué tal está vuestro anciano padre?". Es propio del superior empezar la conversación con el inferior, dar confianza en la conversación, preguntar no sólo sobre ellos, sino también por los padres. Y ellos les responden: "Tu siervo, nuestro padre, está bien". Él lo llama anciano, para honrarlo. Ellos lo laman siervo para presentarse con humildad, porque la ancianidad tiene una dignidad que merece honor, mientras que la juventud parece más subordinada, pues es más propia de ella la modestia que el orgullo. Ambrosio, Sobre José, 10, 53-55.

43, 27   ¿Qué tal está vuestro anciano Padre?

Cuando José entró en la casa, le trajeron ofrendas y se postraron temblando. Él les preguntó por la salud y quedaron confortados. Les preguntó si su padre estaba vivo y se tranquilizaron. Preguntó también si estaba su hermano, y le bendijo diciendo: "Que Dios tenga misericordia de ti, hijo mío", y todo su temor quedó apartado de sus mentes. [José] les había bendecido en egipcio, pero ellos escucharon esas conversaciones iniciales por medio de un intérprete. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 37, 3.

43, 29   Vio a su hermano Benjamín

"Alzó la vista y vio a su hermano Benjamín, hijo de su madre". Ya entonces son vistos los hebreos, y son vistos por Cristo, que es el verdadero José, cuando llegan con aquel que prefigura a Pablo. Y José les dice palabras de humilde masedumbre invitándolos a comer juntos. Antes los había conocido, pero no se había dado a conocer porque habían venido sin Benjamín, como está escrito. Y les hablaba claramente, porque ellos no reconocían al que los conocía a ellos. Por lo tanto, preanunciaron a Pablo, al que el Señor Jesús amaba más que a los demás hermanos por haber sido el hermano menor engendrado de la misma madre. Tengan en cuenta los judíos que negaron al Señor, que el crucificado también ama a los nacidos en la sinagoga, como nacidos del mismo padre, si reconocen, aunque tarde, al autor de la salvación. Pero, reconociéndose pecadores, no creen que la misericordia de Cristo sea tan grande como para perdonar su pecado y olvidar la injuria. Por tanto los que vivirían en el futuro estaban prefigurados en los patriarcas. Eran invitados a la gracia. Eran llamados al banquete de la mesa de la salvación y seguían sospechando que se preparaba una calumnia contra ellos y que alguna trampa se estaba tramando. Ambrosio, Sobre José, 9, 47.

43, 33   Todos se miraban asombrados

Comenzó a sentar a sus hermanos como [si estuviesen] alrededor de una copa, al más anciano de acuerdo con su edad y al más joven de acuerdo con su juventud. Es sorprendente que no le reconocieran ni por el dinero que les devolvió en sus provisiones la primera vez, ni por el apresamineto de Simeón, ni cuando preguntó por el anciano padre durante el retorno de Benjamín, ni cuando los acusó de calumnia, ni cuando los acogió en su casa y bendijo a Benjamín, ni por el hecho de que conociera el nombre de todos sus hermanos, especialmente dándose el hecho de que su apariencia fuera tan similar. Aunque su dignidad real los confundiera, sus sueños deberían de haberles hecho recordar. Aunque no le reconocieron por su majestad, su rango y sus palabras duras, fue por causa del Señor por lo que se les ocultó, hasta que sus sueños se cumplieron en ellos, que lo habían vendido para evitar que [estos sueños] se realizaran. Efrén de Nisibi, Comentario sobre el Génesis, 37, 7. 

43, 34   La ración de Benjamín era más grande

En otro pasaje leemos que José, aquel santo varón que preanunció la figura del Salvador, que fue vendido por sus hermanos y que gobernó en Egipto, del mismo modo que también nuestro Señor y Salvador fue vendido por los judíos y reinó en el Egipto de este mundo; digo que José, aquel bienaventurado varón, aquel predecesor que venció la crueldad con la bondad, que fue vendido en Egipto para proveer de alimento a Egipto y a los propios hermanos que lo habían vendido; aquel José, repito, invitó a comer a sus hermanos. Y fijaos en lo que dice: "Y se embriagó al mediodía". ¿Esto es verdad y puede admitirse que un santo varón se emborrachara? Noé tambien se embriagó, pero se trató de una borrachera verdadera. Tanto Noé como José se embriagaron y lo hicieron en su propia casa. Considerad el misterio que ello encierra. Veamos en primer lugar su significado oculto y tartaremos luego de dilucidar su sentido. Después del diluvio de este mundo, Noé bebió hasta emborracharse en su casa y se bajó las calzas dejando al descubierto sus vergüenzas. Y vino su hermano mayor y se burló de él; el hermano menor, en cambio, lo cubrió. Todo esto hace alusión al Salvador, que en la cruz había apurado la copa de la pasión. "Padre, si es posible, pase de mí este cáliz". Bebió, se embriagó y dejó al descubierto sus muslos: esto está simbolizando la ignominia de la cruz. Vino el hermano mayor, el pueblo judío, y se burló de Él; pero el hermano menor, el pueblo de los gentiles, cubrió su ignominia. Por eso, "maldito Canaán, siervo será de su hermano".
   Y he aquí que aquella maldición aún continúa hasta el día de hoy. Nosotros, pueblo menor, gobernamos al pueblo mayor de los judíos. Así pues, al igual que el Señor se embriagó con la pasión, también los santos, en ardor de su fe, se embriagan al diario con el Espíritu Santo. Tú, que ayer atesorabas riquezas y hoy las dilapidas, ¿no aparentarás ser un loco a los ojos de quienes no te conocen? En fin, también a los apóstoles se les decía que estaban borrachos cuando, tras descender sobre ellos el Espíritu Santo y haberlos llenado de su poder, comenzaron a hablar varias lenguas. Jerónimo, Comentario al Salmo, 80. 

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 383-387
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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