José recibe a su padre Jacob


28Jacob envió a Judá por delante a donde estaba José, para que éste diese instrucciones antes de su llegada a Gosen. Luego entraron en la región de Gosen. 29José enganchó su carroza y subió a Gosen al encuentro de su padre Israel. Al verlo se le echó al cuello y lloró abrazado a él. 30Israel dijo a José: "Ahora puedo morir después de haber visto tu rostro y saber que todavía vives". 31José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: "Voy a subir a dar la noticia al faraón y decirle: "Mis hermanos y la familia de mi padre, que estaban en el país de Canaán, han venido hasta mí. 32Los hombres pastorean ovejas, pues son ganaderos, y han traído sus ovejas, sus vacas y todo lo que poseen".
   33Cuando el faraón os llame y os pregunte cuál es vuestra ocupación, 34le responderéis: "Tus siervos son ganaderos desde la juventud hasta ahora, lo mismo nosotros que nuestros padres". Y de esta forma podréis instalaros en la región de Gosen, porque los pastores de ovejas son una abominación para los egipcios". (Génesis 46, 28-34).


46, 29   José... al encuentro de su padre Israel

Esto era lo que yo decía al principio, que muchas veces también un gozo exagerado hace verter lágrimas. "Echándose al suelo, lloró", dice el texto. No sólo eso, sino: "Un torrente de lágrimas". Porque José se dio cuenta inmediatamente de cuánto había padecido él personalmente y cuánto había soportado su padre por su causa, y consideró la cantidad de tiempo que había transcurrido, y contra toda esperanza veía él ahora a su padre y el padre contemplaba a su hijo. Entonces vertió un torrente de lágrimas, mostrando al mismo tiempo un gozo desmedido y dando gracias al Señor por lo que había pasado. Dice el texto: "Y dijo a José: Ahora ya puedo morir, puesto que he visto tu rostro. Porque tú vives todavía". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 65, 2.

46, 34   La región de Gosen

José fue con carros y con mucha gente a encontrarse con su padre. Bajó y se postró ante su padre, y ambos lloraron en el cuello del otro. [Luego] ordenó a sus hermanos que le dijeran al faraón: "Nosotros y nuestros padres somos ganaderos", para [poder] habitar en Gosén y estar lejos de los que adoraban ovejas y toros. Efrén de Nisibi, Comentarios sobre el Génesis, 40, 6.

José les avisó con astucia. Mira con qué sagacidad José les hace recomendaciones, dándoles estos consejos no sin motivo, sino con el deseo de ponerlos en una situación de mayor seguridad y a la vez no permitirles mezclarse con los egipcios. Efectivamente, puesto que aquéllos sentían asco y desprecio por quienes practicaban el pastoreo alegando que ellos se dedicaban a la sabiduría egipcia, José por eso les aconseja poner un pretexto para su ocupación, a fin de procurarles por medio de una excusa creíble vivir con gran segurdad en la hermosísima tierra que separó para ellos. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 65, 3.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 407-408
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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