Los hijos de Jacob buscan grano en Egipto


1Jacob se enteró de que había grano en Egipto, y dijo a sus hijos: "¿Por qué estáis mirándoos unos a otros? 2He oído que hay grano en Egipto; bajad allí y comprad para nosotros, para que podamos vivir y no muramos". 3Bajaron, pues, diez hermanos de José a comprar grano a Egipto. 4A Benjamín, hermano de José, no lo envió Jacob con sus hermanos, porque pensó: "No vaya a sucederle alguna desgracia". 5Los hijos de Israel llegaron junto con otros que iban también a comprar, porque reinaba el hambre en el país de Canaán. (Génesis 42, 1-5).

 42, 1   Había grano en Egipto

Y Jacob "dijo a sus hijos: ¿Por qué estáis mirándoos unos a otros? He oído que hay grano en Egipto; bajad allí y comprad para nosotros". Jacob no habló así una sola vez sino que cada día lo repite a todos los hijos, que se toman en serio acercarse a la gracia de Cristo. "¿Por qué estáis mirándoos unos a otros? He oído que hay grano en Egipto". El grano de este trigo es el que devuelve las fuerzas; por tanto quien pasa hambre debe alimentar con él su debilidad. "He oído que hay grano en Egipto". Los jóvenes suelen enterarse de las cosas antes que los mayores, porque andan más por la calle. Pero aquí es el anciano el que oye hablar primero de este comercio; un anciano que posee las blancas canas de la fe. Se entera primero el anciano que tiene una ancianidad venerable y ha llevado una vida inmaculada hasta la ancianidad. Ambrosio, Sobre José, 8, 43.

42, 4   A Benjamín... no lo envió

Benjamín prefigura a Pablo. Pero no todos fueron a comprar, sólo los hijos mayores de Jacob. Por lo tanto, van diez, no baja el más pequeño. El padre no lo envía, "no vaya a sucederle -dice- alguna desgracia". Pues el joven Benjamín todavía podía contraer alguna enfermedad. Aquí se habla del patriarca Benjamín, pero en él está prefigurado Pablo, que sería de la tribu de Benjamín. Jacob tenía razones para pensar en su desgracia. Cayó enfermo para ser sanado. Pablo sufrió la ceguera, pero esa enfermedad fue para su salvación, pues le dio luz. Hemos recordado la historia, conozcamos ahora el misterio. Los patriarcas se pusieron en camino al principio sin Benjamín, los apóstoles sin Pablo. Uno y otro no fueron entre los primeros, pero al ser llamados por éstos consiguieron con su presencia que fuese mayor el fruto de los primeros. Ambrosio, Sobre José, 8, 44.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p.  371-372
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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