El sueño del jefe de los panaderos y el cumplimiento de los sueños


16Al ver el jefe de los panaderos que había interpretado favorablemente, dijo a José: "También yo he soñado que llevaba tres cestas de pan sobre la cabeza; 17y en la cesta de arriba estaba toda la repostería que come el faraón; pero los pájaros se la comían de la cesta que llevaba en lacabeza". Respondió José: "Ésta es la interpretación: Las tres cestas son tres días; 19al cabo de tres días el faraón te levantará la condena, te colgará de un árbol, y los pájaros comeran tu carne".
   20Al tercer día era el cumpleaños del faraón, y preparó un banquete para todos sus servidores. Entonces levantó la condena del jefe de los coperos y la del jefe de los panaderos, en medio de sus siervos. 21Restableció al jefe de los coperos en su cargo de copero, y éste puso la copa en la mano del faraón. 22En cambio al jefe de los panaderos le colgó, como le había interpretado José. 23El jefe de los coperos no se acordó de José, sino que se olvidó de él. (Génesis 40, 16-23).

40, 23   El jefe de los coperos no se acordó de José

El cautiverio de José se alarga. Observa como el justo lucha en una especie de entrenamiento gimnástico o de pugilato, dando prueba de su virtud y soportando sin perturbación alguna, sin perder la cabeza o indignarse. Otro quizá se diría a sí mismo si fuera uno de tantos: ¿Qué es esto? El copero, como le interpreté la visión del sueño, recobró con tanta celeridad su antigua buena suerte que ni siquiera se acordó de mí, que lo avisé. Ahora él goza de gran libertad mientras que yo, sin haber hecho nada malo, estoy aquí encerrado entre asesinos, profanadores de tumbas, ladrones y gentes que han cometido miles de crímenes" José no dijo nada de esto, no se puso a hacer consideraciones. Sabía, en efecto, que el cautiverio se le alargaba más para ceñirse así una gloriosa corona después de haber luchado con perseverancia.
   José, como veis, había de aguardar el momento conveniente para salir de allí con un buen nombre. Si el copero, antes de los sueños del faraón, lo hubiera liberado de la prisión con su intervención, quizá la virtud de José no se hubiera hecho evidente a todo el mundo. Pero de esta manera nuestro hábil y sabio Señor, que sabe igual que un excelente artesano cuánto tiempo conviene tratar el oro con el fuego y cuándo hay que sacarlo, permite que durante un periodo de dos años el copero real se olvide de él, con el fin de que llegue la hora de los sueños del faraón y el justo José se haga conocido en todo el reino del faraón por la fuerza de las circunstancias. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 2-3.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 359-360
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

0 comentarios

Publicar un comentario