El faraón relata sus sueños a José


14El faraón mandó llamar a José, y se apresuraron a sacarlo del calabozo. Se cortó el pelo, se cambió de ropa y se presentó al faraón. 15El faraón le dijo a José: "He tenido un sueño y no hay nadie que lo interprete; pero me han informado sobre ti, que te basta escuchar un sueño para interpretarlo". 16Respondió José al faraón: "No depende de mí. Que Dios responda favorablemente al faraón". 17Y el faraón contó a José: "En mi sueño, yo estaba de pie a la orilla del Nilo; 18entonces salían del Nilo siete vacas gordas y hermosas que se ponían a pacer en el juncal; 19detrás de ellas salían otras siete vacas delgadas, muy macilentas y flacas. No las había visto tan macilentas en todo el país de Egipto. 20Y las vacas flacas y macilentas devoraron a las primeras  siete vacas gordas. 21 Después de que éstas fueron engullidas, no se notaba que estuvieran dentro, pues el aspecto de las vacas era tan macilento como al principio. Entonces me desperté. 22También vi en mi sueño que brotaban siete espigas de una misma caña, rellenas y lozanas; 23y; acontinuación, detrás de ellas, surgían otras siete espigas secas, delgadas, abrasadas por el solano; 24y, las espigas delgadas devoraron a las siete espigas lozanas. He contado esto a los magos y no se encuentra a nadie que me lo explique". (Génesis 41, 14-24).

14, 4   El faraón mandó llamar a José

Purificado por la paciencia. Mira cuánto honor para José de inmediato y desde el principio. Una vez convenientemente purificado por su paciencia, salió José de la cárcel como oro resplandeciente y fue conducido ante el faraón. ¿Ves cuánto vale la asistencia del favor divino? Mira cuántas cosas dispuso la divina providencia con el fin de realizar los designios referentes a José. Después de luchar en aquel grandísimo combate escapando a las redes de la infame egipcia y metido luego en la cárcel, todavía fue posible que el copero y el panadero del faraón estuvieran allí presos en el mismo momento, y que por la interpretación de los sueños llegaran a conocer la sabiduría de José para -en el momento oportuno recordarlo y sacarlo a relucir. Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Genésis, 63, 3.

14, 15   Te basta escuchar un sueño para interpretarlo

El buen sentido y la discreción de José. Mira como el faraón, avergonzado, no dice abiertamente que ninguno de sus sabios es capaz de interpretar los sueños. ¿Qué dice entonces?: "He tenido un sueño y no hay quien pueda interpretarlo, pero he oído que dicen de ti que con oír un sueño lo interpretas". Observa aquí la sagacidad de José y su discreción al contestar al faraón: "No supongas que yo digo nada por mí mismo ni que interpreto los sueños por mediación de la sabiduría humana. Porque es imposible tomar conocimiento de ellos sin que el cielo los revele. Debes saber, pues, que sin Dios yo no puedo responderte". Sin Dios, dice el texto, el faraón no habría obtenido la solución correcta. "Sabiendo ya, por tanto, que es el Señor de todas las cosas quien revela los sueños, no busques entre los hombres lo que sólo compete a Dios poner de manifiesto".
   Mira cómo mediante su respuesta José enseña al faraón a reconocer la debilidad de sus sabios y el poder de Dios. "Ahora que sabes por mí que no hablo movido por humana sabiduría ni razonamientos propios, dime lo que te ha comunicado Dios". Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, 63, 3.

La Biblia comentada
por los Padres de la Iglesia
Antiguo Testamento, Tomo 2,  p. 362-363
Director de la edición en castellano
Marcelo Merino Rodríguez

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